domingo, 8 de abril de 2012

CRUEL DESTINO

             Aquella noche, los Wynthrop se acostaron alrededor de las dos de la madrugada. Erika se había quedado levantada. Asistió casi a trompicones a las hermanas. Se caía de sueño. Éstas apenas le contaron qué tal había ido la fiesta.
            Sarah se acostó en su cama. Quería cerrar los ojos. Y soñar con Darko.
            Había sido la noche más mágica de su vida. Después de bailar aquella pieza con él, Darko desapareció. De un modo discreto, Sarah lo estuvo buscando por todo el salón de baile. Pero no lo encontró. Se preguntó si su presencia había sido un delirio suyo.
           Era cierto que no había dejado de pensar en él desde que lo conoció en Llangefni. Y sospechaba que Darko podía estar interesado en ella. Aún creía que estaba con él en el salón de baile.
           Sin darse cuenta, empezó a girar sobre la habitación. Dio vueltas sobre sí misma. Tenía la sensación de que Darko estaba a su lado. Que le susurraba frases románticas al oído. A lo mejor, también me ama, pensó Sarah. No pensó en lo absurdo de aquel sentimiento.
           Pero, entonces, apenas se hubo acostado, alguien llamó a la puerta.
-Adelante-dijo Sarah-Pasa.
            Se abrió la puerta. Su hermana Mary entró llevando una vela en la mano.
-¿Te he despertado?-le preguntó.
-Todavía no me había dormido-respondió Sarah-¿Qué quieres?
           María se sentó en la cama de Sarah.
-Estoy enamorada-afirmó.
-Me lo imaginaba-sonrió Sarah.
             Invitó a su hermana a acostarse a su lado. De aquel modo, podrían hablar con más tranquilidad. A veces, Sarah tenía la impresión de que Erika escuchaba sus conversaciones.



            Es absurdo, pensaba.
            Ella y Mary se taparon con las mantas. Mary estaba contentísima. Ella también quiere soñar despierta, pensó Sarah.
            Entonces, Mary empezó a hablarle del conde. Lord Robert Caernafon había entrado de lleno en su vida. Valoraba todos los aspectos que iba descubriendo poco a poco acerca de él. Estaba muy contenta. No sabía si estaba enamorada o no estaba enamorada de aquel hombre. Pero sí sabía una cosa. Se sentía inmensamente atraída por él.
-Creo que él también me quiere-le aseguró a Sarah.
-¿Por qué lo dices?-quiso saber su hermana.
-Lo veo en sus ojos. Si no me quiere, al menos, siente algo por mí, Sarah.
             La joven quería hablarle a su hermana de Darko. Oyó a Mary hablar de lord Robert. Sus padres verían la unión de su primogénita con el conde con buenos ojos. Pero...¿Verían de igual manera la boda de su hija mediana con un delincuente? Porque, a los ojos de la sociedad, Darko era poco menos que un criminal.
-Pero es muy pronto para saber si lo amas o no lo amas-dijo Sarah-Tienes que ser realista, tú que siempre estás hablándome de realismo.
-Sí...Pero...
-Mary, cariño, escucha. Apenas le conoces.
-Eso es lo que quiero-afirmó Mary-Quiero conocerle mejor. Quiero saber si esto que siento por él es amor. Nunca antes me había pasado, Sarah.
-Te entiendo.
-Aún no me entiendes. ¡Pero me entenderás cuando te pase!
           Mary sonreía de pura dicha. Sarah sintió envidia de ella. Por lo menos, Mary, de estar enamorada de lord Robert y ser correspondida, no tendría que ocultar su amor. Podría lanzarlo a los cuatro vientos. Sarah le pediría informes a Lilith. Aquella mujer parecía saberlo todo de todos. Necesitaba saber quién era aquel hombre que iba detrás de Mary.
-Rezaré mucho para que seas feliz al lado de tu conde-le dijo a su hermana-Te lo mereces. Serás una buena condesa, Mary.
             Su hermana esbozó una sonrisa. Sarah se dio cuenta de que Mary se había enamorado por primera vez. Era algo realmente curioso. Porque la propia Sarah también había encontrado el amor. En su caso, había encontrado el amor encarnado en la figura de un hombre que destilaba peligro por los cuatro costados. El hombre menos indicado para mí, pensó la joven.
-Yo también deseo que seas feliz-se sinceró Mary.
-Me temo que será un poco más difícil en mi caso-admitió Sarah.
-¿Por qué dices eso? ¿Has encontrado a alguien? ¿Lo quieres? ¿Te quiere?
           Sarah se limitó a contestar que era una manera de hablar. No se sentía preparada para hablar de Darko Raven. Quería ver cómo avanzaba su relación con él. Esperaba volver a verle lo antes posible.
           Mary abrazó a Sarah.
-Soy muy feliz-le confió.
-Y yo me alegro de que seas feliz, hermana-se sinceró Sarah.
            Mary se puso roja cuando le contó a su hermana mediana un secreto. Aprovechando que nadie los miraba en la pista de baile, le dio un beso a lord Robert en la mejilla. Sarah se echó a reír y Mary la imitó.
-¡No me lo puedo creer!-exclamó Sarah-¿De verdad fuiste capaz de hacer eso?
           A la luz de la vela, Mary se puso roja como la grana. Su propia audacia la asustaba.
-¡Lo hice!-trinó-¡Y no me arrepiento! ¡Oh, hermana!
           Se la veía radiante.

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