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lunes, 1 de julio de 2013

HEROÍNAS

Hola a todos.
En la entrada de hoy, me gustaría proponeros un debate. ¿Cómo pensáis que deben de ser las protagonistas de las novelas románticas?
¿Deben de ser rebeldes y adelantadas a su tiempo? ¿Deben de ser cándidas y dulces? ¿Deben de ser fogosas y sensuales?
¿O preferís que sea una mezcla de esas cosas?
Cuando leemos una novela romántica contemporánea, la protagonista suele ser una joven de nuestro tiempo. Eso nos permite empatizar más fácilmente con ella. Pero las tornas se cambian cuando la protagonista vive en una época distinta.
¿Preferís que sea una joven de su época? ¿O debería de tener una mentalidad más cercana a la nuestra? ¿O debería de tener algo que la haga especial y diferente, aún siendo una joven de su tiempo?
Opinad lo que queráis.

 Portada de Engaño, de Amanda Quick. La protagonista, Olympia, es una joven muy adelantada a su tiempo, cultivada, de mente abierta y carácter enérgico.

 Portada de El corazón del clan, de Bárbara Cartland. La protagonista de esta novela suele ser una chica de su tiempo, ingenua y cándida.

martes, 4 de junio de 2013

EL ÚLTIMO GRITO EN LITERATURA

Hola a todos.
La entrada de hoy no estaba planificada. Pero, tras ver algunas noticias acerca de la Feria del Libro, no he podido resistir la tentación de hacerla.
Se habla mucho de las tendencias en Literatura.
¿Os acordáis de hace unos años? Se pusieron de moda las novelas románticas que tenían a corsarios de protagonistas. Y ahí tenemos Amable y tirano, La amante cautiva, la saga Amor de Valerie Sherwood, etc.
Eran novelas cuyos protagonistas eran corsarios que, en realidad, eran aristócratas y tenían fama de ser duros y posesivos y bellísimas damas con dinero y carácter. La saga Amor de Valerie Sherwood está protagonizada por Mary Sue (aquí llamada Imogene), el corsario Van Ryker (Gary Stu), la hija de ella (otra Mary Sue, pero llamada Georgiana. Por cierto, el padre no es el corsario, sino otro Gary Stu) y el amado de la hija, un tercer Gary Stu, pero llamado Brent, para diferenciarlo de los otros.
No viene al caso, pero tenía que decirlo.
Fabio, un famoso modelo que sirvió para ilustrar las portadas más atroces de nuestras novelas románticas favoritas, también escribió (o eso cuenta él) una novela de piratas romántica llamada simplemente Pirata. 
Cuando nos cansamos de imaginar que surcábamos los Siete Mares al lado de un apuesto pirata o corsario, nos pasamos a otros dos subgéneros de la novela romántica: el chic-lit y la Regencia.
Con el chic-lit, encontrábamos a mujeres que podían parecerse a nosotras (o no) y que te contaban en un tono que, a menudo, tenía algo de jocoso, sus historias en su trabajo, con las amigas, con la familia, con sus novios, etc.
El chic-lit tienes sus admiradores, pero también tiene sus detractores que consideran a este género como sexista, ya que, en algunos casos, la protagonista se obsesiona con casarse ante el temor de quedarse soltera (¡qué tragedia!), calma su ansiedad yendo de compras a las mejores tiendas o tiene un trabajo como los que se describe en los siguientes títulos:
-La camarera. 
-La peluquera. 
-Diarios de una niñera. 
Marian Keyes es una de las mejores autoras de chic-lit porque ella aborda temas más bien dramáticos desde un punto de vista más bien serio y realista.
En la Regencia, podemos encontrar tres tipos de historia:
-Libertino con título y dinero del que se enamora joven de origen humilde y virgen.
-Libertino con título y dinero del que se enamora la institutriz de la hija/hermana/prima/sobrina/protegida, que es una joven de veintitantos años y virgen.
-Libertino con título y dinero del que se enamora una joven que también tiene dinero (menos que él) y su padre o tío o hermano tiene un título (casi siempre, inferior al que tiene el protagonista).
Casi al mismo tiempo, la Kenyon puso de moda a los vampiros sementales gracias a sus Dark Hunters y las librerías se llenaron de novelas protagonizadas por vampiros de miles de años que recorren vestidos con chupas de cueros las calles de una gran ciudad (casi siempre estadounidense) sólo para enamorarse de una cazavampiros, una humana, una licántropa u otra vampiro. Casi siempre, se enamora de una mortal.
Casi siempre, sus historias de amor están condenadas al fracaso porque no pueden estar juntos debido a la condición de él de vampiro. Sin embargo, ¡oh sorpresa!, a tres páginas del final, él consigue ser mortal y se casa con ella. Siempre me he preguntado el porqué los Dark Hunters que se han acostado con millones de mujeres a lo largo de sus miles de años de vida no han tenido hijos, pero, llega la mujer en cuestión y ¡zas! Se vuelve mortal y tiene hijos con ella.
¿Por qué Acheron tuvo una hija con Artemisa?
En fin, me estoy yendo por las ramas.
Luego, Stephanie Meyer logró la gloria gracias a su saga Crepúsculo y todas las librerías se llenaron de historias de vampiros enamorados de humanas. Todos ellos eran unos adolescentes y sus historias de amor eran más bien light.
Y llegamos a nuestros días. ¿Qué ha pasado? Gracias a una buenísima campaña de promoción, la trilogía de 50 sombras de Grey se ha convertido en todo un fenómeno de masas, con peli a la vista. Se han vendido millones de los libros de la trilogía y tienen muchos fans.
Ya sabéis un poco de qué va: Anastasia Steel (o Ana) es una joven de veintipocos años que todavía es virgen, que no tiene muchas luces (según sus detractores) y que se enamora del guapísimo y riquísimo Christian Grey, un empresario dominante y posesivo al que le va el sadomasoquismo y que arrastra consigo numerosos traumas.
A partir de ahí, se han llenado todas las librerías de historias que tienen como protagonistas a clones de Anastasia y Christian. Es decir, tenemos a jóvenes con más o menos luces que Anastasia y a empresarios forrados, con numerosos traumas y fanáticos del sadomasoquismo.
No sé lo que pasará cuando Anastasia, Christian y sus clones pasen a la Historia. No me imagino cuál será la nueva moda literaria.
Porque se trata de eso: de modas.
Una novela de un determinado género tiene éxito. Aprovechando el tirón que tiene, se escriben novelas que calcan su argumento a la perfección. Y se venden como rosquillas. Pero es algo temporal, hasta que pasa la moda.
En algunos casos, no se trata de una moda pasajera.
Forastera y Un lugar en el tiempo abrieron el camino para muchas historias de viajes en el tiempo. Para las que, como yo, todavía no hemos encontrado a nuestro Príncipe Azul (soy realista, pero también tengo mi vena romántica), nos hemos preguntado si ese hombre existe, pero en otro siglo, ya sea pasado o futuro.
Forastera causó furor por su temática. Una joven de la década de 1940, Claire, felizmente casada y que no era virgen, viaja en el tiempo hasta el siglo XVIII para enamorarse de un joven escocés que es virgen. Eso rompió con el binomio de hombre duro y experimentado-joven con carácter, pero delicada y virgen.
Todavía hoy se siguen publicando novelas de viajes en el tiempo.
Otro tipo de novelas que no se pasan de moda son las de land-escape. Sí, ahora están muy de moda gracias a novelas como Conquistadora. Sus protagonistas son chicas de un país europeo del siglo XIX que viajan a una colonia de su país donde vivirán experiencias muy duras, madurarán, serán testigos de acontecimientos históricos y, por supuesto, se enamorarán. Pero este tipo de novelas ya existían hace muchos años.
Tenemos el ejemplo de El velo pintado. Su protagonista es una joven inglesa que se casa con un médico para no quedarse soltera. Los dos viven en China, cuando ésta era todavía colonia inglesa. La protagonista, Kitty, se enamora de un millonario cantamañanas. Y también tenemos Y vinieron las lluvias, ambientada en La India de la década de 1930.
Yo soy muy rara literariamente hablando. No sigo las modas. Lo he intentado y no lo consigo. Me he dado cuenta de que no me gustan seguir las modas. No va conmigo. No me gusta hacer algo que se está haciendo a gran escala. Intento ser original a la hora de escribir. No sé si eso será bueno o si será malo.
Pienso que hay que escribir lo que uno quiere. Y que no hay que dejarse llevar por la moda del momento.
Al menos, ésa es mi opinión al respecto.
Ahora, quiero conocer la vuestra. ¿Qué pensáis acerca de las modas literarias?

 Cartel de la adaptación al cine de la novela Vinieron las lluvias, de 1939. Esta novela está considerada como una de las primeras de land-escape. 

viernes, 17 de mayo de 2013

LA PRIMERA VEZ EN LA NOVELA ROMÁNTICA

Hola a todos.
No os asustéis si pasan los días y veis que no he hecho ninguna entrada en este blog. Como dije en mi última entrada, estoy muy metida de lleno en mi relato Berkley Manor. Poco a poco, estoy llegando al final del mismo. Quiero que todo esté en orden.
No va a ser el único relato que voy a subir a mi blog "Mi otro blog". Tengo otros relatos iniciados hace tiempo. Y me gustaría verlos acabados.
Buenas amigas mías (Anna, Rae, Aglaia...) me han aconsejado que termine mis historias. Y eso es lo que quiero hacer. Sólo así, no me atascaré.
La entrada de hoy guarda algo de relación con mi última entrada. Vamos a hablar de la primera vez en la novela romántica de la protagonista.
He leído muchas novelas románticas a lo largo de mi vida. La mayoría de esas novelas eran históricas.
La protagonista de esas historias es virgen.
Eso me parece bien porque las novelas transcurren en unas épocas en las que ser mujer era un deporte de alto riesgo. Podías morir al dar a luz. No tenías ni voz ni voto para elegir ni a tu marido. Y el sólo hecho de enseñar un poco de talón al bailar un vals te condenaba al ostracismo.
Y, entonces, aparece él. Un hombre que ha pasado por muchísimas camas. Ignoro si hay algún protagonista en la novela romántica que haya sufrido alguna enfermedad venérea. Todos los protagonistas de novela romántica saben cómo complacer a una mujer en la cama. Se preocupan de que ellas se diviertan. ¡Leñe! ¡Yo quiero uno así!
Y, finalmente, llega el momento cumbre.
Lo podemos encontrar de dos maneras:
A-Apenas lo describe y nos lo imaginamos nosotros. Y tenemos el ejemplo de La rosa de cristal, de Rebecca Brandewyne.
B-Lo describe con pelos y señales. Y tenemos el ejemplo de Corazón de fuego, de Gaelen Foley.
En todo caso, el final es el mismo. Ellas disfrutan como locas en la cama. Basta con un leve roce del galán de turno. ¡Y parecen saberse el Kamasutra de memoria!
A veces, me pongo en la piel de cualquier mujer de la época.
He leído Domina, de Bárbara Wood. Ya al inicio, la autora cuenta que está mal que una mujer sienta placer al tener relaciones íntimas con su marido. Sobre todo, dependiendo de sus creencias religiosas. Las mujeres de esa época son educadas para buscar un buen marido y llevar una vida cómoda. Poco importan sus opiniones.
En la novela Conquistadora, se nos describe la noche de bodas de Ana, la protagonista, con su marido, Ramón. Y es bastante realista.
Porque el matrimonio se considera una manera de procrear.
Y digo yo. ¿Sólo el matrimonio permite la procreación?
En algunos casos, la protagonista, después de divertirse en la cama con el galán, se da cuenta de que está embarazada. Y el galán ha tenido una amplia colección de amantes. ¿Ninguna de ellas ha quedado embarazada? ¿Todas eran estériles? Eso es algo que jamás he entendido. ¿Por qué el protagonista sólo tiene hijos con la protagonista y nunca le ha salido un hijo con su amante?
Entiendo que las cosas, cuando se hacen por amor, y estoy hablando de la primera vez, es mucho mejor. Pero, a veces, me hago muchas preguntas. ¿Y el escándalo? Estamos en una época donde enseñar un poco el escote ya era motivo para ser señalada con una letra escarlata.
En Enamorada del diablo, la protagonista, Lizzie, pasa toda una noche fuera con Devlin. Y nadie dice nada.
Eso, en la vida real, no habría pasado, evidentemente. De alguna manera, no pensamos como auténticos habitantes del siglo XIX. Pensamos como escritores de hoy en día. Nuestros personajes son reflejos de nosotros mismos.
En lo que no falla es en lo mismo. La protagonista sangra un poquito cuando pierde la virginidad. Le duele un poquito. Pero...
El protagonista sabe muy bien lo que se hace. Y se divierten tanto que se le olvida a ella el dolor. ¿Eso pasaba?
Obviamente, no vamos a saberlo nunca. Sólo nos queda especular. Imaginar lo que pasó. Lo que pudo ser.
No sé si esa clase de encuentros ocurrían en la vida real. Pero es bonito imaginarlos.
Luchar contra el sentido común que nos rodea. Y dejarnos llevar.
¿Y vosotros? ¿Qué pensáis de la primera vez en la novela romántica? ¿Creéis que pudieron haber pasado? ¿O pensáis que es todo muy fantasioso?
¿Cuál fue mi primera vez favorita? Me gustó mucho la primera vez de Maddy y Christian en Flores en la tormenta. Hubo mucha pasión. Pero también hubo mucha ternura. No se trató de contar con pelos y señales la primera vez. Laura Kinsale supo indagar bien en el corazón de Maddy. Hacernos partícipes de lo que le pasaba por la cabeza en aquellos momentos.



Portadas de distintas novelas románticas

martes, 2 de abril de 2013

DEBATE: WEBNOVELAS ADAPTADAS

Hola a todos.
El tema de hoy es un poco como un debate.
Nunca he hecho un debate a fondo. ¡Algún día tenía que ser la primera vez! Los he visto. He participado en ellos. Y quería hacerlo.
Hoy, me gustaría hablaros de las webnovelas adaptadas.
He estado navegando por distintos foros. Había oído hablar de las webnovelas adaptadas. No sabía a ciencia cierta lo que eran realmente. Pensé que eran iguales que las foronovelas, pero que se las llamaba así.
Y, en parte, son así. Lo que pasa es que se trata de un tipo muy distinto de foronovelas. La cosa es así.
Se coge la novela de una autora muy conocida, como es el caso de Jo Goodman. Se cuelga tal y como viene en el foro en el que se quiere publicar. Sólo hacen una cosa. Cambian los nombres de los protagonistas.
Les ponen los nombres de los actores que más les gustan. O de los personajes de sus series favoritas.
Una conocida autora, Ebony Clark, tuvo ese problema hace algunos años. Encontró sus relatos colgados en un foro sin su autorización. Pero los nombres de los personajes originales de su historia habían sido cambiados. Se llamaban igual que los personajes de una telenovela juvenil muy famosa en su día, Rebelde Way. 
Casos así se han dado varias veces. No sé qué queréis que os diga.
¡Es un plagio en toda regla! Y el caso de la novela de Jo Goodman se ha dado. La protagonista, en lugar de llamarse Lily, se llama igual que una de las protagonistas de Rebelde Way. 
A mí, personalmente, no me gustaría un día enterarme de que han colgado una de mis historias en un foro. Y que el conde de Mora, en lugar de llamarse Roberto Colina y Yáñez se llame Miguel Ángel Silvestre. O ¡El Duque! Con todos mis respetos para Miguel Ángel Silvestre, que pienso que es un buen actor.
¿Vosotros qué opináis acerca de este tipo de historias?
¿Creéis que son un plagio? ¿Creéis que pueden ser algo original?



Si algún día, me entero de que Olivia O' Hara, en realidad, se llama Bella Swan por obra y gracia de alguna forofa de Crepúsculo, lo juro. ¡Me da algo!