viernes, 20 de abril de 2012

CON EL CORAZÓN ROTO 148

Las sospechas de Pluma Roja se confirmaron.
-¿Qué estás haciendo aquí, padre?-le preguntó Lince Veloz.
Estaba en la cueva.
-He venido a buscarte-respondió Pluma Roja-Tienes que irte de aquí. Ya mismo.
-No voy a irme de aquí, padre-afirmó Lince Veloz-No puedo irme.
El joven estaba sentado en el suelo de la cueva.
-Si no te vas, el "sheriff" te atrapará antes o después-insistió Pluma Roja.
Se sentó al lado de su hijo. Lince Veloz tenía la espalda apoyada en la pared. No miraba a su padre. Tenía la vista fija en un punto inconcreto. Pluma Roja le vio más delgado.
-Sabes por qué no puedo irme-le recordó Lince Veloz.
Pluma Roja lo recordó. El motivo principal de la presencia de su hijo en la llanura era Lily. Tener entre sus brazos a Lily. Los dos se exponían demasiado.
-Esa relación no tiene ningún futuro-se lamentó Pluma Roja.
-Lily es comanche-afirmó Lince Veloz.
-Su abuela era comanche. Ella es blanca.
-Hablas como los demás. No te reconozco.
La noche antes, él y Lily se habían visto en el porche de "LA PILARITA". Él la llamó fingiendo que era un coyote aullando. Lily lo reconoció. Bajó corriendo al porche. Al verlo en el umbral de la entrada al rancho, el hermoso rostro de la joven se iluminó. Lo llamó a gritos. Lloraba y reía a la vez. Y, cuando se arrojó en sus brazos y llenó su rostro de besos, fue el instante más feliz en la vida de Lince Veloz.
Pluma Roja entendía los sentimientos de su hijo.
Había tenido la edad de Lince Veloz.
Había amado a Dos Nubes desde hacía mucho tiempo. Ella había alcanzado la adolescencia cuando se fijó en él.
Empezaron a verse a escondidas. Por aquel entonces, el padre de Dos Nubes había muerto.
Le habían cortado la cabeza. Dos Nubes creía que había sido un hombre blanco el asesino. Llegó a confesarle a Pluma Roja el motivo.
Se había enamorado de una mujer blanca. De una mujer blanca que, además, estaba casada. Y tenía hijos. El marido se enteró de aquel romance. Y decidió acabar con la vida de su padre.
Pluma Roja la besaba. La abrazaba. Deseaba consolarla. El campamento, de noche, era su refugio privado.
¿Había hecho Lince Veloz y Lily algo más que besarse?
-¿Qué piensas hacer?-le preguntó a su hijo.
-Cuando llegue el momento, huiré de aquí y me llevaré conmigo a Lily-respondió Lince Veloz.
-¿Y adónde iráis?
-A cualquier sitio...Sólo sé que quiero estar con Cabello de Fuego. Es mi sino.
-El "sheriff" os perseguirá. Es un canalla, lo sé. Pero tiene una suerte endemoniada.
-No me importa.
Un animal parecido a un coyote apareció en la cueva. Tanto Lince Veloz como Pluma Roja se relajaron al verlo. Los dos reconocieron a aquel animal. Era "Pike", el perro de Olivia. Iba mucho a ver a Lince Veloz. Los dos se habían hecho buenos amigos.
-Hola, chico-le saludó Lince Veloz.
"Pike" gruñó a modo de bienvenida. Miró a Pluma Roja y también le gruñó suavemente.
-¿Sabe tu ama que vienes a verme?-le preguntó Lince Veloz al perro-Se va a enfadar contigo como se entere. Y nos vas a meter en un lío a todos.
"Pike" lo miró con sus ojos oscuros.
-Cuida de tu ama-le exhortó Pluma Roja.
Y cuida también de mi hijo, pensó el hombre. Cuida de todos nosotros, buen amigo. Vamos a necesitar la protección de todos si queremos sobrevivir. La tarde antes, había visto a Olivia. Volvía de "LA PILARITA".
-Hola, Olivia-la saludó.
Ella le miró.
-Tienes mala cara-observó Pluma Roja.
-Estoy agotada-admitió Olivia-Trabajo mucho.
-Necesitas descansar más.
Pluma Roja había oído algunos comentarios en el pueblo. El doctor Castro, el mismo médico que atendió a Lince Veloz cuando fue herido, había ido varias veces a "LA ISAURA". Olivia había caído enferma. Fiebre cerebral sufría. Algo que tenía más que ver con los nervios que con una enfermedad normal y corriente. El doctor Castro no salía de su asombro. De todos sus pacientes, Olivia siempre había sido la más sana.
Sean estaba preocupado. Aquella tarde, decidió escribirle una carta a su hijo Tyler. Necesitaba desahogarse con alguien. Se encerró en su pequeño despacho. Sacó una hoja. Buscó una pluma. Abrió el tintero, que iba por la mitad. Mojó la pluma en el tintero. Empezó a escribir.

"ALGO MALO LE PASA A TU HERMANA, TYLER.
SIEMPRE ESTÁ ENFERMA. SE RECUPERA Y PARECE QUE VUELVE A SER LA QUE HA SIDO SIEMPRE. PERO ES UNA IMAGEN ENGAÑOSA. ENSEGUIDA, RECAE. TENGO MUCHO MIEDO POR ELLA.
ME ASUSTA LA IDEA DE PERDER A OLIVIA. ME PREGUNTO SI YO TENGO LA CULPA. SI HE SIDO UN BUEN PADRE.
NO SÓLO CON OLIVIA. TAMBIÉN CON TODOS VOSOTROS.
NO QUIERO QUE SE MUERA. PERO LA VEO CONSUMIRSE CADA DÍA QUE PASA MÁS.
LE PIDO A DIOS QUE TENGA COMPASIÓN DE OLIVIA, HIJO MÍO. LE PIDO A TU MADRE QUE INTERCEDA POR MÍ ANTE DIOS. PERO SÉ QUE LE ESTOY PIDIENDO DEMASIADO CUANDO YO APENAS HE SABIDO DARLE. HE SIDO UN EGOÍSTA Y UN MAL MARIDO. Y ESTOY PAGANDO LAS CONSECUENCIAS DE MIS ACTOS.
REZA POR TU HERMANA, TYLER. A TI TE ESCUCHARÁ TU MADRE. Y DIOS TAMBIÉN TE ESCUCHARÁ, HIJO MÍO".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada