domingo, 9 de agosto de 2015

¡ME ENCANTAN LOS GATOS!

Hola a todos.
La entrada de hoy es sobre un tema que resulta demasiado obvio. ¡Adoro a los gatos! No tengo gatos porque mi padre siente odio hacia ese animal. No sé porqué. ¡Manías de él!
Sin embargo, siempre he sentido un gran cariño hacia los gatos. En mi calle, había muchos gatos. A los más pequeños, los metíamos en cajas de cartón. Le dábamos leche. Les tapábamos con trapos cuando hacía frío. Incluso, les poníamos nombre. Pero esos gatos crecían y acababan marchándose. Cuando era pequeña, sentía más afinidad hacia Silvestre que hacia Piolín. ¡Y eso que tengo cuatro canarios de mascota!
Uno de mis músicos favoritos es Peter Criss, el batería del grupo de rock Kiss. Peter se pinta la cara como un gato. Se considera así mismo como El Hombre Gato. Algo felino sí que tiene. Puede que sea la expresión de su cara. O su mirada...Tiene una voz preciosa. Y sabe cómo tocar muy bien la batería.
No soporto a Jerry. En cambio, sí me cae bien Tom. Mi cuento favorito cuando era pequeña era El Gato con Botas. El hijo pequeño de un molinero hereda a la muerte de su padre un gato que resulta ser muy inteligente y astuto.
El gato tiene miedo de que el hijo pequeño del molinero acabe comiéndoselo. De hecho, el chico se lamenta de su mala suerte diciendo que su única opción en la vida es comerse al gato y, luego, morirse de hambre.
El gato se inventa que el hijo pequeño del molinero es un inexistente aristócrata, el Marqués de Carabás. A partir de ahí, logra el favor del Rey. Le roba mediante engaños a un terrible ogro sus tierras. Cuando éste acaba convertido en ratón, después de que el gato le engañe, éste se lo come. Las tierras se convierten en los dominios del inexistente Marqués de Carabás. El hijo pequeño del molinero se casa con la Princesa. El gato demuestra tener una gran habilidad. Es astuto. Es inteligente.
Lo malo es que el falso Marqués no le cuenta la verdad a su mujer. Nunca sabremos si la Princesa llega a enterarse de que su marido no pertenece a la aristocracia. Que todo ha sido un engaño. Y que sólo es el tercer hijo de un pobre molinero. Pero eso no debe de arruinarnos el cuento con final feliz.
Los gatos son muy maltratados en los dibujos de la Warner Bros. Por ejemplo, en los cortos de Speedy Gonzales, Silvestre siempre termina siendo humillado por Speedy. Se le demuestra como un inútil al que es fácil de engañar. No es un verdadero gato.
No es inteligente. No es nada.

 El hijo pequeño del molinero se casa con la Princesa. El gato hace las veces de testigo en la historia. El autor original de este cuento es Charles Perrault. Es, posiblemente, el cuento con menos moralina que jamás ha escrito el escritor francés.

Hace diez años que terminé el Ciclo de Grado Medio de Gestión Administrativa. Una vez, cuando me entregaron las notas en Navidad, me encontré camino del Instituto a cuatro gatos. No es una frase hecha. ¡Vi cuatro gatos!
Estudié el Ciclo de Grado Medio de Gestión Administrativa en el Instituto Sierra Minera. En ese instituto se puede estudiar Formación Profesional. Además de la E.S.O y de Bachiller. Pero volvamos al tema.
¡Aprobé con buenas notas todas las asignaturas! Yo me había pasado todas las noches estudiando desde hacía un mes. Me quedaba estudiando hasta las dos de la madrugada y me despertaba a las cinco para seguir estudiando.
Sin embargo, pensé que los gatos me habían dado buena suerte. Me ponía muy nerviosa en los exámenes.
Tenía miedo de haber respondido mal en más preguntas de lo indicado. Tenía mucho miedo de suspender todas las asignaturas.
Durante el tiempo que duró el Ciclo, me encontré con un gatito pequeño. Debía de tener menos de dos semanas de vida. Le cogí mucho cariño.
Me detenía camino del instituto para intentar cogerle en brazos. Para acariciarle. Pero él se resistía. No quería hacerle daño. Debieron de haberle matado a su madre. Le tenía miedo a la gente.
Le llevaba con frecuencia leche. Un día, desapareció sin más. Quiero pensar que alguien con buen corazón le adoptó.
Mi serie favorita cuando era pequeña era Isidoro. Luego, vino Billy El Gato. Esa serie la vi cuando era un poco más mayor.
Recuerdo que era la historia de un niño que maltrataba a los animales y que acabó convertido en gato. Sus recuerdos como humano le permitían sobrevivir como animal.
Pero, al mismo tiempo, aprendía a querer a los animales. Tenía a su alrededor a otros gatos que le servían de guía, pero había otros gatos que eran sus enemigos.
Canal Plus la emitió en abierto. Entre medias, me enganché a Garfield. 
Posiblemente, es el gato más humanizado que jamás he visto. Un gato que tenía muchos defectos humanos.
Los gatos son la mascota oficial de mi blog. Están en el lateral derecho.
No pienso quitarlos de ahí. De algún modo, están presentes en mi vida.
Otro día, quiero seguir hablando de los gatos. Son animales con mucha historia. En Egipto, hasta fueron adorados como dioses.
Pero eso será otro día.


En un blog dedicado al romanticismo, no puede faltar esta imagen. Dos gatos enamorados...

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