jueves, 6 de agosto de 2015

LA VIDA SIGUE

Hola a todos.
El verano está transcurriendo un poquito mejor de lo que yo pensaba. Siempre que llega el verano, me pongo en plan catastrofista. Pienso que va a ocurrir alguna desgracia. Soy pesimista por naturaleza.
Duermo bien. Dentro del calor sofocante que hace noche sí y noche también.
Escribo cuando las Musas me rondan. No pienso forzar la máquina. Con alguna que otra frecuencia, salgo a la calle a dar un paseo. No voy a la playa. Este año, no sé lo que es todavía bañarme en el mar. Y, a decir verdad, no me importa mucho.
He vuelto a Facebook, que lo tenía muy olvidado. No quiero que me pase lo que me pasó la otra vez. Ingresé en Facebook, pero lo dejé ahí. Era como tener un blog y no hacer nada con él. Un defecto que espero ir corrigiendo con el paso del tiempo.
Como podéis ver, el blog está otra vez lleno de vida y hago entradas con más frecuencia.
Me hice el firme propósito de escribir a mano. Pero no sé cuándo lo haré. Por las noches, solemos acostarnos sobre las diez y media.
Puede que mi vida pueda parecer rutinaria. No me gusta nada salirme de la rutina.
Es bueno probar cosas nuevas. Aunque pueda parecer que las cosas nuevas traen consigo sobresaltos.
Es lógico que alguien piense que estoy exagerando. Es divertido hacer algo nuevo y diferente. Soy una persona muy precavida. Pienso las cosas dos veces antes de hacerlas.
Me acobardo. Sí, soy una cobarde. Me da miedo todo. Me da miedo hacer algo por temor a fracasar. Me ha ocurrido desde siempre. Me he sentido incapaz de hacer cosas que, en el fondo, sabía que podía hacer.
Y vuelvo a pensar en mi profe de Gimnasia. Me acuerdo de ti, Gabriel. Tú me decías que no existía ningún imposible. Incluso, me animaste a hacer el pino. Decías que no existen límites para las cosas.
Lo he dicho antes. Todos, en el fondo, tenemos un límite para hacer algo. Y creo que mi límite es escaso. Pude hacer el pino. No creo que pueda volver a hacer el pino nunca más. Fue una experiencia inolvidable. La rutina llama a la rutina. De algún modo, es como entrar en una especie de círculo. No quieres salir de allí.
Quieres que tu vida siga su curso. Que no se altere nunca. Que todo siga igual.
No quiero que nada altere mi rutina. ¿Se puede vivir en la monotonía?
¿Te puedes llegar a cansar? Hacer siempre lo mismo.
Sí...Te puedes llegar a cansar. Quieres desear hacer otra cosa. Algo distinto...Algo diferente...
Eso no me ha pasado.
Por ahora...¿Y si llega a pasarme?
A veces, desearía que las cosas nunca cambiaran. Quedarme tal y como estoy. Sin conocer el lado malo de la vida.
Aunque, por desgracia, he visto demasiadas veces ese lado. Sobre todo, cuando iba al colegio. No quiero acordarme de eso.
Por eso, quiero vivir así. De esta manera...
Aunque, en el fondo, no sea una vida. Sea algo así como estar metida dentro de un mausoleo. Mejor dicho, estar en el interior de un mausoleo, metida dentro de uno de sus nichos.



¿Es divertido ser monótono? No, no es nada divertido. Puede ser aburrido. Predecible...
¿Es divertido salir de la monotonía? Eso depende de lo que te haga salir de ella.
Pueden ser muchas cosas. Depende de muchos factores. Puede ser una experiencia divertida. Única... Inolvidable...
Pero también puede ser algo que te destroce la vida.
No sabemos lo que nos depara el mañana. No sabemos cómo serán nuestras vidas dentro de diez años. ¿Estoy contenta con ser tan monótona?
No lo sé. A veces, pienso que no me gusta ser así. Otras veces, deseo quedarme tal y como estoy. Lo he dicho antes. Es como estar dentro de un círculo. No quieres salir de él. O no puede salir de él. Estás metida ahí dentro. Sin saber qué hacer.
No sé qué hacer.

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