miércoles, 22 de julio de 2015

TODOS TENEMOS LÍMITES

Hola a todos.
Cuando yo estudiaba la E.S.O, tenía un profesor de gimnasia. Era joven y de pelo rubio rizado que siempre llevaba recogido en una coleta. Gabriel, creo recordar que se llamaba. Era muy simpático y siempre nos estaba haciendo reír.
Decía que nadie tenía un límite. Todos podíamos conseguir lo que queríamos. Y decidió que yo hiciera el pino. Durante años, nunca había hecho el pino porque tenía demasiado miedo. Porque me repetía a mí misma que no era capaz de hacerlo.
¡Pero lo hice!
Hice el pino una vez. Y todavía recuerdo la sensación de euforia que me invadió.
¡Veía el mundo del revés! Sentí que había logrado algo imposible. Puede parecer una tontería. Pero me sentí la chica más feliz del mundo. ¡Por hacer el pino!
En aquel momento, pensaba que podía conseguirlo todo. ¡Tenía quince años! Ahora, tengo treinta y un años.
Me he vuelto más pesimista con el paso del tiempo. He llegado a la conclusión de que todo el mundo tiene un límite.
Yo tengo muchos límites. Sé bien hasta dónde puedo llegar. Y sé bien lo que nunca voy a lograr. El pesimismo ha vuelto a apoderarse de mí. Todo lo que escribo últimamente es triste y trágico.
Me doy cuenta de que jamás lograré alcanzar todas las metas que me he propuesto. ¿Vale la pena el esfuerzo? Quiero pensar que he de seguir adelante.
Quizás, como me dijo mi profesor, la única que se está poniendo toda clase de obstáculos soy yo. Tenía mucho de psicólogo. Quizás, el impedimento entre mis objetivos y el alcanzarlos esté en mí. No lo sé.

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