miércoles, 29 de julio de 2015

CARTAS A BIBI

Hola a todos.
Aquí os traigo una nueva carta que Jorge le escribe a Bibi.
Esta nueva carta rebosa ternura y amor a partes iguales.

                                  Mi adorada Bibi:

                                 Hemos disfrutado de una tarde diferente.
                                 Tu madre estaba trabajando en la tienda.
                                 Pedrito ha insistido en querer acompañarnos. No hemos sabido negarnos. Hemos ido al bosquecillo que hay en la isla.
                                 Pedrito ha querido buscar setas.
                                 Te has llevado contigo un libro que habla sobre las plantas. Hay un capítulo dedicado a la búsqueda de setas.
                                   Hay que saber distinguir bien las setas. Saber cuáles setas son comestibles. Cuáles setas son venenosas. A pesar de estar a punto de cumplir once años, Pedrito me ha dejado flipado. Parece saber más de setas que tú y que yo juntos.
-¿Es que vas a ser un estudioso en setas?-le he preguntado.
-Venía mucho antes, con mi abuelo-ha respondido él-El padre de mi padre...
                                 Tu abuelo materno murió cuando tu madre era una adolescente, Bibi.
                                 Tus abuelos paternos llaman mucho a tu madre. Asumieron que debía de rehacer su vida cuando se enamoró de Germán. El problema es que Germán sigue sin aparecer.
                                 Pedrito encontró una seta y fue hacia ti. Abriste el libro y miraste la foto de la seta que aparecía. La comparaste con la que había encontrado tu hermano.
-Podría ser comestible-le indicaste-Pero también podría ser venenosa.
                                Seguimos caminando. Pedrito no paraba de ir de un sitio a otro. Es un niño muy inquieto al que le gusta mucho correr. Siempre está saltando y sólo le he visto llorar una vez. Cuando vuestra madre ingresó en el hospital.
                                  Me sentí tan cómodo que, en un descuido de Pedrito, te robé un beso.
-¿Te vas a casar con mi hermana?-me ha preguntado él a bocajarro.
                                  Nos separamos a toda prisa. Te pusiste colorada. Me gusta ver cómo el rubor ilumina tu preciosa carita, mi dulce Bibi.
-Eso depende de ella-le he respondido-Yo sí quiero casarme con tu hermana.
-Germán también quería casarse con nuestra madre-me ha confesado-Pero ella perdió a nuestro hermanito. Estuvo a punto de morir, como le pasó a nuestro padre. Y él...
-Yo soy como Germán, Pedrito. Nunca abandonaré a tu hermana. Te lo juro.
-Jorge...-has balbuceado.
-No he dicho mentira alguna-te he asegurado-Nos vamos a casar y vamos a ser muy felices, Bibi.

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