viernes, 24 de julio de 2015

CARTA A PAQUITO

Hola a todos.
Hacía mucho tiempo que no le escribía una carta a nadie.
Esta carta no está dirigida a ninguna escritora famosa ni a ningún personaje de ficción.
Es alguien que vivió en mi ciudad, La Unión, hace muchísimo tiempo. Está enterrado en su cementerio. Su lápida siempre me ha llamado la atención.

                                   Querido Paquito:

                                  Cada vez que voy al cementerio, al entrar a mano derecha, veo tu tumba. La lápida está ya rota.
                                 Una especie de verja rodea tu tumba. Me fijo siempre en la inscripción que está en la lápida. Parece que está hecha de mármol. El tiempo la ha vuelto casi negra.
                                 No sé más nada de ti. Sólo sé que te llamaban Paquito. No pone nada más, a excepción de cuándo exhalaste tu último aliento. Era el año 1898.
                                ¿Quién eras realmente? Me gustaría mucho escribir sobre ti. Saber más cosas de ti. En realidad, no sé nada de ti. ¿Eras un niño pequeño?
                                 Paquito es una forma de referirse a un niño pequeño. Pero también podías ser un hombre adulto. No pone tu fecha de nacimiento.
                               No pone la edad que tenías cuando falleciste. Ni siquiera habla de una familia que te añore.
                              No se mencionan a unos padres que te lloren. No se mencionan a unos hermanos que sufran con tu ausencia. No hay mención alguna a tíos, abuelos o primos que te extrañen. Eres un verdadero enigma, Paquito.
                             Nadie se acuerda de ti. O eso era lo que yo pensaba. Nadie te ponía flores. A veces, depositaba una flor en tu lápida. Sin embargo, me han contado que, en el Día De Todos Los Santos, tienes flores.
                             Alguien coloca muchas flores en tu tumba. ¿Se trata de algún descendiente tuyo? ¿Se trata de alguien cercano a tu familia? ¿O es alguien que sienta lástima de ti porque estás solo? Lo único que me queda es especular sobre ti. Quiero saber más cosas de ti.
                            Aunque siento que es una misión imposible.
                           Si has sufrido demasiado en vida, deseo que la Eternidad sea para ti la más dulce y feliz.
                           Si eras un niño que murió, no añores la vida en la Tierra. Ya no sufres. Ahora, eres un angelito.

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