lunes, 20 de julio de 2015

CARTAS A BIBI

Hola a todos.
Hacía algunos días que no subía a este blog una de las cartas que Jorge le escribe a Bibi.
Aquí os la traigo.
¡Veamos qué le escribe!

                                  Mi adorada Bibi:

                                 Te veo más contenta.
                                 Hacía mucho tiempo que no te veía sonreír. Cuando me has sonreído, he creído que había salido el Sol.
                                 El cielo ha amanecido cubierto de nubes. A mediodía, ha estado lloviendo durante cerca de una hora. Cuando he ido a recogerte al instituto, ha empezado a lloviznar.
                                Entonces, me has mirado. Y me has dirigido la sonrisa más deslumbrante que jamás he visto. He pensado que ya no lloviznaba. Que las densas nubes de color negro se han esfumado. Y que el Sol estaba brillando en todo su esplendor. El color ha vuelto a tu cara. Tus ojos están recuperando el brillo del que me enamoré hace tanto tiempo. Estuviste hablando con una amiga antes de ir a mi encuentro.
                               Nos fundimos en un beso cargado de entusiasmo.
                              Me encanta verte alegre. Pero, sobre todo, me encanta verte tan activa. Divides tu tiempo entre tus estudios. Estás sacando unas notas excelentes. Sales con tus amigas. Tu madre ha vuelto a trabajar en la tienda. Sin embargo, aún está débil. Vas tú muchas tarde a la tienda a ayudarla durante un par de horas. Pedrito quiere ayudar también. Afirma que es lo bastante mayor como para cuidar de sí mismo solo.
                              Sólo tiene diez años. Pienso que vuestro padre estaría orgulloso de él. Pienso que vuestro padre estaría orgulloso de ti. Sin darme cuenta, te has convertido en toda una mujer. A veces, me comparo contigo.
                             Creo que todavía soy un niño. ¿De verdad me comporté de una forma tan inmadura hace unos meses? ¿Cómo puede una chica tan maravillosa como tú estar al lado de un mierda como yo? ¿Qué he hecho yo para que me ames tanto? A veces, tengo la sensación de que no te merezco, amor mío.
                          Mi amor por ti, Bibi, no es un amor normal. Tengo la sensación de que puedo hacerte daño.
                           Nos subimos en mi coche y me llenaste la cara de besos.
                          Vuelvo a repetirme a mí mismo que estoy soñando. Que he logrado el amor de la chica más extraordinaria del mundo.
                           Veo cómo te abrochas el cinturón de seguridad y te doy un beso en la boca con toda la pasión que siento hacia ti.
                            Lo último que quiero es hacerte daño. He de ser digno de ti, mi dulce Bibi. Tengo que ganarme tu corazón todos los días. Tengo que demostrarte que no soy un niñato.
                            He de demostrarte que soy todo un hombre. Que puedes contar conmigo para lo que sea. Que eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Pero no sé qué hacer para que te des cuenta de lo mucho que te amo. A veces, tengo la sensación de que todo lo que estoy haciendo es insuficiente. Y me digo a mí mismo que he de hacer más.

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