martes, 2 de junio de 2015

UNA FRASE DE CARLOS RUIZ ZAFÓN

Hola a todos.
El otro día, empecé a leer la novela de Carlos Ruiz Zafón Marina. 
No es un autor que me entusiasme precisamente. Sin embargo, es la clase de escritor al que uno admira y envidia a partes iguales porque ha logrado escribir libros que se han convertido en auténticos best sellers. 
La novela que estoy leyendo es bastante curiosa. Cuenta la historia de amor entre un chico llamado Óscar y una chica llamada Marina. Hasta ahí va todo bien. Sin embargo, en paralelo, va contándose la historia de una especie de científico loco, Mijail, quién pasa de dedicarse a realizar prótesis ortopédicas a convertirse en una especie de animal salvaje y sobre el que Marina y Óscar investigan.
Lo cierto es que esta historia ha logrado engancharme porque es como ver una verdadera historia de misterio y de terror, pero de las de antaño. Antes, lograban darte miedo con sólo insinuarte lo que iba a pasar. Ahora, las películas de terror son más bien gore. Te revuelve las tripas, pero no te dan miedo.
Miedo de verdad como el que te produce una de mis películas favoritas, Nosferatu. Al leer Marina, me he reencontrado con ese miedo primigenio. Miedo hacia lo que no podemos ver. Miedo de lo que se insinúa que va a pasar. El que te llega a las entrañas, sin necesidad de revolvértelas con un espectáculo innecesario de vísceras.
Eso es el verdadero miedo.
Os dejo con esta frase de esta estupenda novela.

Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Éste es el mío.

 Verdadero terror gótico en la Barcelona de la segunda mitad del siglo XX. Hasta la portada refleja muy bien el espíritu de la novela. Portada de Marina, de Carlos Ruiz Zafón.

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