martes, 16 de junio de 2015

LA VIEJA ESCUELA

Hola a todos.
Es evidente que las cosas ha cambiado mucho en los últimos tiempos. No hablo sólo de los avances tecnológicos. Tampoco estoy hablando de los avances sociales. Quiero pensar que la sociedad ha avanzado mucho en estos años.
Estoy hablando de la Educación. Es evidente que se han cambiado los nombres de algunas asignaturas. Aunque el contenido no ha variado mucho. Seguimos estudiando los aparatos que componen nuestro organismo. Seguimos aprendiendo los distintos tipos de palabras que existen en función de dónde llevan la tilde. Seguimos aprendiendo las tablas de multiplicar.
En el fondo, no ha cambiado mucho. Salimos al recreo a jugar. Intentamos estudiar al máximo para sacar buenas notas. Los horarios sí que han cambiado.
Antes, recuerdo que salíamos del colegio a la una de la tarde. Y volvíamos a las tres y media.
Las jornadas duran desde las nueve hasta las dos. Antes, estaba partida en dos jornadas.
Mis padres no jugaban con plastilina. Yo sí recuerdo haber jugado con plastilina. Haber intentado recortar con punzones chiquititos un dibujo en Preescolar. Haber intentado dormir la siesta con la cabeza apoyada en una de las mesas con forma de hexágono que había en mi clase. Y pasar toda la tarde con dolor de cabeza, no sólo porque era imposible dormir la siesta con la cabeza apoyada en la mesa.
Tampoco soy muy de dormir la siesta. En el fondo, muchas cosas no han cambiado. Los niños siguen saliendo al recreo a jugar. Siguen haciendo gimnasia. Siguen dibujando. Siguen saliendo a la pizarra a decir la lección.
En el fondo, las cosas siguen igual, aunque los temarios hayan variado un poco. Los temarios se han ido adaptando a los nuevos tiempos. La sociedad, quiero pensar, ha ido evolucionando. Y esa evolución, espero, es para mejor.

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