sábado, 4 de febrero de 2012

CON EL CORAZÓN ROTO 43

Olivia le dio un mordisco a su emparedado de lechuga y tomate. Luego, bebió un trago de su botella de whisky.
-Se está poniendo caliente-se quejó-¡Qué asco!
-¡No te quejes tanto!-se rió Kimberly. Las dos estaban merendando en el granero de "LA ISAURA"-Pareces una vieja gruñona.
-¿Una vieja gruñona?
-Sí. Eso eres.
-Te equivocas-replicó Olivia.
-¿Cómo?-se asombró Kimberly.
-No soy ni una cosa ni la otra. Lo que pasa es que me gusta mucho quejarme. Así, consigo lo que quiero.
-Hablas igual que tu futura cuñada.
-Hasta que Lucy no se case con Ethan no será mi cuñada. Pero la veo muy lanzada. Me temo que vaya a cometer una locura. Tanto ella como él. Ethan no parará hasta hacer suya a Lucy.
Kimberly le dio un mordisco a su emparedado de lechuga y tomate. La lechuga estaba fresca. El tomate estaba verde.
-Se está bien aquí-comentó Kimberly-Sopla una agradable brisa.
La puerta del granero estaba abierta.
-El mundo está cambiando-se lamentó Kimberly.
-¡Tonterías!-bufó Olivia-Los vaqueros nunca desaparecerán. Son inmortales. Somos inmortales. Siempre habrá ranchos. Caballos salvajes...Prados... Llanuras...
-La modernidad...Acabará con todo. Dice Dos Nubes que ya no ve tantos búfalos como cuando era pequeña. Los blancos están acabando con ellos.
-Streetman es un pueblo, sí. Pero es un pueblo moderno. Sobrevivimos a la guerra.
Kimberly suspiró. Algunos de sus alumnos habían perdido a sus padres durante el conflicto. Otros eran hijos de soldados que habían participado en la contienda. Y que habían regresado traumatizados del frente.
-Aunque...-prosiguió Olivia-Pequeño...Muy pequeño...¿No te parece?
Kimberly recordó a una alumna. Su padre había ahorcado a un soldado mexicano. Después de eso, fue capturado y estuvo en una prisión de El Paso. Había regresado del frente alcoholizado. De pronto, su entorno familiar, hasta aquel momento tranquilo, se había convertido en un Infierno.
La compadeció. Como compadecía a los niños que habían perdido a un familiar en el frente. O cuyo familiar había vuelto del frente con heridas tanto en el cuerpo como en el corazón.
Hacía calor. Olivia estaba sudando y se abanicaba con la mano. Le repugnaba darse cuenta de que Kimberly estaba en lo cierto. El mundo que conocía podía cambiar.
Se encogió de hombros. El tamaño de Streetman le daba igual. Ella vivía allí.
SIempre había dado por sentado que su mundo no cambiaría nunca. Pero había sido así. Echaba de menos a su madre. Y, encima, sus hermanos parecían que no querían saber nada de ella. Casi no le escribían. Ni a ella. Ni a su padre. Aunque Dillon le decía que pensaba regresar.
Viven en otro mundo, pensaba Olivia. Y la tristeza se apoderó de ella.
De nada le servía ser tan trabajadora si, al final, lo iba a perder todo. "LA ISAURA"...Su vida...Todo...El mundo en el que vivía se lo arrebataría con sus cambios. Lo que no consiguió la guerra lo iba a conseguir el paso de los años.
Se preguntó si Tracy se había vuelto loca porque sospechaba los cambios que se avecinaban. La joven había perdido el juicio durante el conflicto. Debió de ver morir ahorcado a alguien, pensó Olivia.
-Nos estamos quedando solos-suspiró con pesar.
Había visto a hombres que habían combatido en la guerra. Hombres que sólo tres años antes eran fuertes. Aguantaban todo. Ahora, soplaba una brisa y los tiraba al suelo. Habían sido reducidos a piltrafas humanas.
Sabía Dios lo que aquellos hombres habían visto y habían vivido. Olivia sabía de varios que se habían vuelto adictos al opio porque paliaba los dolores que sufrían. Habían sido heridos en el frente. O habían sido torturados cuando fueron hechos prisioneros. Quizás...Tracy sabía algo. Un contingente del Ejército mexicano tuvo su campamento cerca de "LA RABIA". Tracy pudo ver a un soldado siendo sometido a torturas. No importaba de qué bando. Tracy vio a un ser humano siendo ultrajado a manos de otro ser humano. Y aquella imagen permanecía intacta en su retina. Tenía que ser eso.
O alguien le hizo daño.
-El tamaño de un pueblo no importa-afirmó Kimberly-Lo que importa es lo que sientes viviendo en él. Tú eres feliz aquí, en Streetman. Y eso es lo que de verdad importa. A lo mejor, estoy equivocada. A lo mejor, nada cambia.
-Ojalá-suspiró Olivia.
-Bueno...No quiero que te pongas triste. Venga. Sigamos comiendo.
-Y disfrutando de la tarde.
Olivia bebió un trago de su botella de whisky. Kimberly le dio un mordisco a su emparedado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada