domingo, 25 de octubre de 2015

LO QUE ESCRIBIMOS

Hola a todos.
En la novela romántica, existen distintos tipos de subgéneros. Es lo que hace de ella un género maravilloso. Podemos encontrar de todo. Y para todos los gustos...
Siempre me ha gustado la novela romántica de época. Es algo que nunca he negado. Todos mis relatos transcurren en tiempos lejanos. He intentado escribir algo más actual. Pero no puedo. La Historia me fascina. Es como viajar en el tiempo.
No todas las novelas románticas son iguales. Aunque puedan contar la misma historia una y otra vez.
Es posible que pequen de tópicos que están muy vistos. Tenemos a la heroína virginal aunque haya estado casada más veces que Elizabeth Taylor. Sólo perderá la virginidad con el galán de turno. Tenemos al aristócrata duque/conde/marqués/vizconde que se ha acostado con toda la población femenina de Inglaterra. Tenemos a los secundarios interesantes, pero que parecen no tener vida propia.
Sí, podemos criticar algunas cosas. Como, por ejemplo, que el galán se haya acostado con miles de mujeres y no tenga hijos bastardos. O no haya cogido una enfermedad venérea. Pero, por algún motivo, nos gusta leer esas novelas. Tienen todas el mismo final. Un final feliz...
Queremos tener nosotras también nuestro final feliz. Tener esperanza en que hay alguien esperándonos. Que se enamore de nosotras.
Existe el tópico del chico malo que cambia por amor. En la vida real, se han visto demasiados casos en los que el chico malo no cambia. Va a peor.
Pero la fantasía es libre. La imaginación es libre. Las Musas nos dicen al oído lo que debemos de escribir.
No hacemos caso a lo que dicten las modas.
Las Musas mandan. Las Musas son las que toman las decisiones por nosotros. Son seres caprichosos. Nunca están cuando se las necesita. Y aparecen con ímpetu cuando menos las esperamos. Son ellas las que nos dictan lo que debemos de escribir.
En realidad, las novelas románticas son distintas entre sí. María Teresa Sesé y Corín Tellado escribían novelas románticas.
Sin embargo, su forma de contar esas historias eran distintas. Puedes leer una novela de María Teresa Sesé y una novela de Corín Tellado. Parece la misma novela. Pero las lees y son distintas.
Cada escritora tiene una forma única de escribir. No podemos ir copiando a los demás.
La novela romántica existe desde hace muchísimos siglos. Antes, se las llamaba novelas sentimentales. Pienso que son novelas que hacen mucho bien a la gente. El amor tiene que ser el motor que mueve el mundo.

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Todos tenemos una fantasía. Fantaseamos con hacer cambiar a un hombre. Que él sea del modo que nosotras queremos que sea. Eso es imposible. Las personas no cambian de golpe y porrazo. Tienen un proceso lento de transformación. Si es que llegan a cambiar de verdad.
Tenemos novelas de suspense romántico. En algunos casos, se da la misma prioridad a la trama de suspense y a la trama amorosa. Sin embargo, hay novelas de suspense romántico donde se da mucha prioridad a la trama de suspense y la trama amorosa queda en un segundo plano.
Hay novelas románticas eróticas. No es lo mismo que una novela pornográfica.
El sexo que se practica en las novelas románticas eróticas nace del corazón. Son dos personas que están enamoradas y se demuestran su amor de forma física.
No hay nada malo en ello. Las escenas son más explícitas que en cualquier novela romántica.
Pero se tratan de dos personas que se aman. El sexo que practican es por amor. Hacen el amor.
Sin embargo, en otras novelas, el sexo desaparece por completo. La autora decide que no es necesario que la pareja protagonista se vaya a la cama para demostrarse su amor. Eso está en el criterio de cada autora.
La manera en la que se describe la relación amorosa está llena de intensidad en las miradas. En la manera en la que se hablan. El sexo no es necesario.
Pero cada autora tiene una forma de contar única. Puedes incluir sexo en tus historias. O puedes prescindir de él. No importa.
Lo que de verdad importa son los sentimientos. La manera en la que se desarrolla la historia. Si hay sexo, nace del amor. Si no hay sexo, hay momentos en los que un beso lo dice todo.
No importa la manera en la que se demuestren los personajes que se aman. Mientras sea amor.
Todavía me quedan muchas cosas por aprender en el mundo de la Escritura.
He aprendido a no irme por las ramas. Estoy aprendiendo a no meter paja en mis historias. Estoy aprendiendo a que todos buscamos un final feliz.
Necesitamos leer algo que termine bien. La realidad es demasiado triste. Necesitamos pensar que podemos ser felices algún día.
Estoy aprendiendo muchas cosas. Pero me queda mucho también por aprender. No debemos de coartar nuestra imaginación. Es libre.
Escribamos lo que queramos. Lo he dicho muchas veces. Respetamos la manera de escribir de los demás.
Seamos felices escribiendo.
Escribir es lo que nos hace libres. Es lo que nos gusta.



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