viernes, 3 de enero de 2014

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo fragmento de mi historia Segundas oportunidades. 
Este fragmento estará más centrado en la figura de Margaret y la veremos actuando con su prima Edith, quien recibe la visita de una amiga. Veréis lo distintas que son ambas.

                           La boda de Lucy con aquel oficial inglés pilló a Margaret casi de sorpresa por lo repentina que fue. Recordaba a la perfección el sermón que le echó su madre a ambas después del anuncio del compromiso de Lucy. La mujer, lejos de estar contenta por la futura boda de su hija mayor, no hacía otra cosa más que llorar. En el fondo, Lucy y Margaret entendían el porqué su madre estaba tan dolida con el comportamiento de su hija mayor.
-¡Demos gracias a Dios de que ese hombre haya decidido cumplirte!-exclamó la mujer-Si no, a estas horas, serías una perdida.
-No me habría importado ser una perdida-admitió Lucy-No le amo y sé bien que él tampoco me ama.
-¿Te has vuelto loca?
-Madre, siempre pensé que me casaría por amor o que nunca me casaría.
-Ninguna de nosotras tiene dote-intervino Margaret.
                        Lucy y ella estaban sentadas en el sofá del salón mientras su madre se paseaba de un lado a otro del mismo. Se la veía furiosa con sus dos hijas.
-Ahora, te casarás con ese oficial-le ordenó a su hija mayor-Y, después, le buscaré un marido a Margaret.
                       Margaret negó moviendo la cabeza.
                        Algunas noches, antes de casarse, Lucy y ella pasaban largas horas sentadas en la cama de la primera hablando.
-Es mi deber casarme-se sinceró Lucy-Lo que más siento es que, después de mi boda, madre te buscará un marido.
                      La habitación estaba sumida en la penumbra. La madre estaba profundamente dormida. El padre, mientras, había decidido mantenerse al margen. Era un hombre ya mayor y con una salud bastante quebradiza.



-Podría irme a pasar una temporada a casa de mis tíos en la isla de Sanda-sugirió Margaret-Hace tiempo que no veo a Edith.
-Te voy a echar mucho de menos cuando me case con ese hombre-se lamentó Lucy-Sólo espero que no me haga muy infeliz.
                       La mente de Margaret se obligó a regresar al pasado.
                       Se encontraba en el salón de la casa de sus tíos. Jonathan estaba en el despacho de tío Edwin. Junto a ella, sentada en el sofá, se encontraba su prima Edith.
-¡Tienes que conocer a mi primo Jonathan!-exclamó la chica, palmoteando.
-Ya me contaste que había llegado-dijo su amiga.
                    Quien había ido a visitar a Edith era una de sus mejores amigas, Eve Kipling. Edith no paraba de parlotear acerca de Jonathan. Cualquiera diría que la chica estaba enamorada de él. No era así, pensaba Margaret. Lo que en realidad pretendía su prima era despertar su interés y, para ser sinceros, lo cierto era que Jonathan despertaba cada día que pasaba una extraña sensación en ella. La propia Eve, de tanto oír hablar de aquel joven tan serio, empezó a sentir cierta curiosidad por saber cómo era en realidad y por conocerle en persona.
-Está reunido con papá en su despacho y no sé el tiempo que tardarán en salir-le contó Edith a su amiga-Ya sabes que a mi padre no le gusta que le molesten cuando está hablando.



                     Eve era apenas unas semanas mayor que Edith y las dos se comportaban como dos jovencitas románticas y enamoradizas.
-¿Es verdad que es muy apuesto?-interrogó Eve a su amiga.
-¡Es como un galán de las novelas que tú y yo leemos!-contestó Edith.
-¡Niñas!-las regañó tía Phoebe.
                     Margaret se dijo así misma que no debía de comportarse con Jonathan del mismo modo en el que estaban actuando Eve y Edith porque las dos chicas eran románticas y enamoradizas. Margaret había dejado atrás la etapa en la que soñaba con encontrar a su Príncipe Azul. Si es que soñó alguna vez con enamorarse.
-No me gusta que actuéis así-las reprendió Margaret.
                     Edith estaba a punto de cumplir dieciocho años. Pensó que debía de hablar con su prima acerca de su comportamiento.
-A Margaret le gusta mucho el primo Jonathan-apostilló Edith.
-¿Es cierto eso?-inquirió Eve.
-¡Es falso!-contestó Margaret, poniéndose roja como un tomate.
                       Jonathan salió al cabo de un rato del despacho. Sin entrar en muchos detalles, le explicó a tío Edwin que esperaba recibir una carta procedente de Londres de un momento a otro.
-¿Acaso tiene alguna mujer en Londres?-le interrogó tío Edwin.
-Es un asunto mío-contestó Jonathan-Y no se trata de una mujer.
                       Aquella contestación dejó muy intrigado a tío Edwin, pero no hizo más preguntas. Tía Phoebe se puso de pie cuando le vio salir de la biblioteca.
-No sabía que tuviéramos visita-dijo Jonathan.
-Se trata de una amiga de Edith-le explicó tía Phoebe-Ha venido a verla.
-Mira, Eve-intervino Edith-Éste es mi primo Jonathan, del que tanto te he hablado. Primo Jonathan, te presento a Eve Kipling, mi mejor amiga.
                     Jonathan besó a Eve en la mano a modo de saludo.
-Es un placer conocerla, señorita Kipling-dijo el joven.
-Verá mucho a Eve por aquí-añadió Margaret-Vive en la isla de Sheep, pero pasa mucho tiempo aquí.
-Y yo la visito con frecuencia-sonrió Edith.
-Entonces, le veré con frecuencia a usted también-apostilló Eve.
-He venido para pasar una temporada con mis tíos-le explicó Jonathan-Aún no me pienso ir.
-¡Y tampoco vamos a dejar que te vayas todavía!-protestó Edith-Tienes que conocer muchos rincones de esta isla. ¡Y tienes que quedarte para mi fiesta de cumpleaños! Lo has prometido.
                      Eve quedó encantada con Jonathan. Se despidió de él, deseosa de volver a verle. Nunca antes había visto a un hombre tan apuesto ni tan encantador como él.

3 comentarios:

  1. Uy promete, te mando un beso y buen fin de semana

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  2. ¡Wow! Espero que Eve Kipling no sea obstáculo para Margaret.

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