viernes, 3 de octubre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
Vamos a ver lo que ocurre en este fragmento de En la isla. 
Los planes de huida se han visto alterados por culpa de la repentina enfermedad de Phoebe.

                                Tres días estuvo Phoebe con fiebre muy alta.
                                 Lady Honora, Lily y Meredith se turnaron para cuidar de ella.
                                 El médico sospechaba que la enfermedad que sufría la joven debía de ser cosa de nervios. Fiebre cerebral fue su dictamen. Ni Lily ni Meredith quisieron separarse del lado de la cama de Phoebe. La joven deliraba. Llamaba a Gabriel. A Meredith se le rompió el corazón cuando la oyó llamar al joven.
-Gabriel...-murmuraba la enferma-Gabriel...
                                Al cuarto día, la fiebre le bajó a Phoebe. Durante el tiempo que estuvo con fiebre, Meredith ordenó a un criado que fuera a buscar a Gabriel.
-¿Por qué quieres que venga aquí?-le preguntó Lily, curiosa.
-Porque Phoebe quiere verle-respondió Meredith-A lo mejor, si lo ve, se pone mejor.
-No debería de pensar en ese joven.
                              Durante dos días, Gabriel permaneció en la habitación de Phoebe. Ayudó a pasarle paños empapados en agua fría por la cara.
                              La mirada vidriosa de Phoebe se clavó en él. No sabía si estaba delirando o si Gabriel había ido a verla. Su Gabriel...
                              Una semana después, Phoebe se sentía con fuerzas como para levantarse de la cama. Daba pequeños paseos por la habitación. Pero se mareaba enseguida. Era alimentada a base de infusiones, de zumos y de caldos. Las visitas que le hacía Gabriel eran diarias. Le enviaba ramos de flores todos los días. Pero Phoebe no se llamaba a engaños. El interés que Gabriel mostraba hacia ella era puramente fraternal.
                            Se preocupaba por ella porque la quería. Pero su cariño era fraternal.
                            Al octavo día, Phoebe quiso salir al jardín a tomar el fresco.
                            Gabriel había ido a verla.
                            El joven la acostó en una chaise longue y negó la ayuda que le ofreció una criada. Se puso de rodillas a su lado sobre la hierba del jardín. Se quitó la chaqueta y la colocó sobre los hombros de Phoebe.
                              Ella le cogió la mano y se la besó.
-Te sacaré de aquí dentro de unos días-le prometió Gabriel-En cuanto hayas recobrado la salud y las fuerzas. Necesitas estar fuerte. Nos espera un viaje muy largo. Pero todo será para bien, mi querida Phoebe.
-Eres muy bueno conmigo-afirmó la joven.
-Te quiero mucho.
-Pero no estás enamorado de mí.
                           A Gabriel le dolía ver en aquel estado a Phoebe. La joven estaba más delgada. El color se le había ido de la cara. Su cabello de color rojizo había perdido todo su brillo. Estaba más demacrada. Sus ojos habían perdido su mirada pícara.
                         Gabriel le acarició la mejilla con la mano.
-Estás enamorado de Meredith-observó Phoebe con tristeza.
                          Gabriel la miró extrañado.
-No trates de negarlo-añadió Phoebe.
                          Lo tenía ya asumido. Si se había hecho ilusiones con Gabriel. Pero había sido culpa suya por haber pensado que él la amaba. Por haberse hecho ilusiones. Por todo...
-Amo a tu hermana con todas mis fuerzas-admitió Gabriel-No podría vivir sin Merry.
-No pasa nada-dijo Phoebe.
                           No tenía fuerzas para discutir con Gabriel. Le estaba dando su bendición.
-Tan sólo quiero pedirte un favor-prosiguió-Haz feliz a mi hermana. Es la persona más noble del mundo.
-Merry me pidió que me enamorara de ti-le confesó Gabriel-Que la olvidara. Pero no puedo hacer eso. Habría sido mentirte. Y eso te habría destrozado.
-Te agradezco tu sinceridad.
-Phoebe, voy a impedir tu matrimonio con lord Kirkcaldy porque te va a hacer una desgraciada. Vas a trabajar como institutriz en casa de lady Annette. Tiene dos hijos pequeños. Es la hermana mayor de un amigo. Pero siempre está sola. Su marido pasa más tiempo en Londres que con ella. Y su hermano está en el Ejército. Le han destinado a La India.
-¿Dónde vive?
-Vive en Canterbury.
-Donde los cuentos...
-Más o menos...
                              Phoebe ya conocía el lugar donde se escondería.
                              Canterbury...
                              Parece un buen lugar donde empezar de cero, pensó la joven.



-¿Cómo es lady Annette?-quiso saber Phoebe.
-Es una mujer muy agradable-contestó Gabriel-Vas a trabajar en su casa en calidad de institutriz. Tendrás un nombre falso para que nadie te encuentre.
-Está bien.
-Os haréis mucha compañía lady Annette y tú.

jueves, 2 de octubre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
Hoy, vamos a ver un nuevo fragmento de En la isla. 
Después de una conversación con lady Honora, los planes de huida de Phoebe se complican un poco.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                               Lady Honora aprovechó que el día había amanecido despejado para salir con sus hijas y con su sobrina a dar un paseo por la playa.
                               Aunque quería hablar con Phoebe a solas, lo que tenía que explicarle se extendía también hacia Meredith y hacia Lily.
                               Phoebe estaba nerviosa. Al día siguiente, Meredith y ella se saldrían de casa y se irían al embarcadero. Una vez allí, Phoebe se subiría en una barca junto con Gabriel con destino a la casa solariega de lady Annette.
                               De pronto, los ojos de Phoebe se abrieron como platos. De hecho, Meredith y Lily estaban mirando con horror a lady Honora. Lo que la baronesa les estaba explicando a las tres jóvenes era lo que ocurriría en sus respectivas noches de bodas.
-Por suerte, vuestros maridos se dormirán enseguida-les explicó-En cuanto descarguen. Pero dolerá. La primera vez de una mujer siempre es dolorosa.
                                El color se le fue de la cara a Phoebe.
                                Había imaginado que acabaría teniendo que compartir su lecho con lord Kirkcaldy en alguna ocasión. Se lo había oído comentar a las criadas. Pero jamás imaginó lo que iba a pasar entre ellos.
-También podéis llegar a sangrar-prosiguió lady Honora-No mucho...Pero ocurre.
-Madre...-susurró Phoebe.
                                Las piernas le temblaban con violencia. Habían ocurrido muchas cosas a lo largo de aquellos días. No sólo habían tenido lugar los preparativos de aquella boda indeseada. También había descubierto que Gabriel estaba enamorado de Meredith. El saber que el amor que le profesaba no era correspondido. Y el miedo a ser descubierta cuando huyera de casa.
                              La oscuridad se cernió sobre ella.
-¡Phoebe!-gritó Meredith-¡Phoebe!
-¡Hija!-se asustó lady Honora.
                              Phoebe cayó redonda al suelo. Se había desmayado.
                              Lady Honora, Meredith y Lily se agacharon y trataron de hacerla regresar en sí.
                              Lily tocó la frente de Phoebe.
                              Se asustó.
-Tiene fiebre, tía Honora-informó a la baronesa-¡Dios mí! ¡Tiene mucha fiebre!
                              Como pudieron, las tres levantaron a Phoebe del suelo y la llevaron en volandas hasta la casa.
                               Phoebe no se dio cuenta de nada.
                              No se percató de la angustia que se había apoderado de Meredith. No se dio cuenta de que Lily estaba llorando.
                               No se percató de nada. Encontró cierto refugio a sus penas en aquel estado de inconsciencia.



                              En cuanto llegaron a casa, se armó un gran revuelo. Lord Henry se angustió al ver a su hija mayor sin sentido. Un criado cogió en brazos a Phoebe.
                             La subió a su habitación. Una criada decidió ir a buscar al médico.
                             La doncella que Phoebe, Meredith y Lily compartían corrió a buscar el frasco de sales aromáticas con el fin de hacerla volver en sí.

miércoles, 1 de octubre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
Cada día, faltan menos fragmentos para que termine En la isla. ¡Quién lo iba a decir tiempo atrás cuando subí el primer fragmento y tardé una Eternidad en continuarla!
La boda de Phoebe con el vizconde está cada vez más cerca. Gabriel ya le ha buscado un lugar en el que esconderse. Tan sólo falta sacarla de casa sin que sus padres lo adviertan.
¿Qué va a pasar?

                               Fue el mayordomo de Gabriel el que llevó la nota que el joven escribió de su puño y letra a casa de Meredith.
                                La joven estaba a solas en el jardín cuando apareció el mayordomo.
-Lady Meredith...-la llamó-El señor Bane le envía esta nota.
-Una nota...-se extrañó Meredith-¿Y eso?
-No ha querido decirme nada.
                              El mayordomo le entregó la hoja de papel doblada a Meredith. La joven agradecía el haber salido fuera. Por lo menos, sus padres no se enterarían de la conversación que estaba manteniendo con el mayordomo.
                               Al despedirse aquella mañana, poco antes del alba, de ella, Gabriel le había dado un ferviente beso.
-Espera noticias mías hoy-le advirtió-Quizás, Phoebe se vaya de tu casa antes de lo que piensas.
                                 Meredith se escondió detrás de un árbol. Desdobló la hoja de papel. Empezó a leer.

                                 Ha llegado el momento. He hablado con un barquero. Pasado mañana, a medianoche, Phoebe y tú debéis de estar en el embarcadero. El barquero llevará a Phoebe hasta Truro. Desde allí, tomará una diligencia con destino a un lugar donde estará a salvo. No puedo decirte más nada. 
                                Te amo. 
                              Ten fe. Todo habrá terminado mañana por la noche. Habla con Phoebe. Y estaos preparadas. 

-El señor Bane espera una contestación-le dijo el mayordomo.
-Dile que estaremos preparadas-afirmó Meredith-Pasado mañana...A medianoche...Estaremos en el embarcadero.
-Muy bien, lady Meredith.
                          El mayordomo cogió la mano de Meredith. Se la besó con respeto antes de marcharse.
                          Pensó que el señor Bane había hecho una excelente elección. Dejó a Meredith sola en el jardín.
                          En aquel momento, hizo acto de presencia en el jardín Lily. Venía de visitar a una de sus amigas. Se percató del papel que estrujaba Meredith entre sus manos.
                           Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Lily.
-¡No me digas lo que acaba de pasar!-le rogó a su prima.
-No te lo diré-dijo Meredith con tranquilidad.
-Prefiero no saber nada. Hazte cargo.
                            Meredith fue a buscar a su hermana.
                            Encontró a Phoebe acostada en su cama. Llevaba puesto el mismo vestido que se puso dos días antes. Estaba descalza y llevaba suelto su cabello.
                            Meredith se sentó a su lado en la cama.
-Traigo muy buenas noticias-le contó-Aparte de que me alegro de que tengas la puerta abierta. Pasado mañana, a medianoche, serás libre. Gabriel te ayudará a huir.
                           En realidad, fue lord Henry el que abrió la puerta casi a patadas. Pero Phoebe omitió aquel detalle.
                           Tenía los ojos cerrados cuando Meredith entró en su habitación. Al escuchar las palabras de su hermana, los abrió de golpe. Y se sentó en la cama.
-¿Qué quieres decir?-le preguntó.
-¡Mira!-respondió Meredith-Gabriel te ha escrito una carta. Cuando lleguemos al embarcadero, te explicará los pasos que debes de seguir. Te llevará a un lugar seguro. ¡Todo va a salir bien, hermana!
-Pero Gabriel...
-Él te quiere mucho. Y no olvida su promesa de ayudarte.
                           Phoebe rompió a llorar.
                           Le habría gustado huir con Gabriel, pero de otra manera. Marcharse con él a Gretna Green, donde podrían casarse en la Vieja Herrería.
                            Gabriel pensaba llevarla lejos. A un lugar donde estaría a salvo. Pero él regresaría a Old Grimsby para casarse con Meredith. Y ella tendría que acostumbrarse a su nueva vida. Estaba harta de sufrir por un amor que nunca sería correspondido. Para Gabriel, ella era como una hermana.
                           Además, jamás podría odiar a Meredith. Mientras sus padres estaban decididos a convertirla en una desgraciada casándola con el vizconde, Meredith estaba dispuesta a ayudarla a huir. No podía contar con Lily. Su prima parecía que era ella la que se iba a casar de lo ilusionada que estaba con la boda.
-Me alegro de poder contar contigo, Merry-afirmó Phoebe-Pero tengo mucho miedo. Me aterra que nos puedan descubrir. Que Lily se vaya de la lengua.



-No te preocupes-le aseguró Meredith-Ya me escuchaste el otro día hablar con Lily. Guardará silencio.
-Pero...
-Todo saldrá bien.
-¡Ojala! ¡Dios te oiga!
                          Las dos hermanas se fundieron en un fuerte abrazo.

martes, 30 de septiembre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de mi relato En la isla. 
Es un fragmento corto, pero intenso.
Espero que os guste.

                               La actitud de Phoebe tenía algo desconcertada a Meredith. Cuando regresó de su encuentro con Gabriel, encontró con que su hermana mayor se había encerrado en su habitación. Lily y lady Honora le informaron que lo único que hacía Phoebe era llorar sin parar.
-No quiere hablar con nadie-le explicó lady Honora-Ha salido a pasear sola sin llevarse a vuestra doncella. Y ha regresado llorando.
                            Meredith intentó entrar en la habitación de Phoebe, pero se encontró la puerta cerrada con llave.
-¡Vete!-gritó Phoebe desde dentro-¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero hablar con nadie!
                              La joven pasó un día y medio encerrada en su habitación.
                              Ni siquiera quiso salir a comer.
                              Meredith intentó hablar varias veces con su hermana. Lo único que deseaba hacer era ayudarla. Pero se topó con el silencio de Phoebe.
                              Sólo podía escuchar el llanto desesperado de la joven. Poco imaginaba Meredith que Phoebe ya lo sabía. Se había enterado de su relación secreta con Gabriel. Lo que le pasaba a Phoebe era que tenía el corazón destrozado. No sólo porque su amor por Gabriel no era correspondido. Era porque sabía que Meredith era la mujer a la que su amado realmente amaba. Y no sabía qué hacer. La lealtad y el odio luchaban en su corazón.
                             Pero no podía odiar a Meredith.
                             Era su hermana menor.
                             Era la única que deseaba ayudarla. Phoebe entendía que no podía casarse con lord Kirkcaldy.
                             ¡Era una locura!
                              Aquella noche, Gabriel volvió a colarse por la ventana de la habitación de Meredith.



                              Tenía muchas ganas de ver a Meredith. De estar con ella.
                             Los dos sentían que aquellos encuentros furtivos ante la vieja fortaleza no eran suficientes. Ni siquiera cuando Gabriel se colaba por la ventana de la habitación de Meredith.
                             Al verle entrar en su habitación, el corazón de la joven empezó a dar saltos de alegría.
                             Se abrazó con fuerza a Gabriel. Se susurraron palabras de amor. Se fueron despojando el uno al otro de sus ropas.
                              Cayeron sobre la cama al tiempo que se besaban de manera apasionada. Se abrazaron con fuerza. Los labios de Gabriel recorrieron el cuello de Meredith. Llenaron de besos cada centímetro de su piel.
                            Ajenos a todo...
                            Ajenos al llanto de Phoebe...Ajenos al dolor de Phoebe...


lunes, 29 de septiembre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
En esta semana, entramos en la recta final de En la isla. 
Quedan siete trozos para que conozcamos finalmente lo que va a pasar. ¿Podrá Phoebe escapar de un matrimonio no deseado? ¿Y qué ocurrirá entre Meredith y Gabriel?
¡Vamos a descubrirlo! 
El fragmento de hoy es bastante corto. Pero es muy intenso. 

                             Hacía mucho tiempo que Phoebe no salía a pasear ella sola.
                             En los últimos tiempos, solía acompañarla en sus paseos su doncella. La última vez que salió sola fue cuando acudió al encuentro con Gabriel en el antiguo fuerte. Y regresó a casa con el corazón destrozado. 
                             El recuerdo de Gabriel hería a Phoebe. 
                             Sus pasos la llevaron hasta el antiguo fuerte. 
                              El corazón de Phoebe empezó a latir de manera acelerada. 
                              Gabriel, pensó. 
                              Gabriel se encontraba allí, ante el antiguo fuerte. 
                              Podía reconocer en cualquier parte su cabello de color castaño, aunque, a veces, parecía que era de color miel. Los dos tenían una edad similar, pero eran inexpertos en las lides amorosas. Podían haber sido muy felices juntos. Su piel suave...Era alto. Era también esbelto, pero estaba bien formado. Era imposible no mirarle. Era imposible no perderse en las profundidades de aquellos ojos de color azul dorado. Sí...Dorado...
                              Phoebe pensó en acercarse a él. Necesitaba hablar con Gabriel. Quería preguntarle si era cierto lo que le había confesado. Quería saber si había otra mujer en su vida. Entonces, vio a una figura que se estaba acercando a él. 
-¡Gabriel!-le llamó. 
                             Phoebe se escondió detrás de un árbol. Reconoció a la joven que se estaba acercando a Gabriel. 
                            Una joven de cabello largo y rubio...De figura esbelta...Phoebe podía adivinar, incluso, el color de sus ojos, que serían de color azul. 
                             ¡No!, pensó con horror. 
                             Asomó la cabeza detrás del árbol. 
-¿Te he hecho esperar?-le preguntó la joven a Gabriel. 
-En realidad, acabo de llegar-respondió él. 
-Tenía que verte. 
                            Dicho esto, los labios de ambos se encontraron en un beso cargado de pasión. 
                            Phoebe contempló cómo el rostro de Gabriel cambiaba cuando aquella joven se acercó a él. Cómo su mirada se tornaba radiante. Una mirada cargada de amor...
                           Había tanto amor en el rostro de Gabriel cuando ella llegó que a Phoebe le dolió mirarle. Porque era la confirmación de que Gabriel nunca había estado enamorado de ella. No podía seguir negándose a admitirlo. Lo había visto con sus propios ojos. 
-¿Has recibido ya la contestación?-le preguntó ella. 
-De eso te quiero hablar-respondió Gabriel. 
                         Phoebe no quería seguir escuchando. Procuró alejarse de allí sin ser vista. Las lágrimas rodaban sin control por sus mejillas. Gabriel estaba enamorado de Meredith. 
                          Gabriel amaba a Meredith. 

 

                           Se secó las lágrimas de un manotazo. No había sido culpa suya hacerse ilusiones.
                           Tampoco había sido culpa de Gabriel, quien había intentado desengañarla. Ni tampoco había sido culpa de Meredith, quien lo único que hacía era protegerla. ¡Cuando debía de ser al revés!
                            Ver a Gabriel abrazando a Meredith. Besando a Meredith.
                            Le había hecho ver las cosas de otra manera. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de mi relato En la isla. 
Siguen los preparativos de la boda de Phoebe con el vizconde de Kirkcaldy. Y aquí tenemos una buena muestra de lo que está por venir.

                         El vestido de novia de Phoebe ya estaba terminado. La joven acudió aquella tarde a recogerlo a casa de la modista acompañada por Lily y por Meredith.
-¡Dios mío!-exclamó Lily al ver el vestido de novia de su prima.
                          Era de color blanco. La cintura del vestido era alta. Y su escote era cerrado. La ayudante de la modista le mostró el velo de tul que cubriría su rostro.
                          Entusiasmada, Lily le dio un beso a Phoebe en la mejilla.
                          La sangre se había ido del rostro de la joven. Meredith pensó que su hermana estaba a punto de desmayarse. Sólo Dios sabía en qué estaban pensando sus padres cuando decidieron comprometerla en contra de su voluntad con lord Kirkcaldy.
-¿No te gusta el vestido, prima?-la interrogó Lily-¡Mira! ¡Es precioso! A mí me gustaría tener un vestido de novia parecido a éste. ¡Es de color blanco! ¡Vas a parecerte a la Emperatriz Josefina cuando vayas al Altar! ¿No te gusta?
-Saque una silla-le pidió Meredith a la modista-Mi hermana necesita sentarse.
                         La modista sacó una silla de la salita de estar.
                         Meredith y Lily ayudaron a Phoebe a sentarse.
                         En opinión de las dos hermanas, todo estaba ocurriendo demasiado deprisa.
                          Le faltaba la respiración a Phoebe.
-¡No puedo hacerlo!-sollozó la joven-¡No puedo hacerlo!
                          Rompió a llorar. No podía casarse con un hombre al que no amaba y del que sabía que jamás la amaría. Y Gabriel no había podido corresponder al amor que ella le profesaba. Un amor puro y devoto...Él amaba a otra mujer.
-Phoebe, Gabriel te va a ayudar-le aseguró Meredith-Él tiene un plan para ayudarte a escapar. No tienes que seguir adelante con esta locura. Si ése es el deseo de nuestros padres, ¡allá ellos! Eres libre. Puedes decidir con quién quieres estar. ¡No lo hagas, hermana!
-¿Es que piensas ayudar a Phoebe a huir?-se escandalizó Lily.
-Ni una palabra de esto ni a padre ni a madre. No has oído nada.
-¡La encontrarán!
                             Phoebe casi no escuchaba a su hermana menor y a su prima discutir. Tan sólo había oído decir a Meredith que Gabriel estaba pensando en ayudarla a escapar. Pero no huiría con ella a Gretna Green. La llevaría lejos a un sitio donde la escondería.
-No me quiere-se lamentó Phoebe.
                           Meredith sintió dolor al ver a su hermana mayor tan hundida.



                              Gabriel quería a Phoebe como a una hermana menor.
                              Por eso, iba a ayudarla a huir de aquel insensato matrimonio.
                              La culpa y la dicha estaban sosteniendo una dura pelea en el corazón de Phoebe.
                             Era feliz porque Gabriel también la amaba. Sentía remordimiento porque Phoebe se moría de amor por él. Y le destrozaba ver a su hermana mayor tan hundida.
                              Tan mal...
                              La abrazó con fuerza.
-Tienes que hacer caso a Gabriel en todo lo que te diga-exhortó a Phoebe-Pronto, vendrá a buscarte. Te llevará a un sitio donde estarás a salvo. Todo saldrá bien.
-¡No funcionará!-protestó Lily.
-No podré hacerlo-se asustó Phoebe-Tengo mucho miedo. Y no sé si quiero ver a Gabriel. Él...
                          Meredith le acarició con cariño el cabello. Phoebe estaba temblando. Lily miró a la modista y a su ayudante. No parecían darse cuenta de lo que estaban pasando. Estaban hablando de telas. De medidas...De vestidos...
-A su modo, Gabriel te quiere mucho-dijo Meredith-Y se preocupa por ti. Desea que seas feliz. Te ayudaremos a huir para que seas feliz. Y Mary Therese no dirá ni una palabra de esto. ¿Verdad, Mary Therese?
                          Se estaba refiriendo a Lily usando deliberadamente su odiado verdadero nombre. La joven ardía de rabia. En su opinión, Phoebe y Meredith estaban actuando como un par de tontas. Phoebe iba a echar a perder un ventajoso matrimonio. Y Meredith la estaba ayudando en aquel alocado empeño.
-¿Verdad, Mary Therese?-insistió Meredith usando un tono de voz más duro.
                          Lily asintió.
                          No reconocía a Meredith. Su prima menor siempre había sido una especie de criatura delicada. Dócil...Pero se había rebelado. Era más rebelde de lo que había sido Phoebe. Le daba miedo. Podía cometer alguna locura aún mayor que todas las locuras que Phoebe había cometido en el pasado.
-Verdad...-masculló Lily.
-Nos vas a ayudar-añadió Meredith.
-Os ayudaré.
-De acuerdo...No le dirás ni una sola palabra de esto a nuestros padres. Mantendrás la boca cerrada. Recuérdalo. Te quiero mucho. Pero Phoebe es mi hermana. Y mataría por ella. ¿He sido clara?
-¡Meredith!-sollozó Phoebe-¡Por Dios!
-Has sido muy clara, Merry-asintió Lily.
-Bien...-sonrió Meredith.
                        Depositó un beso en la frente de Lily.
                        Por suerte, Phoebe no tuvo que probarse el vestido. Habría sido todavía peor. Le aseguró a la modista que estaba convencida de que le quedaba perfecto. La mujer le preguntó el porqué había roto a llorar.
-Son los nervios de la boda-respondió Meredith-Hágase cargo.

                       

viernes, 26 de septiembre de 2014

EN LA ISLA

Hola a todos.
En el fragmento de hoy de En la isla, nos centraremos en la figura de Gabriel.
El joven está preparando la huida de Phoebe.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                Estaré encantada de recibir a esa joven institutriz en mi casa. Me has hablado tan bien de ella que pienso que podría hacer algo con mis hijos. Son unos niños encantadores, pero son un poco traviesos. Me alegro de que vayas a sentar cabeza, Gabriel. Mi hermano sabe Dios cuándo lo hará. Mientras estuviste en el continente, su contingente partió hacia La India. ¡Sabe Dios cuándo regresará! Pasa tanto tiempo fuera que, a veces, siento que soy hija única. 

                            Gabriel leyó la carta que le había escrito lady Ferguson, la hermana mayor de su amigo Alexander.
                             Annette Graham había sido su apellido de soltera. Era, al menos, cinco años mayor que Gabriel. En su primera temporada en sociedad, se casó con el conde de Ferguson. Fue una temporada rápida para ella. Captó la atención del conde en su primer baile. Habían pasado algunos años y Annette vivía en el campo. Había tenido dos hijos varones con el conde. Pero no era ningún secreto que hacían vidas separadas. Annette vivía en la casa solariega de la familia de su marido. Y lord Ferguson se dedicaba a frecuentar a mujerzuelas en Londres.
                          Gabriel estaba en su despacho.
                         Pensó que la pobre Annette había vivido rodeada de irresponsables. Su hermano, el duque de Graham, no se hacía nunca cargo de nada.
                          El nuevo nombre de Phoebe sería Nancy Pembrooke. Y entraría en la casa de lady Ferguson como institutriz de sus hijos.
                          Ésta vivía en Canterbury, en el Estado de Kent.
                          El mayordomo de los Bane entró en el despacho de Gabriel.
-Señor, ha venido una joven-le comunicó-La señorita Leighton...
-¿Cuál de ellas?-quiso saber Gabriel, con el corazón latiéndole a toda velocidad.
-La menor...La señorita Meredith...Pero no se ha quedado. Me ha entregado una nota. Estaba muy nerviosa.
-¿Una nota?
                          El mayordomo le tendió a Gabriel un papel. Estaba mal doblado. Gabriel lo desdobló. Había unas pocas líneas. Se notaba el pulso tembloroso de Meredith al escribir.
-La señorita Phoebe Leighton va a casarse-anunció Gabriel-Con lord Kirkcaldy...Me pide que la ayude a escapar cuanto antes.
-El vizconde de Kirkcaldy es un excelente partido, señor-opinó el mayordomo-No entiendo cómo puede querer huir de él.
-Es Meredith quien me pide ayuda. Conoce demasiado bien a su hermana. Ese matrimonio sería un Infierno para Phoebe. La boda se celebrará en menos de un mes. Hay que darse prisa.
-No le entiendo, señor.
-Yo sé bien lo que me digo.
                            Gabriel se paseó de un lado a otro del despacho.
                            Había que sacar a Phoebe lo antes posible de su casa.
                            Debía de pensar bien la manera de sacarla de allí. Si sus padres la descubrían, no sólo se cebarían con ella.
                             También se cebarían con Meredith por ser su cómplice. Ya no le importaba nada, excepto ayudar a Phoebe porque así ayudaba también a Meredith.
                             También sacaría a Meredith de casa de sus padres. Se casaría con ella. Y Phoebe sería libre.
-Felicítame-le dijo al mayordomo-Voy a casarme.
-¿Va a convertirse en el esposo de la joven Phoebe, señor?-se extrañó el mayordomo-Usted no pertenece a la aristocracia. Y ella va a casarse con el vizconde de Kirkcaldy.
-No pienso casarme con Phoebe. Me voy a casar con Meredith.
-Entiendo.
                             Gabriel bufó.
                             Por algún extraño motivo, todo el mundo había pensado que acabaría casado con Phoebe. De amarla, se habría casado con ella. Pero su corazón ya había escogido.
-Felicidades...-dijo el mayordomo imperturbable.