domingo, 17 de noviembre de 2013

FIESTA DE COMPROMISO

Hola a todos.
Hoy, tras bastante tiempo sin subir fragmentos, retomo Fiesta de compromiso. 
Vamos a ver lo que pasa en el hogar de los Campbell después de que Nell decidiera no seguir adelante con su compromiso con Douglas.

-Te noto pensativa-observó Gilroy-¿Puedo saber lo que te pasa?
-Estaba pensando en las niñas-contestó Evanna-El compromiso de Nell me ha hecho pensar también en Cathy. Antes o después, tendrá que casarse.
                      Gilroy y Evanna estaban hablando en el salón. Nell había pasado todo el día encerrada en su habitación por voluntad propia. No podía parar de llorar y los esfuerzos de Raisie y de Catriona por consolarla estaban siendo en vano. Gilroy y Evanna no habían podido articular palabra luego de que Nell les dijera que quería romper su compromiso con Douglas Crane. La joven se encerró en su habitación. Catriona la siguió.
-¿Y tú qué piensas de lo que dijo ayer Nelly?-inquirió Gilroy-No quiere seguir adelante con su compromiso con mister Crane. No sabemos qué hacer. ¿Debemos de obligarla a que siga adelante?
-Si la obligamos a casarse con ese hombre, Nelly nos odiará el resto de su vida-contestó Evanna con angustia-Y no quiero que nos odie. Cathy la adora. También nos odiaría. Y nuestro hogar se convertirá en un Infierno. No, querido. Es mejor que respetemos la decisión de Nelly.
-Ella lo ama.
-Pero mister Crane no la ama. Y Nelly lo sabe. El desamor es muy doloroso.
-¿Crees que la decisión de Nelly nos puede afectar en algo?
-¡No seas egoísta, Gilroy! El escándalo se organizará. Pero pasará. Todo pasa en esta vida. Y nosotros estaremos aquí apoyando a Nelly, como hemos hecho siempre. Cathy mataría por ella.
                    Gilroy respiró aliviado.
                       En aquel momento, Catriona entró en el salón. Sus ojos reflejaban el cansancio de no haber podido conciliar el sueño en toda la noche.
                       Gilroy la invitó a que se sentara en el sofá, al lado de su madre.
                       Evanna sonrió con dulzura al mirar a su hija. Catriona era lo mejor que le había dado la vida.
-¿Cómo está Nelly, hijita?-quiso saber Gilroy.
-He dejado a Raisie con ella porque me lo ha pedido-contestó Catriona-Pero estoy muy preocupada por ella. No para de llorar. Está destrozada.
-¿Y cómo estás tú?
-Estoy muy preocupada por ella.
-¿Y no piensas un poco en ti?
                      Catriona se preguntó a qué se estaba refiriendo su padre. Gilroy empezó a hablar. Se puso de pie mientras le decía a Catriona que se pasaba la vida pendiente de Nell. Y eso no debía de ser así. Gilroy y Evanna estaban para cuidar de las dos. Catriona era muy joven y tenía derecho a hacer su vida. Tenía derecho a enamorarse y a casarse.
                     ¿Estará al tanto de lo mío con Devin?, se preguntó Catriona.
                      Había descubierto que el joven no se parecía en nada a su hermano y que era muy distinto a como era el canalla de Douglas, que tanto daño le estaba haciendo a Nell. Sentía que podía apoyarse en él. El amor que Devin le profesaba era auténtico. Se preocupaba realmente por ella y buscaba tan sólo su amor.
                      Era honesto. Era leal. Era bondadoso. Era dulce. Era todas esas cosas y muchas otras más. Y Catriona le amaba.
                      Se sentía mal por ser feliz porque Nell era muy desgraciada. Había pasado toda la noche intentando consolarla sin éxito.
-¿Qué quieres decir?-inquirió Catriona.
-Tu padre quiere decirte que eres muy joven-contestó Evanna-Tienes derecho a ser feliz, hijita. Cásate. Enamórate.
-Puede que haya alguien en tu vida-apostilló Gilroy-¿Me equivoco?
-No...-contestó Catriona. Se había puesto nerviosa-Sí...
                     Sus padres intercambiaron una mirada cargada de significado.

                     Un rato después, Catriona estaba asomada a la ventana de su habitación. En aquel momento, Raisie entró sin llamar, dada la confianza que existía entre ambas.
-Mi Nelly quiere verla, niña-le anunció.
                   Al pasar por su lado, Raisie le dio un cariñoso abrazo. Quería mucho a aquella muchacha porque veía que el cariño que sentía por su Nelly era sincero.
-¿Cómo está ella?-le preguntó Catriona-¿Está más tranquila?
-Quiere hablar con usted, niña-respondió Raisie-Se preocupa mucho por ella. Y yo se lo agradezco. Ya estoy vieja. Pero aún puedo lidiar contra todo aquel que quiera hacerle daño. Ahora, usted debe centrarse un poco más en lo que le pasa. He oído a sus padres hablar con usted esta tarde. Debe de hacerles caso. Cásese. Y sea feliz, niña.



                        Encontró a Nell sentada en su cama mirando al vacío con gesto triste. Sin embargo, había dejado de llorar y se mostraba más serena que días antes.
-Raisie me ha dicho que querías verme-le dijo Catriona.
                      Se sentó en la cama junto a ella.
-Devin es un buen muchacho-afirmó Nell-Y yo me alegro muchísimo de que te quiera. Algún día, espero encontrar a un hombre como él. Y poder olvidarme de Douglas para siempre.
-Me alegro de verte más animada, Nelly-le aseguró Catriona.
                     Nell cogió el rostro de su prima entre sus manos y depositó un beso en su frente. Apoyó su frente contra la frente de Catriona.
-No puedes vivir siempre a mi sombra, Cathy-dijo Nell-No soy tan egoísta como para obligarte a que estés pendiente de mí. Soy mayor que tú. He de pelear yo sola mis propias batallas.

sábado, 16 de noviembre de 2013

LA VIUDA DE LA ATALAYA

Hola a todos.
Hoy, es sábado y, como viene siendo ya costumbre en este blog, os traigo un nuevo trozo de La viuda de la atalaya. 
Vamos a meternos de lleno en la historia de la misteriosa Nicole Bascomb y su trágica historia de amor con lord Duncan Hazzard.

                          Para Nicole, los días transcurrían tranquilos. Era feliz viviendo el sueño de su primer amor de la mano de lord Duncan. Y él sentía algo por ella. No quería admitirlo porque no sabía cómo abordar el tema. Nicole sentía que su vida en la isla de Saint Patrick había empezado realmente cuando conoció a lord Duncan. Había vivido prácticamente sola durante toda su vida. Por supuesto, quería mucho a tía Phoebe. Aquella mujer la había cuidado. Se había esforzado en darle una educación esmerada.
-Debes de tener cuidado, niña-le dijo tía Phoebe una tarde.
                      Nicole estaba leyéndole en voz alta Los viajes de Gulliver. El comentario de tía Phoebe la interrumpió.
                        Cerró el libro de golpe. Intentó disimular que se había puesto nerviosa. ¿Acaso tía Phoebe sospechaba algo acerca de su relación con lord Duncan? Los dos habían sido muy cuidadosos. Ni siquiera los miembros del servicio estaban al tanto de su relación.
-¿Por qué me dice eso, tía?-inquirió Nicole.
-Los hombres sólo buscan una cosa de nosotras, las mujeres-contestó tía Phoebe-Y es llevarnos a la perdición. Acuérdate de lo que le pasó a tu pobre madre.
-A mí no me pasará eso, tía. Sé cuidar de mí misma.
-Eso mismo decía tu madre. ¡Y mira cómo terminó! No quiero que te pase a ti lo mismo.
                     La piel de Nicole era blanca y suave al tacto. Poseía un largo cabello de color castaño con reflejos rojizos. Y sus ojos eran de color verde musgo con destellos azulados. Se había convertido en una belleza casi sin darse cuenta.
-Tendré cuidado, tía-dijo.
-Eso espero, niña-suspiró tía Phoebe-Anda, sigue leyendo. ¿Cómo que hay un país habitado por gigantes?

     

                 Era cierto que Nicole era muy hermosa. Los hombres se sentían atraídos por ella. Nicole maldecía su belleza porque la consideraba culpable del ataque que había sufrido. Pero carecía por completo de dote y, además, era ilegítima. ¿Qué clase de hombre la querría como esposa? Entonces, apareció lord Duncan. Y todo cambió para ella. Hasta aquel momento, Nicole prácticamente había vivido aislada en el castillo.
                    Su corazón daba saltos de alegría cuando el mayordomo anunciaba la llegada de lord Duncan al castillo. Se escribían cartas de amor. Le regalaba ramos de flores. Nicole empezó a soñar con un futuro maravilloso al lado de lord Duncan. Se veía así misma siendo la condesa de Berwick. Teniendo hijos con él. Envejeciendo a su lado.
                    Tía Phoebe, en un primer momento, aceptó de buen grado aquellas visitas porque se trataba de un conde. Lord Duncan tenía familia en la isla, los Williams, quienes no pertenecían a la nobleza y estaban considerados como la rama pobre de los Hazzard. Se había hospedado en casa de éstos. El principal motivo por el cual se encontraba en la isla era porque estaba huyendo. Había protagonizado un sonado escándalo en Londres después de haberse enfrentado en duelo con un compañero de juergas, al cual había herido en una pierna. Lord Duncan ostentaba el grado de teniente en el Ejército inglés. Si era detenido, sería sometido a un consejo de guerra. Y es que el hombre al que había herido en el duelo también ostentaba el grado de teniente en el Ejército.
                   Su pariente fue el primero que le habló de Nicole Bascomb. Lo hizo una tarde en la que estaban jugando a las cartas. Lord Duncan quería saber si vivía alguien en el castillo.
-Lo veo abandonado-dijo.
-En ese castillo vive la vieja solterona Phoebe y la hija de una pariente-le explicó su pariente-Una joven llamada Nicole Bascomb...
-No la conozco.
-Esa joven vive prácticamente recluida desde hace algún tiempo en el castillo. Tiene una historia muy triste a sus espaldas. No creo que quieras conocerla.
-Me apetece conocerla. Y quiero conocerla también a ella.
                    La información que le sonsacó a su pariente despertó la curiosidad de lord Duncan. No conocía a aquella joven, pero no veía la hora de conocerla. Se propuso conquistarla a cualquier precio.
                    Lord Duncan había estudiado en su niñez en Harrow, en su adolescencia en Eton y había querido estudiar en Oxford. Pero acabaron expulsándole de allí debido a su comportamiento pendenciero. Se decía que su padre había muerto de un disgusto porque no sabía cómo meterle en vereda. Lord Duncan era el menor de tres hermanos. Sus dos hermanos mayores eran mujeres. Las dos se habían casado. Las dos tenían hijas. Ningún hijo...Lord Duncan no terminaba de asumir sus responsabilidades. Las delegó en su administrador. Ignoraba que éste era un hombre bastante ambicioso.
                    Lord Duncan había adquirido una merecida fama de libertino y de pendenciero. Por su vida y por su cama habían pasado numerosas mujeres. A pesar de los escándalos que había protagonizado, seguía siendo perseguido por las madres de jovencitas casaderas que lo querían como yerno. Era íntimo amigo del Príncipe Regente. De algún modo, éste le protegía. Y lord Duncan había creído que sería así siempre. Hasta que tuvo lugar aquel maldito duelo.
                   Sus ojos eran de color gris como el acero. Su piel estaba tostada por el Sol. Y su cabello era de color negro como la noche.
                   Conocer a Nicole cambió para siempre su vida. Desde luego, aquella joven no se parecía en nada a otras damiselas que había conocido en Almacks. Damiselas que lo perseguían por su título y por su fortuna.
                    Se fue enamorando de Nicole poco a poco.
                   Para la joven, conocer a lord Duncan le hizo conocer el significado de la palabra flechazo. Guardaba como un tesoro los encuentros en la atalaya del castillo.
                 
                    Se encontraron aquella tarde en la atalaya.
-Voy a pedirle a tu tía tu mano en matrimonio-le prometió lord Duncan a Nicole.
-¿Harías eso por mí?-se ilusionó Nicole.
-Me he enamorado de ti, Nicky. Y quiero casarme contigo. ¿Qué me dices?
-¿Es eso una oferta de matrimonio?
-Lo único que quiero es pasar el resto de mi vida a tu lado. Quiero que seas la madre de mis hijos. Quiero que seas mi condesa. ¿No quieres tú lo mismo?
-¡Claro que sí! ¡Duncan, es lo que más deseo en el mundo!
                    Nicole, enamorada, besó con fuerza a lord Duncan en los labios. Sus ojos brillaban de alegría. Abrazó con fuerza a su amado.



-¿Cuándo vas a venir a hablar con tía Phoebe?-inquirió Nicole-¡Tiene que ser lo más pronto posible! Hoy...
-Vendré mañana. Te lo juro. Nicky, te amo.
                     En aquellos momentos, lord Duncan estaba siendo sincero con ella. Nicole despertaba en él un sentimiento tan fuerte como desconocido hasta aquel momento. Y se dijo así mismo que aquel sentimiento era el amor. Estaba convencido de que tía Phoebe aprobaría su unión con Nicole. Su origen no le importaba nada en absoluto. La quería a ella. Además, estaba acostumbrado a las habladurías.
                    Para entonces, lord Duncan se había convertido en un asiduo visitante del castillo. Nicole se había colado casi sin darse cuenta en su mente y en su corazón. Sus primos pondrían el grito en el cielo cuando se enteraran de cuáles eran sus planes, pero no le importaba. Era el conde de Berwick. Podía hacer lo que le diera la gana.

                        Tía Phoebe reaccionó muy mal cuando, a la tarde siguiente, lord Duncan le informó que quería casarse con Nicole. Fue en el salón y en presencia de la joven. Ésta se quedó horrorizada cuando su tía no quiso ni oír hablar del tema. Lord Duncan se quedó también atónito. Había creído que la mujer estaría encantada de deshacerse de su pariente pobre e ilegítima. Pero eso no entraba dentro de los planes de tía Phoebe.
-¡Nicole se quedará aquí conmigo!-alegó la mujer-Se ha quedado soltera porque tiene que cuidar de mí.
-Si vos así lo queréis, me quedaré a vivir aquí-le aseguró lord Duncan-O, si lo preferís, os podéis venir a vivir a mi mansión solariega. Os aseguro que allí estaréis bien atendida. Mis criados...
-¡Yo no me muevo de este castillo! Estoy segura de que vos no tardaréis en aburriros y volveréis a Londres. Conozco muy bien a los hombres de su calaña, milord.
-Mis intenciones hacia Nicole son las más honorables. Como os acabo de decir, quiero casarme con ella. Conozco la historia de su origen. Y os juro que eso no me importa en absoluto. Cuando Nicole se case conmigo, las habladurías cesarán.
-Las habladurías nunca cesan, milord. Debéis de estar acostumbrado a ellas. Os harán la vida imposible a Nicole y a vos. Y mi sobrina no podría soportarlo. Lo siento, pero me opongo a vuestras intenciones. Buenas tardes...
                    La negativa de tía Phoebe estuvo a punto de matar de dolor a Nicole. La joven pasó todo un fin de semana encerrada en su habitación llorando desconsoladamente. Maldijo a tía Phoebe por ser tan egoísta y por pensar sólo en ella misma.
                   Lord Duncan encontró la manera de colarse dentro del castillo. Siguió viéndose a escondidas con Nicole en la atalaya. Los dos empezaron a planear su huida a Gretna Green, donde se casarían. Pero ocurrió algo que trastocaría para siempre sus planes.

viernes, 15 de noviembre de 2013

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hola a todos.
Hoy, os traigo un fragmento de Segundas oportunidades. 
Hoy, vamos a conocer un poquito a la familia Hollins. Esta familia va a ayudar mucho a Jonathan a recuperar la pasión por la vida y, por supuesto, una de sus integrantes le ayudará a recobrar la fe en el amor.
Nos vamos a Escocia para conocerlos.

ISLA DE SANDA, FIORDO DE CLYDE, ESCOCIA, 1845

                        El señor Edwin Hollins miró con preocupación a su sobrina Margaret Shields. Desde que ésta llegó a su casa, se había propuesto así mismo que la casaría. Sin embargo, todos sus intentos habían chocado de lleno con la obstinación de Margaret. ¿Acaso no comprendía que una mujer de su edad debía de estar ya casada y con hijos? Varios hijos... 
-Ya tienes veinticinco años-le recordó. 
                        Sentada al lado de Margaret en el sofá se encontraba la hija de Edwin, Edith, quien estaba bordando un mantel con punto de cruz.
-No tengo interés en el matrimonio-le confesó Margaret a su tío. 
                       Estaba enrollando un hilo de lana. Lo último que quería era discutir con su tío acerca de su soltería. Su tía Phoebe, quien estaba cosiendo el dobladillo de una de sus faldas, suspiró. Su marido y Margaret hablaban mucho de matrimonio en los últimos tiempos. Edith disimuló una sonrisa. Margaret estaba dispuesta a morir soltera, si era preciso. El problema era que Edwin no lo veía del mismo modo. 
-Tu tío quiere decir que ya tendrías que haberte casado, querida-intervino Phoebe. 
                    Margaret se estaba arrepintiendo de haber accedido a pasar una temporada en casa de sus tíos escoceses. 
                      Margaret era natural de Manchester. Su padre había sido un modesto clérigo, pero, por desgracia, una fulminante enfermedad acabó con su vida cuando Margaret tenía trece años. 
                      Hasta hacía poco, Margaret había vivido con su madre y con su hermana mayor, Lucy. Las dos no poseían dote alguna. Habían dado por sentado que jamás se casarían. Sin embargo, Lucy, a los veintinueve años, se había casado con un oficial arruinado. Después de eso, la madre de ambas le sugirió a Margaret que se fuera a pasar una temporada a la casa de sus tíos, en la isla escocesa de Sanda. 
                      La joven llevaba ya tres meses viviendo en casa de sus tíos. Pero estaba cansada de oírles decirle que tenía que casarse. Su hermana Lucy se había casado cuando ya todo el mundo decía que se quedaría a vestir Santos, como se suele decir. ¿Por qué no iba a casarse ella también? 


-Eres joven y hermosa-le recordó Edwin a su sobrina. 
                     Margaret terminó de enrollar el ovillo de lana. Se encogió de hombros. Los intentos casamenteros de sus tíos, en el fondo, le hacían gracia. 
                      Edith paseó su mirada de su padre a su madre. Se preguntó si estaban pensando en emparejar a Margaret con algún conocido de ellos. A Edith le faltaban algunas semanas para cumplir dieciocho años. Y, en el fondo, tampoco ella estaba interesada en el matrimonio. De hecho, todavía recibía clases de su institutriz. Para sus padres y para su prima, era poco menos que una niña. Y se la trataba como tal. El problema era que Edith se sentía ya una mujer adulta. Y como tal quería ser tratada. 
-He tenido muy pocos pretendientes, tío Edwin-le recordó Margaret-Y ninguno de ellos me ha llamado la atención. Además, soy muy feliz en mi soltería. No tengo nada de qué preocuparme. 
-¿Te has vuelto loca?-se escandalizó Phoebe-¿Has pensado que vas a quedarte sola? Una mujer tiene que casarse. Su principal deber es fundar una familia. 
                      Edith y Margaret intercambiaron una mirada cargada de significado. En su adolescencia, Margaret había sido un auténtico torbellino. Le gustaba subirse a los árboles. Le gustaba corretear de un lado a otro. Los años habían templado su carácter. Sus tíos creían que, al haber pasado más tiempo en el campo que en Manchester, Margaret era poco menos que una salvaje. Por suerte, la joven contaba con el apoyo y con la admiración de Edith. 
-Te hace falta conocer a jóvenes de buena familia-afirmó Edwin-Seguro que alguno de ellos logra despertar tu interés. 
-Aún así, no cambiaría mi opinión, tío Edwin-insistió Margaret. 
                  La joven se puso de pie. 
-No soy lo que se dice una belleza-añadió con sinceridad-Carezco de dote por completo. Ningún caballero querría acercarse a mí. Y, aunque reconozco que mi reputación no tiene mancha alguna, todo lo demás lo anula. Resignemos a mi situación. Yo ya lo he hecho. 
                   Salió del salón con paso ligero. Dejó a sus tíos atónitos en el salón. Edwin se paseó de un lado a otro del mismo. Phoebe se dijo así misma que su sobrina se había vuelto loca. ¡Tenía que estar loca cuando hablaba de aquel modo! 
-¿Qué piensas hacer, papá?-inquirió Edith-Maggie dice que no quiere casarse. 
-¡Por supuesto que se va casar!-contestó Phoebe en lugar de Edwin-Pero, antes, tiene que conocer al hombre con el que lo hará. Tu padre le buscará el marido adecuado. ¿No es así, querido?
                      Edwin se detuvo delante de su mujer y de su hija. Miró al techo con gesto pensativo. De pronto, una idea cruzó su mente. Aquella misma mañana, le había llegado una carta procedente de su primo segundo, Adam Lennon, que vivía en Chedworth. El único hijo de Adam, Jonathan, tenía veintisiete años. Era viudo. Adam estaba pensando en emparejar de nuevo a su hijo. ¿Por qué no iba a hacerlo con Margaret? 
                      Era la clase de mujer que mejor le convenía. Tenía su carácter. Pero también era una joven leal y extraordinaria. Estaba convencido de que harían una excelente pareja. 
-Voy a escribirle a mi primo Adam-decidió Edwin-Le diré que estaremos encantados de que su hijo pase una temporada con nosotros. 
-¡Eso sería maravilloso!-exclamó Phoebe, aplaudiendo. 
-¿El qué sería maravilloso, mamá?-inquirió Edith. 
-Tu prima Maggie...Jonathan, el hijo del primo Adam, es viudo. Es todavía joven y podría hacer una magnífica pareja con Maggie. 
-¿Tú lo crees, mamá?
-¡Por supuesto que lo creo! Tu prima sabrá cómo llamar su atención. Es una buena idea que pase algún tiempo con nosotros y que se enamore de Maggie. 

                        Margaret recordó el motivo por el cual Lucy se había casado con aquel oficial. Habían sido sorprendidos en mitad de un apasionado beso en mitad de la calle. Había quien decía que habían hecho algo más que besarse. A Margaret nadie la había besado. 
                       La joven era bastante más alta que cualquier otra chica que conociera. Su cabello castaño era demasiado rebelde. Apenas le costaba trabajo mantenerlo apresado en aquel moño que amenazaba con soltársele. Desde luego, no se parecía en nada a su prima Edith. Su prima era rubia. Poseía un carácter tranquilo. Era delicada, igual que un hada. Y, además, poseía una dote bastante elevada. 
                      En el recibidor, Margaret se encontró con el ama de llaves. 
-¿Acaso piensa salir a dar un paseo usted sola, señorita?-le preguntó casi escandalizada. 
-Sólo quiero tomar un poco el fresco-respondió Margaret-No pienso salir más allá del jardín. 


                        Margaret salió fuera. Agradeció poder sentir el aire fresco dándole de lleno en la cara. Casi estaba segura de que sus tíos estaban conspirando para buscarle un marido. Aquel pensamiento le hizo sonreír. 
                        Casarme, pensó con sorna. Eso nunca pasará. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

¡OTRO PREMIO MÁS!

Hola a todos.
Después de dos días de ausencia en este blog, regreso con una noticia maravillosa.
¡Me han dado otro premio!
Bueno, no sólo ha sido para este blog. También ha sido para mi blog "Mía Stella". Como os podéis imaginar, ¡no quepo en mí de alegría!
Quien me ha otorgado este premio ha sido María Esther, la administradora del blog "Anescris". En este blog, además de encontrar muy buenas críticas de novelas de todo tipo de géneros, encuentras apoyo si eres un autor que quieres darte a conocer.
El link para visitar el blog es éste:

http://anescris.blogspot.com.es

El premio es éste:


¿Verdad que es chulo?

Como todo premio que se precie, tengo que responder a las preguntas que vienen a continuación.

1-¿Cómo y por qué se te ocurrió escribir un blog? Quería tener un sitio en el que poder subir todo lo que escribía y todo lo que pasaba por mi mente. De modo que decidí crear un blog.
2-¿Lo ves como una posible forma de ganarte la vida o es sólo una afición más sin pretensiones? A la larga, me gustaría publicar una novela, ya sea autopublicada o en una editorial convencional. De momento, mientras deshojo la margarita, es mi afición favorita y con la que más me divierto.
3-¿En qué te basas para empezar a leer un libro? En el argumento. Si me pica la curiosidad, empiezo a leerlo. Lo malo es que puedo empezar con muchas pretensiones y, después, llevarme un gran chasco.
4-¿Tienes alguna preferencia de género: misterio, terror, romántica...? La novela romántica histórica me pierde.
5-¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Lo recomiendas? Estoy leyendo Un año y un día, de Virginia Henley. No termina de convencerme. No lo recomiendo.
6-¿En qué "vicio" no te mides nunca (moda, libros, viajes...)? Ahora mismo, me recorto mucho a la hora de gastar el dinero.
7-Último lugar que visitaste y pensaste: Este lugar aparece en un libro que leí. El Monte Sancti Spiritu, en mi ciudad, La Unión. Estuve de excursión allí hace algún tiempo. Decidí visitarlo después de leer la novela Al oeste del Sancti Spiritu. Describe cómo era la vida del minero a mediados del siglo XIX, a través de las desventuras de su protagonista.
8-¿En qué momento del día sacas más tiempo para leer? Por la tarde o por la noche.
9-¿Con qué personaje de libro te has sentido más identificado? De momento, con ninguno.
10-¿Cuál es tu libro de cabecera? Olivia y Jai, de Rebecca Ryman.
11-¿Y el que nunca recomendarías ni a tu peor enemigo? He leído algunos libros horribles, pero hay uno que preferiría olvidar. Amores turbulentos, de Rebecca Brandewyne. ¡Una porquería total!

Este premio lo reciben los blogs que tienen menos de 200 seguidores.
Me toca nominar a once blogs que tengan menos de 200 seguidores.
Y los nominados son:

http://todoyunpoquitomaseyc.blogspot.com.es
http://cuentosdebeth.blogspot.com.es/
http://dirariodeunaincomprendida07.blogspot.com.es/
http://novelaromantica-bas.blogspot.com.es/
http://sordosmurmullos.blogspot.com.es/
http://almitasencantadas.blogspot.com.es/
http://novela-amor-inesperado.blogspot.com.es/
http://sagadearuka.blogspot.com.es/
http://chikconojosdeayer.blogspot.com.es/
http://camilawinternovelas.blogspot.com.es/
http://parabatai4ever.blogspot.com.es/

Tengo que formular once preguntas, que son:

1-¿Cuál es el libro que más te ha marcado?
2-¿Cuál es el libro que menos te ha gustado?
3-¿Crees que el libro electrónico acabará sustituyendo al libro en papel?
4-¿Qué género prefieres a la hora de leer o de escribir?
5-¿Cuál es tu autor favorito?
6-¿Cuál es el autor que menos te ha gustado?
7-¿Qué es lo que le pides a un libro?
8-¿Qué opinas de la autopublicación?
9-¿Qué opinas de las descargas de libros?
10-¿La crisis es un factor determinante a la hora de comprar un libro?
11-¿Cuál es el último libro que has leído?

Y eso es todo.
Esta semana, andamos algo liados en casa por motivos que, bueno, no vienen al caso.
Intentaré subir más de seguido a partir de la semana que viene.

lunes, 11 de noviembre de 2013

¡PREMIO DE OTOÑO POR PARTIDA DOBLE!

Hola a todos.
¡Estoy super contenta! El motivo es doble.
¡He recibido el Premio de Otoño!
Son dos blogs los que me han otorgado este premio. Desde aquí, quiero agradecer de todo corazón a los blogs "Manifiesto de amor", de Yessy Kan, y al blog "Acompáñame" por haber pensado en mí a la hora de otorgarme este premio. ¡Muchísimas gracias, Yessy! ¡Muchísimas gracias, chicos de "Acompáñame"!
Como todo premio, viene con unas reglas que hay que cumplir, obviamente.
Nombrar el blog de origen del premio:  "Acompáñame".
Nombrar el blog que otorga el premio: Son dos, "Acompáñame" y "Manifiesto de amor".
Éstos son sus links. Si quieres encontrar un blog solidario, como lo es "Acompáñame", pasaos por aquí:

http://podemos-juntos.blogspot.com.es/

Y si os gusta la poesía, los versos llenos de amor y de sinceridad, que te lleguen al corazón, te invito a que te pases por aquí:

http://2mswhispers.blogspot.com.es


Y hay que responder a dos preguntas:

1-¿Qué es lo que más te gusta del otoño? Me gusta que bajen las temperaturas, porque odio el calor. Y me gusta también jugar con las hojas secas. Me gusta también poder dormir abrigada porque hace un poco más de frío por las noches. 

2-¿Qué es lo que menos te gusta de un blog? De momento, no he encontrado ningún blog del que no me haya gustado algo. 

Y, ahora, viene la parte más difícil:
Nomina a los diez últimos blogs que han participado en el tuyo. 
¡Allá vamos! 


Una vez más, muchísimas gracias, gracias a Yessy y a los chicos del blog "Acompáñame" por haber tenido conmigo este bonito detalle. 
Desde aquí, os envío un fuerte abrazo. 
Ahora, me toca darles la buena noticia a los nominados. 
¡Hasta mañana! 




domingo, 10 de noviembre de 2013

LA VIUDA DE LA ATALAYA

Hola a todos.
Y aquí termina el fin de semana que he dedicado a mi blog novela La viuda de la atalaya. 
¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios!
Me alegro muchísimo de que os esté gustando.
La próxima semana, dedicaré varios días a subir fragmentos adelantados de Segundas oportunidades. 
También me gustaría hacer algunas promos la semana que entra. ¡Os van a gustar, espero!
Bueno, y sin más dilación, aquí os dejo con un nuevo fragmento de La viuda de la atalaya. 
¡Vamos a ver lo que pasa!

                              Lord Duncan siguió visitando a Nicole en el castillo durante los días siguientes. El lugar favorito de ambos para sus encuentros era en la atalaya. Nicole era la mujer más feliz del mundo cuando apoyaba su mejilla en la mejilla de Lord Duncan. Cuando él la abrazaba. Cuando él le daba un beso lleno de amor.
                           Para lord Duncan, aquella relación con Nicole era sólo pura diversión. Sin embargo, tuvo que admitir para sus adentros que la joven se estaba colando poco a poco en su pensamiento. Nicole no era como las otras mujeres que había conocido. Era una mezcla perfecta de inteligencia y de ingenuidad. Sabía qué debía de decir para desarmarle.
                         Por eso, nunca faltaba a sus encuentros con ella.
-Mi tía Phoebe no sospecha nada-le decía Nicole-Y, aunque se entere, no me importa.
-Hablaré con tu tía-le aseguraba lord Duncan-No quiero arruinar tu reputación. Nicky, sólo quiero hacerte feliz.
-Jamás pensé que este día pudiera llegar.
-Créelo.
                         Nicole le abrazaba con alegría y con fuerza. La sensación de saberse amada la colmaba de dicha.

                          Stephen se despertó sobresaltado. Había estado soñando con Nicole y con un hombre. En el sueño, no sabía quién era aquel hombre. Sólo sabía que Nicole se refería a él como lord Duncan. Debe de ser el hombre que la enamoró, pensó Stephen.
                         Se sentó en la cama. No era capaz de regresar a la realidad. Aquel hombre tenía cierto aire a él. Negó con la cabeza, pensando que era absurdo.
                         Se reunió con su familia a la mesa del desayuno. Stephen bebió un sorbo de su taza de café.
-¿Cómo has pasado la noche, hijo?-inquirió la señora Williams.
-He dormido mal, madre-contestó Stephen-He tenido unos sueños muy raros.
-Te pasas el día en ese castillo maldito-le espetó su padre.
                      Su mujer le miró con miedo. Pero Stephen le clavó una mirada inquisitva. El señor Williams guardó silencio.
-No creo en fantasmas-afirmó-Pero hay que tener cuidado con lo que no se ve. Da más miedo que lo que sí se ve. ¡Acuérdate de lo que le pasó a tu hermano!
-Bastien murió en un naufragio, padre-le recordó Stephen.



                     La mención de su hermano le trajo a Stephen un sabor amargo. Su mente luchaba por no pensar en Bastien. Le sabía mal admitirlo, pero su hermano mayor había hecho demasiado daño a Erin Barrett. Y también se lo estaba haciendo a Vanessa, al sufrir ésta por su prima. Lo único que había hecho bien Bastien, en opinión de Stephen, era morirse. Era cruel por pensar así. Pero era verdad.
-Me gustaría haceros alguna pregunta-dijo Stephen-¿Nosotros estamos emparentados con algún miembro de la aristocracia?
-Me temo que no, hijo-contestó el señor Williams.
-Eres tú el que no está emparentado con la aristocracia-intervino la señora Williams-Pero mi padre, tu abuelo, sí estaba emparentado con la aristocracia. Era primo del conde de Berwick. De hecho, yo me apellido Hazzard.
-¿Somos familia de los condes de Berwick?-se asombró Stephen.
-El título, por desgracia, ya no existe. Desapareció hace muchos años, cuando el último conde murió de manera deshonrosa. Fue fusilado por un pelotón cuando Napoleón escapó de Elba. El conde, por lo visto, también quiso hacer algo parecido. Quiso desertar. Las malas lenguas dicen que lo hizo por cobardía. Yo escuché que lo hizo para encontrarse con una mujer.
                       Stephen vio cómo su madre le daba con tranquilidad un mordisco a su tostada untada con mermelada de frambuesa.
                        Intentó analizar todo lo que había escuchado. Le parecía algo absurdo. Entendía el porqué su madre le había ocultado su parentesco con el conde de Berwick, ya que había sido fusilado por deserción. Una pregunta empezó a rondar por su cabeza. ¿El conde de Berwick podría estar relacionado con Nicole Bascomb? Los dos habían vivido en la misma época. A lo mejor, habían coincidido.
                     Por la tarde, Stephen acudió a ver a Vanessa al castillo. Se encerraron en la biblioteca.
-¿A que no sabías que estoy emparentado con la nobleza?-apostilló nada más cerrar la puerta-Por lo visto, mi abuelo materno era primo de un conde.
-¿Eres un aristócrata?-inquirió Vanessa.
-Nunca llegué a serlo, amiga mía. Al conde primo de mi abuelo lo fusilaron por deserción.
-No hay nada peor que ser pariente de un cobarde. Eso es algo que se intenta evitar a toda costa.
-Ha llegado la hora de que descubramos algo más acerca de nuestra buena amiga Nicole.
                   Los dos se sentaron a la mesa. Cada uno cogió una silla. Stephen era quién se había quedado con el libro que les había entregado el vicario Laurens. Lo abrieron.
-Vamos a descubrir lo que le pasó a esa pobre chica-comentó Stephen.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LA VIUDA DE LA ATALAYA

Hola a todos.
Hoy, es sábado.
Dado que este fin de semana va a estar dedicado a mi blog novela La viuda de la atalaya, aquí os traigo un nuevo fragmento.
La presencia de Nicole Bascomb empieza a hacerse notar en el castillo.

                            Vanessa contempló la escena. Su padre estaba sentado en el sillón leyendo The Times. Desde que Vanessa recordaba, su padre estaba suscrito a aquel periódico. Su madre, por su parte, estaba bordando un mantel. Decía que formaría parte del ajuar de bodas de Erin. Aún pensaba que su sobrina acabaría casándose. Vanessa, por su parte, estaba intentando leer un libro, Jane Eyre. Pero había leído ya tres veces la misma página, cuando mister Rochester aparece disfrazado de adivina y todos quieren que le lean el futuro, sin reconocerle. Vanessa deseaba estrangular con sus propias manos a la víbora de Blanche. ¿Y por qué decía que Adele no era su hija, si había tenido relaciones con la madre?
                            Erin, por su parte, estaba de rodillas junto a la chimenea. Miraba fijamente, sin ver, las llamas.
-Está aquí-susurró Erin.
-¿Quién está aquí, querida?-quiso saber su tío Joseph, el padre de Vanessa.
-Nicole...Ella está aquí. ¿No la sientes?
-No debes de hablar de esos temas, Erin-le sugirió su tía Lucille-Los fantasmas no existen. Y la historia de esa Nicole Bascomb es sólo una leyenda. No habita ningún fantasma en el castillo. Tanto tu prima como tú estáis obsesionadas con ese tema. Y eso no es bueno.
-Yo noto algo raro aquí-afirmó Vanessa-Es como si no estuviéramos solos.
-¡Vanessa, por favor, no digas eso!-se exasperó Joseph.
-Puede que Erin tenga razón, papá. Puede que Nicole esté con nosotros.



                           El perrito pequinés de Vanessa, Rey Carlos, daba círculos nervioso alrededor de la mesita del salón. La joven se dio cuenta. De pronto, se fijó en que Rey Carlos ladraba a algo a lo que sólo él podía ver.
-¿Qué te pasa?-le preguntó Vanessa. Lo alzó en brazos-¿A quién le ladras? Aquí no hay nadie. Sólo estamos nosotros.
-Le ladra a Nicole-respondió Erin.
-¡Ya basta!-exclamó Joseph, muy alterado.
                     Erin iba a contestarle.
                     Pero, en aquel momento, ocurrió algo.
                     Sonó un ruido extraño.
-¿Qué ha sido eso?-inquirió Lucille, sobrecogida.
                      Parecía el ruido de un mueble al caerse. Entonces, vieron la mesita tirada en el suelo.
-¡Ha sido Nicole!-gritó Erin, poniéndose de pie de un salto-¡Está aquí! ¡No estoy loca!
-Le habré dado una patada sin darme cuenta-excusó Vanessa.
-Querida...-balbuceó Lucille-Yo...No te he visto darle una patada a la mesa. Ni yo se la he dado. Ni tu padre...Ni...
                      Joseph se quedó callado. Vanessa nunca antes había visto palidecer a su padre.
-¿Quieres que busque las sales?-inquirió-Creo que las vamos a necesitar todos.
-¡No salgas!-contestó Erin.
                       Joseph reaccionó. Se dijo así mismo que los fantasmas no existían. Y que, por desgracia, su sobrina estaba delirando. Le dijo a Erin que fuera a acostarse. Lo que más necesitaba era descansar.
                       Vanessa se puso de pie para acompañar a Erin. Rey Carlos no paraba de ladrar con agitación.
-No estoy loca, Nessie-le aseguró Erin cuando salieron del salón-¡Te juro que no estoy loca! Nicole estaba con nosotros en el salón. ¿La has sentido?
-Sí...-contestó Vanessa-Yo creo que Nicole Bascomb existe. La siento en este castillo. Y te está acechando. No entiendo el porqué te acecha. Pero hay que deshacerse de ella. Debemos de conseguir que su espíritu descanse en paz de una vez por todas.
                      Una lágrima resbaló por la mejilla de Erin. Vanessa pudo percibir el miedo que su prima sentía.
-No dejaré que te haga daño-le prometió.