martes, 28 de enero de 2014

MARY POPPINS

Hola a todos.
Anteayer domingo, La 1 emitió la película Mary Poppins. 
Hacía años que no la veía y, como no tenía nada que hacer, me puse a verla.
Pensé que me iba a parecer muy infantil, pero no fue así.
De algún modo, me permitió reencontrarme con la niña que una vez fui. Con la niña alegre que quería pensar que el mundo era un lugar bonito en el que vivir.
Mary Poppins es una película alegre y optimista por los cuatro costados. Nos enseña a vivir el momento con ilusión. A enfrentarnos a nuestros mayores temores (muy buena la escena en la que el padre de Jane y Michael va al banco y acaba plantándoles cara).
Refleja cómo era la vida en el rígido Londres de finales del siglo XIX. Cómo eran las relaciones entre padres e hijos, marcadas por la distancia y por cierta frialdad. Michael y Jane se sienten solos y abandonados. Mary Poppins no será sólo su niñera. El deshollinador Bert no será sólo un amigo. No son personajes mágicos cargados de alegría. Son los padres que ellos desean tener. Que jueguen con ellos. Que hagan cosas con ellos. Que se interesen por ellos. Los viajes nocturnos son el deseo de Michael y Jane de estar con unos padres cariñosos y no con unos padres distantes.
Nos hace ver que hay cosas, por muy pequeñas que sean, que merecen la pena. Disfrutemos de lo que tengamos y valoremos a las personas que tenemos a nuestro lado.
Mary es la niñera que todo niño sueña. Alegre, dicharachera. Que te enseña mediante canciones. Un proyecto de nuestros más profundos anhelos...Es ella la que lleva el color y la luz a un Londres sombrío.
Mary Poppins es la proyección de nuestros sueños de la infancia. De cuando teníamos fe en el mundo y en la gente que nos rodeaba.
Visionarla me ha hecho reconciliarme un poco con el mundo.
Y, por supuesto...

¡Supercalifragilísticoespialidoso!


La canción que os dejo se repite más que la frase más conocida. Con un poco de azúcar habla también de los momentos en los que llegamos a un punto de inflexión en nuestra vida. Tenemos que tomar una decisión. O cambiamos para mejor o seguimos con nuestras vidas tal y como las conocemos. O cuando tenemos que pasar por un mal trago que puede ser decisivo para nosotros. Se la canta Bert al padre de Jane y Michael momentos antes de que éste vaya al Banco y termine encarándose a sus jefes. 

lunes, 27 de enero de 2014

LA VIUDA DE LA ATALAYA

Hola a todos.
Hoy, retoma a este blog, aunque sólo sea en un breve fragmento, La viuda de la atalaya. 
¿Os acordáis de Nicole Bascomb, una joven a la que la vida había maltratado y cuyo espíritu vagaba por el castillo de la isla de Saint Patrick? ¿Os acordáis de Stephen? ¿Y de las primas Vanessa y Erin?
Bueno, aunque sólo sea por hoy, aquí os dejo con este fragmento de La viuda de la atalaya. 
Espero, de corazón, que os guste.

                             Una criada sirvió de postre, a la hora de la cena, muffins de plátano con canela. Vanessa cogió un muffin y le dio un mordisco.
-Está delicioso-le indicó a Erin.
                           La joven cogió un muffin y le dio un mordisco desganado.
                          Se respiraba un ambiente raro en el comedor.  Todo el mundo lo percibía.
                           Vanessa podía sentir que Nicole Bascomb estaba cerca de Erin. Las profundas ojeras que surcaban los ojos de su prima así se lo indicaban.
                            Vanessa se puso tensa. No sabía qué era lo que quería Nicole de Erin.
-Si quieres, puedes dormir en mi habitación esta noche-le ofreció.
-No, gracias-negó Erin-Estoy bien en mi cuarto.
-Es un poco fría.
                          Lucille y Joseph empezaron a hablar de tonterías. Vanessa les fulminó con la mirada. Intentaban fingir que Nicole no estaba allí con ellos. Pero el espíritu de aquella mujer estaba al lado de Erin. Vanessa le palmeó la mano a su prima.
                          Erin sintió que se estaba asfixiando. Alguien me está mirando, pensó la joven. ¿Acaso era cierto que el fantasma de Nicole la estaba acosando? No era sólo tristeza lo que sentía por la muerte de Bastien. Era algo más que dolor por su muerte. Por su traición...
-¿No tienes hambre, querida?-inquirió Lucille.
-No tengo mucha hambre, tía-contestó Erin-Tengo el estómago revuelto.
                       Vanessa le acarició el rostro con la mano.

 

                          Joseph bebió un sorbo de su copa de vino.
                          De pronto, la mesa tembló. Erin empezó a chillar con fuerza. Vanessa intentó calmarla como pudo. Joseph estuvo a punto de atragantarse. Lucille se puso pálida como la cera.
-¿Qué ha sido eso?-preguntó, muy nerviosa.
-Uno de nosotros le ha dado una patada a la mesa sin darse cuenta-respondió Joseph.
-No hemos sido nosotros-negó Erin-¡Ha sido Nicole!
                       Vanessa le rodeó los hombros con el brazo.
                       Le latía muy deprisa el corazón. Dio gracias a Dios porque estaba sentada. De haber estado de pie, posiblemente, se habría desmayado.
-Erin, cariño, no existen los fantasmas-le aseguró Joseph a su sobrina-Esa mujer no existe. Existió hace muchos años. Pero murió. Su cuerpo descansa en paz. No le hemos hecho nada.
                       Erin rompió a llorar. Vanessa pensó que su padre les estaba mintiendo porque no quería asustarlas. El fantasma de Nicole no les iba a dejar nunca en paz, pensó. Y estaba dispuesta a llevarse consigo a Erin. No sabía lo que quería. No sabía nada.
                       No dejaré que haga daño a mi prima, decidió Vanessa con firmeza.

Hoy es un día especial por varios motivos.
Hoy es el aniversario del blog "Enamorada de las letras", de nuestra amiga Judtih Álvarez, más conocida como Citu. El blog cumple la friolera de ¡4 años! En la blogsfera, son muchos años. Yo espero que siga muchísimos más años en activo. ¡Y que nosotros lo veamos!
Os invito a que os paséis por su blog. Os enamorará su novela Melodías prohibidas. 
Las ventas de la novela El viaje, de nuestra buena amiga Anna Soler Segura, van viento en popa. ¡Y que así sea!
Para las dos, ¡Felicidades!
Y que este año esté lleno de éxitos y de alegrías para las dos.
Sois maravillosas y dos grandes amigas.
¡Os queremos muchísimo!



viernes, 24 de enero de 2014

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hola a todos.
Después de haber estado desde el lunes sin pasarme por aquí, retomo mi novela Segundas oportunidades. 
En este fragmento, veremos cómo Jonathan habla con Edith y aclara algunas cosas.
Este episodio se lo dedico a nuestra buena amiga Judith Álvarez, más conocida como Citu. No está pasando por un buen momento y es una incondicional de la pareja Jonathan-Margaret. Le dedico a ella el momento en el que Jonathan se aclara.
Aunque...¡Mejor será que no siga hablando!
Espero que os guste.

                        Jonathan encontró a Edith al día siguiente en el salón. La joven se encontraba sola. Sin embargo, Jonathan escuchó a Margaret en su habitación corriendo la silla de su escritorio.
-Tenemos que hablar-le dijo a Edith.
-¿De qué se trata?-inquirió la chica.
                    Jonathan se sentó a su lado, en el sofá. Edith estaba bordando un pañuelo.
-Es sobre lo que pasó en la biblioteca-contestó Jonathan-Ya sé que no pasó nada. Pero noté que había algo raro en el ambiente. Y he de aclarar algunas cosas. Lo último que quiero es hacerte daño, Edie.
                     La chica dejó de bordar. Había llegado el momento de dejar atrás sus sueños de la niñez.
-Ya lo sé-admitió.
                      Respiró hondo.
                     Jonathan pensó de nuevo en Abby. Su hermosa esposa siempre formaría parte de su vida y la querría por siempre. Recordaría su esbelto cuerpo. Lo alta que era. Su cabello largo y rojo que caía de manera desordenada por su espalda. Sus hermosos ojos de color verde.
-Cuéntamelo-le pidió Edith-Sigo siendo tu amiga.
-Siento algo muy fuerte por tu prima Margaret-se sinceró Jonathan-He decidido cortejarla. Quiero casarme con ella si este sentimiento persiste. He sentido algunas dudas porque una parte de mí sigue amando a Abby. Pero siento que es hora de dejar atrás el pasado.
-La quieres. Formará parte de tu vida. Tienes miedo de que mi prima Meg no lo entienda.
                     Jonathan asintió.
                    Edith parecía entender todo lo que Jonathan le estaba diciendo.
-Pues yo creo que sí que lo va a entender-le aseguró.
                     Edith le dedicó una sonrisa. Posó su mano sobre la mano de Jonathan. El joven se dio cuenta de Edith tenía la mano helada.
                      La sonrisa de la muchacha era radiante.
                      Como de costumbre, llevaba su cabello rubio recogido en un moño. El cuello de Edith era largo, cual cuello de cisne. Jonathan pensó que su joven prima acabaría atrayendo las miradas de muchos caballeros con su rubia belleza.
-Quiero que sepas que mereces ser feliz-le aseguró-Nunca te conforme con menos. Mereces amar y mereces ser amada, Edie. Y yo quiero ser también feliz. Pienso que tu prima me hará feliz.
                    Ella se llevó la mano de Jonathan a los labios. Tenía los ojos llenos de lágrimas.
-Me alegro mucho por los dos-afirmó-Meg es muy buena.
-Edie...-dijo Jonathan conmovido-Tú también eres muy buena.
                    Le dio un beso cariñoso en la mejilla.
                    Margaret descendió por la escalera en aquel momento. Se quedó de piedra al ver la escena. Tuvo la sensación de que se desmayaría. Nunca antes había sentido celos de su prima porque Edith era casi como una niña para ella. Los ojos de color azul de Edith brillaron con adoración al posarse sobre Jonathan.
                    Se acercó a ellos. No tardó en darse cuenta de que estaba sacando de contexto aquella situación. A lo mejor, Jonathan y Edith estaban recordando viejos tiempos, pensó.
-No quería interrumpiros-dijo Margaret.
-No interrumpes nada-le aseguró Edith-Sólo estábamos hablando de lo que hacíamos cuando iba a visitar Lennon Cottage.

 

                        Margaret respiró aliviada para sus adentros.
                        ¿Acaso amar a una persona significaba sentir celos de otra?, se preguntó.
-Yo os dejo-dijo Edith, recogiendo su bordado.
-¡No te vayas!-le pidió Margaret-Quédate con nosotros.
-No quiero molestaros.
                    Jonathan se sentó en un sillón.
                    Margaret se sentó en el sofá, al lado de Edith. La muchacha iba a ser su carabina aquella tarde. Era lo mejor, si no querían dar de qué hablar.
                     Los ojos de Jonathan recorrieron la silueta de Margaret. El cabello de la joven era una indomable masa de color castaño con matices rojizos. El moño que lo sujetaba amenazaba con soltársele. Se perdió en las inmensidades de sus ojos...Grandes...De pestañas largas y oscuras...Podía pasar horas mirándola a los ojos, como hacía con Abby. No debía de seguir comparando a Abby y a Margaret. Estaba mal.
                     Pero estaba su cintura. Y aquellos pechos que eran grandes.
-Iré a visitar a Eve-anunció Edith poniéndose de pie-Hace días que no nos vemos.
-Pero...-balbuceó Margaret.
                      Edith se despidió de ella dándole un beso en la mejilla.
                     Margaret la vio dirigirse al recibidor a coger su abrigo y su sombrero.
-Nos hemos quedado solos-suspiró la joven-Tía Phoebe y tío Edwin también han salido. Han ido a hacer una visita también a la isla de Sheep. Edie se encontrará allí con ellos.
-Edie y yo nos conocemos desde hace muchos años-le contó Jonathan-Y la quiero mucho.
                    Margaret guardó silencio. Entendió que Jonathan no quería a Edith de una manera pasional y carnal. La quería como si fuera su hermana.
-No estoy celosa-le aseguró.
                   Estaba mintiendo. Jonathan lo percibió en el tono de su voz.
-¿Acaso yo te he dicho algo de celos?-le sonrió.
                    Margaret se puso roja como un tomate. Jonathan acunó el rostro de la joven entre sus manos. La besó en la frente. La besó en la mejilla. La besó en la punta de la nariz.



-Estás muy guapa cuando te enfadas-bromeó.
                  Margaret le dio un puñetazo en el brazo.
                 Sin embargo, tuvo una extraña sensación. En aquel momento, sintió que Jonathan era suyo. Que le pertenecía por completo. El joven se alegró de haber podido hablar con Edith. Sus ojos se encontraron con los ojos de Margaret.
-Te quiero-le dijo-Te quiero muchísimo.
                     Los labios de ambos se encontraron en un beso cargado de dulzura.

lunes, 20 de enero de 2014

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hola a todos.
Después de un parón algo largo, retomo desde hoy Segundas oportunidades. 
El fragmento de hoy es algo más corto, pero es bastante revelador. Nos va a permitir conocer mejor cómo era la niñez de Edith y los sentimientos que empezó a albergar hacia Jonathan en aquella época.
¡Vamos a verlo!

                           Habían sido varias las veces que, siendo niña, Edith había visitado junto a sus padres Lennon Cottage. Hizo muy buena amistad con Jonathan. Y encontró en Abby una especie de hermana mayor.
                            A pesar de la diferencia de edad, Jonathan disfrutaba jugando con la pequeña Edith a las casitas de muñecas. Sentía un fuerte cariño hacia aquella niña que le recordaba en algunos momentos a una muñequita de porcelana.
                          Para ella, Jonathan era algo así como la encarnación de su Príncipe Azul.
                          Por supuesto, nunca le confesó que albergaba tales sentimientos hacia él. En su fuero interno, sentía celos de Abby.
                          Edith sabía que no debía de sentir celos de ella. Pero lo pasaba mal cuando veía a Jonathan dando un paseo por el jardín en compañía de Abby. Y la manera en la que se miraban la hacía llorar cuando nadie la veía.
                          Aquel amor infantil que supuso Jonathan se guardó para siempre en su interior. Los años pasaron y no habían vuelto a verse desde el entierro de Abby. Edith creía que su amor por Jonathan había desaparecido, reprimido en lo más hondo de su mente y de su corazón. Pero no había sido así y eso la destrozaba. El cómo le había besado en la biblioteca era una demostración de que aquel sentimiento seguía vivo en su corazón.
                        Acostada en su cama, Edith se dio la vuelta para quedar mirando la pared. Pensó en Margaret. Su prima estaba enamorada de Jonathan. Y sospechaba que aquel amor era correspondido por parte del joven.



                         Ignoraba que Jonathan también estaba pensando en ella en la soledad de su cuarto.
                         Para él, Edith siempre había sido una niña. La pequeña con la que jugaba a las muñecas, a pesar de que ya era un adolescente.
                          Edith era una niña algo tímida e introvertida que se pegó a él. Por supuesto, Jonathan jugaba con ella porque quería ser amable, pero estaba interesado en Abby. Sin embargo, algo en Edith despertaba su cariño. Cuando estaba a su lado, se preocupaba en hacerle reír contándole chistes y haciéndola partícipe de todas las travesuras que planeaba. Edith le seguía a todas partes y eso le hacía mucha gracia a Abby. Naturalmente, la joven no sentía celos de ella. Le parecía algo absurdo. ¿Cómo iba a estar celosa de una niña?
                         En una ocasión, Abby le salió al paso cuando estaba bajando por la escalera.
-Creo que Edith está enamorada de ti-atacó.
-¿Te has vuelto loca?-se escandalizó Jonathan-¡Es tan sólo una niña!
-Las niñas crecen, Jon. Se convierten en mujeres. Pero siguen enamoradas.
-No te voy a hacer caso porque me parece que me estás gastando una broma de muy mal gusto, Abby.
-Piensa lo que quieras. Tan sólo digo lo que veo.
                          Jonathan ya no estaba seguro de nada.
                         Se paseó por su habitación mientras intentaba olvidar su pasado y centrarse en su presente. Sonrió al recordar las caras que le ponía a Edith para hacerla reír. Pero estaba convencido de que la chica no sentía nada por él. Eran sólo buenos amigos. Margaret era su presente.

domingo, 19 de enero de 2014

¡YA A LA VENTA LA ANTOLOGÍA SOLIDARIA GATUNA!

Hola a todos.
Hoy, estoy super contenta.
En diciembre, os hablé de la Antología Solidaria Gatuna que estaba preparando una chica llamada María del Carmen Ramírez. Yo me enteré cuando entré en el blog de Citu "Enamorada de las Letras" y vi su entrada hablando de ella.
María del Carmen es una gran amante de los animales. Encontró unos gatitos y, dado que no podía cuidarlos, decidió hacer algo para poder recaudar fondos y ocuparse de ellos.
Entonces, se le ocurrió esta gran idea. Organizar una Antología de relatos en los que los gatos tuvieran un importante protagonismo.
Yo me animé a participar y envié un relato romántico de época con un gatito de por medio llamado Atila. 
Gatos (me encantan) y Literatura...
Bueno, pues, por fin ha llegado el día.
A partir de hoy, ya podéis conseguir en Bubok la Antología Solidaria Gatuna.
Los beneficios de la Antología no sólo servirán para ayudar a los gatitos, sino que también servirán para ayudar a un niño de Corrales, Huelva. Se llama Simón y necesita ayuda.
Espero que el dinero obtenido en las ventas sirva para ayudarle.
En esta página de Facebook podréis conocerle:

 https://www.facebook.com/TodosConSimon?fref=ts 

María del Carmen también es escritora y está empezando a darse a conocer. Su seudónimo es Stella María. 
Ésta es su página de autora:

https://www.facebook.com/pages/Stella-María/464895336952060 

Y éste es el link donde podéis adquirir la Antología en Bubok:

http://www.bubok.es/libros/230373/Antologia-Solidaria-Gatuna

Os invito a que os paséis por el blog que tiene María del Carmen en Wordpress donde está subiendo en estos momentos dos historias de amor preciosas.
El link es el siguiente:

http://amorsincondicion.wordpress.com

Os aseguro que no os arrepentiréis.
Le agradezco de corazón a María del Carmen por la oportunidad dada. 
Todo es poco para ayudar a Simón. 
Les envío desde aquí un fuerte abrazo a ambos. 

jueves, 16 de enero de 2014

CRÍTICA DE "EL VIAJE", DE ANNA SOLER SEGURA

Hola a todos.
Después de más de un año sin hacer ninguna crítica literaria en ninguno de mis blogs, retomo las críticas con la que voy a hacer hoy.
Como ya sabéis, una buena amiga nuestra, Anna Soler Segura, colgó en su blog "Romance" las dos primeras partes de un relato suyo, El viaje. 
Anna pretendía escribir un relato sencillo, pero la cosa se le fue de las manos. Se dio cuenta de que la historia exigía más. Y se entregó de fondo a ella. Se dejó la piel escribiéndola y pensó en que valía la pena verla publicada.
Hace un par de meses, Anna decidió autopublicarla en Lulú.
Me decidí a adquirirla y, para ser sinceros, no me arrepiento en absoluto.
El viaje cuenta la historia de Ruth, una chica de diecisiete años. Sus padres llevan divorciados algún tiempo. Mientras su madre se divierte con otros hombres, su padre ha rehecho su vida con Mariola, ginecóloga de profesión y a la que Ruth aborrece, a pesar de los esfuerzos de Mariola por acercarse a ella.
Ruth tiene que pasar la Navidad con su padre y con Mariola, una idea que le desagrada. Harán un crucero y será durante este crucero cuando la vida de Ruth empiece a cambiar.
La novela se divide en tres partes. Cada parte refleja un viaje que Ruth emprende. Está contada en primera persona y nos permite conocer más a fondo a Ruth, una adolescente que empieza a descubrir el mundo que le rodea. Empieza un viaje, no sólo en el sentido de irse a otra parte, sino que emprende el viaje desde la adolescencia hasta la madurez.
Es una novela que, al contrario de Tormenta de amores, tiene numerosos personajes. Cada personaje tiene un motivo de estar ahí. No son meros adornos, sino que aportan una enseñanza a Ruth y la ayudan a convertirse en la mujer que llega a ser. En el fondo, las personas que pasan por nuestras vidas nos enseñan valiosas lecciones que nos permiten forjar nuestra personalidad.
Ruth es una chica sensible, pero también es reflexiva. Su perspectiva del mundo empieza a cambiar. Se da cuenta de que Mariola no es ninguna madrastra de Blancanieves, sino que desea ayudarla. Va madurando con cada vivencia. Con cada paso que da.
Como toda buena novela romántica, Ruth se enamora de Asier, al que conoce, junto con su hermana Cris, en el crucero. Asier es un joven que intenta ir de por libre y que, cuando se enamora de Ruth, tiene miedo de perder su libertad, por lo que comete un error tremendo. A mí me daban ganas de darle de bofetones porque en mi vida he visto a un chico que le cueste tanto trabajo decir la consabida frase de te quiero. A Ruth la he visto más decidida en ese aspecto, lo cual le suma puntos al personaje.
Un personaje fundamental en la vida de Ruth es su mejor amiga, Paula. Paula no es un personaje secundario que esté ahí para cuando Ruth necesite desahogarse. Tiene su propia historia, aunque secundaria. Lo ha pasado mal en el amor y tanto ella como Ruth viven una experiencia traumática que, de algún modo, las ayuda en su proceso de maduración. Paula es comprensiva y sabe escuchar. Las dos están tan unidas que parecen hermanas. En mi vida, he echado en falta tener una Paula a mi lado.
Es una novela cortita, de tamaño bolsillo, que se puede leer rápidamente porque engancha. Cada capítulo... Cada personaje...Todo en conjunto ayuda a Ruth en su viaje, en el proceso de maduración. A que sea la mujer que llega a ser, con las ideas muy claras. De un comportamiento un tanto inmaduro a la mujer en la que se convierte hay un proceso largo. Si hubiera cambiado en dos páginas habría sido poco creíble, pero todo cambio lleva su tiempo y nosotros podemos acompañarla.
Me ha gustado ver cómo Ruth se expresa como lo haría cualquier chica de diecisiete años. Con espontaneidad y naturalidad, usando expresiones de tipo flipé. Se agradece que una chica de diecisiete años hable como una chica de diecisiete años y no Eduard Punset, con todos mis respetos a este gran filósofo y divulgador. Eso hace que uno empatice aún más con Ruth.
Es una historia de amor, sí. Una pareja se enamora y vive altibajos en su relación. Pero también es una historia que habla del amor a los amigos. Del amor a la familia...De conocer mejor a los demás. De conocerse mejor así mismo.
Es una historia altamente recomendable.

PUNTUACIÓN: 9,5.

lunes, 13 de enero de 2014

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hola a todos.
Tras haber hecho un pequeño descanso durante el fin de semana, hoy retomo Segundas oportunidades. 
Jonathan sigue adelante con el cortejo a Margaret y parece que las dudas se están disipando.

                           Jonathan aceptó salir a dar un paseo con Margaret por la isla.
                           Se alegró de poder pasar un rato con ella.
-¿Hay cruces celtas en Chedworth?-le preguntó la joven.
                           Jonathan no recordaba haber visto nunca una cruz celta en Chedworth. Pero sí recordaba las ruinas romanas donde se le declaró a Abby. Tenía la sensación de que habían pasado siglos desde aquella tarde.
-Aquí hay varias cruces celtas-aseguró Margaret-Es imposible perderse paseando por aquí.
-Será una isla pequeña-opinó Jonathan-Pero tiene algo que la hace mágica.
                           Al decir esto, Jonathan tenía la mirada clavada en Margaret. La joven llevaba recogido su cabello de color castaño en un moño holgado que amenazaba con soltársele. Incluso, su vestido de color azul oscuro le sentaba bien.
-La magia hace que las personas cambien-afirmó Margaret.
-¿Por qué dices eso?-inquirió Jonathan.
-Aparece de pronto. Hace que te cuestiones todo lo que creías. A mí me ha pasado. Yo nunca...Jamás pensé que llegaría este día.
                        Le cogió la mano a Jonathan.
                        Una corriente eléctrica sacudió el cuerpo del joven.



                         Las dudas parecieron esfumarse de su mente.
                          Puede que la ame, pensó Jonathan.
                         Margaret le sonrió con dulzura. Jonathan olvidó lo ocurrido la noche antes en la biblioteca con Edith.
                         En realidad, no había pasado nada, recordó Jonathan.
-Me alegro mucho de que estés aquí-afirmó Margaret-Le escribiré a Lucy. Quiero que sepa que soy feliz.
-¿Por qué eres feliz?-inquirió Jonathan.
-No lo sé. Pero me siento feliz.
                       Se detuvieron.
                        Margaret experimentaba una dicha que nunca antes había sentido. La cercanía de Jonathan la ponía nerviosa. Pero, al mismo tiempo, anhelaba estar cerca de él. Sospechaba que al joven le pasaba algo parecido. Deseaba con todas sus fuerzas ser valiente y borrar el recuerdo de Abby de su mente. Le parecía absurdo sentir celos de una mujer que ya no estaba. De un fantasma...
                        Se fundieron en un fuerte abrazo.
                       Jonathan se sintió feliz al estar así con Margaret. La imagen de estar en una cama con ella con las piernas entrelazadas pasó por su mente.
                        Aquella imagen le turbó. Los dos estaban alejados de donde estaban las casas. Pero Jonathan, suspirando hondo, se apartó de Margaret.
-Será mejor que regresemos-le sugirió con voz ronca-Se está haciendo tarde. Hemos salido solos. Y no quiero que la gente hable mal de ti.
                      Amar no era sólo el deseo de acostarse con una persona, pensó.
                       El deseo era una cosa. El amor no sólo se basaba en el respeto. Era también respeto mutuo. Era amistad. Era confianza.