martes, 19 de febrero de 2013

DESDE LA ISLA...(EDITADO)

Hola a todos.
No me he olvidado que esta año estamos de celebración. Se celebra el segundo centenario de la publicación de una de las obras cumbres de toda la Literatura en general, Orgullo y prejuicio, de la genial e admirada Jane Austen.
Para celebrarlo, he escrito esta pequeña historia. Lo he hecho desde el punto de vista de Jane, la hermana de Elizabeth. La acción transcurre meses después de los sucesos que la llevaron a conocer a Charles Bingley.
Espero que os guste.
No va a ser el primer homenaje que le haga a esta inmortal obra. Habrá más. Pero eso lo iréis viendo poco a poco.
¡No olvidéis comentar! Recordad que un blog se alimenta de vuestros comentarios.

DESDE LA ISLA...

                      Desde esta pequeña isla, puedo escuchar el sonido de las campanas del reloj dando las seis de la tarde. Me asomo a la ventana de la habitación que Charles y yo compartimos desde que llegamos aquí. Ha pasado ya un mes desde que nuestros destinos se unieron definitivamente. Él es mío. Y yo soy suya. El pasado queda atrás. 
                    Se está acercando el invierno. Son los últimos días del mes de noviembre del año de Nuestro Señor 1813. La criada enciende la chimenea y un agradable calorcillo inunda la habitación. Se retira en silencio.
                       He oído toda clase de historias desde que llegué aquí.
                       Se respira una cierta paz desconocida para mí. Me gusta pasear por la arena de la playa. Me siento libre de poder quitarme los zapatos. De despojarme de las medias. Y de sentir cómo el agua del mar baña mis pies.
                      ¿Qué pensarían mis hermanas al verme así?
                        Hablo con los vecinos.
                      Son pocas las personas que viven en esta isla. Da eso una sensación de estar solo en el mundo. Son personas discretas y trabajadoras. Nunca están cotilleando. No se inmiscuyen en las vidas de los demás. Y eso es algo que agradezco sinceramente. No soporto a la gente que es cotilla. Me recuerda demasiado a mi cuñada Caroline.
                      Me he acostumbrado a vivir aquí. Sé hablar unas pocas palabras en francés. Ello me permite relacionarme con los vecinos.
                      No me ven como una intrusa. Tampoco me ven como una enemiga. Viven totalmente ajenos a la locura que se ha desatado en el mundo.
                     No es culpa mía. Tampoco es culpa de ellos.
                     Los únicos culpables son los hombres que gobiernan los países. Seres que piensan que son dioses. Y que pueden decidir a su antojo sobre los demás.
                     Dicen que la guerra ha acabado. Que Napoleón acabará marchándose al exilio. Que volverá a haber paz en Europa. No hay ganadores en esta guerra, aunque mi país diga lo contrario.
                     En realidad, en todas las guerras hay perdedores.
                     Intento no ponerme nerviosa. En esta isla vive poca gente. Son, en su mayoría, pescadores. Charles y yo vivimos bastante alejados de las casas donde viven los pescadores. Unas cuantas gotas empiezan a aparecer en la calle. Puede empezar a caer una fuerte tormenta. Y Charles está fuera. La tarde se ha teñido de negros nubarrones. Y yo me paseo de un lado a otro de la habitación nerviosa. Me retuerzo las manos. No siento celos. En esta isla no hay ni tabernas ni posadas. Charles me es fiel. Pero, a veces, tengo la sensación de que es como un niño grande. Le cuesta trabajo acostumbrarse a los cambios. Me asusta una cosa. Que la nociva influencia que sus hermanas han ejercido sobre él hayan llegado hasta este pequeño oasis. 
                    Fuera, ha empezado a llover y espero que Charles no tarde mucho en aparecer. La isla está lo bastante cerca de Alderney como para que pueda escuchar cómo las campanas de la Iglesia de Saint Anne doblan las campanas. Son las seis de la tarde y estoy esperando a que Charles vuelva a casa. 
                    Me dirijo a mi escritorio. 
                    Releo la carta que he recibido de mi hermana Mary. Por lo visto, ha vuelto de Pemberley. Ha estado visitando a Fitz y a Lizzie. Me cuesta trabajo imaginar a mi enérgica hermana convertida en una mujer casada. 
                    La gente ya no habla tanto de nosotros en Inglaterra. Han perdonado la locura que cometió mi hermana menor, Lydia, al fugarse con ese caradura. Por lo que he oído, también intentó aprovecharse de la hermana de mi cuñado. ¡Dios! ¿Cómo puede haber hombres tan salvajes por el mundo? 
                   Charles, por suerte, no es así. 
                  Cuando lo conocí, supe que era el hombre de mi vida. Suya ha sido la idea de pasar la luna de miel aquí. En esta isla llamada Jethou...Charles me ha explicado que estamos en el Canal de La Mancha. Tierra de nadie, como diría mi padre. Ni ingleses ni franceses...
                 Los Bingley tienen aquí una pequeña casita que apenas utilizan. 
                 Los criados hablan de la guerra. Sabía que Inglaterra estaba en guerra con Francia. Y, por lo visto, estaban usando España como una especie de tablero de ajedrez. 
                 No había pensado en la guerra hasta ahora. Cuando veo que Charles está tardando tanto tiempo en aparecer. Pienso que ha podido pasarle algo horrible. Sobre todo, cuando pienso que es el enemigo. Pero, ¿quién es el verdadero enemigo en una guerra? Todo el mundo pierde. Nadie sale ganando. 
                 Dice Charles que lo primero que le enamoró de mí fue mi rostro, tan bonito y tan dulce, como él mismo lo describe. 
                Sus palabras no suenan vacías en mis oídos. Sé que su amor por mí es eterno. 
                 Finalmente, entra en mi habitación sin llamar. Sigue siendo el hombre más apuesto y más gallardo que jamás he conocido. Pero estoy enfadada con él por su tardanza. 
-¿Dónde te habías metido?-le increpo. 
-He estado dando un paseo-me explica. 
-¡Me tenías preocupada! 
              Le regaño durante un rato. Aguanta el chaparrón de mis quejas con gesto cabizbajo y avergonzado de sí mismo. No sabe si será un buen marido y tiene mucho miedo de fallarme. 
-No quiero que sufras por mi culpa, Jane-me cuenta. 
            Esas palabras derriban mis defensas y comprendo que no puedo seguir enfadada con él más tiempo. Le doy un beso. 
                  

                 Han intentado separarnos. 
                  No entiendo a mis cuñadas. 
                Jamás le perdonaré a Caroline lo que me hizo. Me hizo creer que éramos amigas. 
                ¡Pero lo que quería era separarme de Charles! ¿Por qué lo hizo? ¿Qué espera ella de la vida? 
                Ni Charles ni yo nos hablamos con Caroline. Varias veces, en el tiempo que llevo en Jethou, he recibido una carta suya. No me molesto en leerla. La rompo. O la quemo en la chimenea. No soy rencorosa. ¡Dios lo sabe! Pero me cuesta trabajo perdonar a quien me ha ofendido. Sobre todo, si esa persona es alguien a quien yo le tenía un auténtico aprecio. 
                 Tengo que dejar pasar el tiempo. Las heridas, antes o después, acabarán cicatrizando. Caroline es la hermana de Charles. Ahora, somos familia, por mucho que la aborrezca. No podré mirarla a los ojos. 
                  A menudo, Charles y yo damos largos paseos por la playa. Yo le hablo de mi familia. De lo volcada que está Mary en sus libros. De que Catherine sale mucho. Sueña con ser presentada en sociedad. 
                  Me sigue preocupando Lydia. 
-Sospecho que no es feliz-le confieso durante uno de esos paseos a Charles. 
                 Está empezando a ponerse el Sol en la isla. Las gaviotas alzan el vuelo. 
                El marido de Lydia, Wickham, es de lo peor que jamás he conocido. Sé que Lizzie estuvo interesada en él. Se me revuelve el estómago de imaginar a este canalla coqueteando con Lizzie y con Lydia a la vez. Se casó con mi hermana pequeña obligado por mi cuñado Fitz. Le dio dinero a cambio de devolverle a mi hermana su honra perdida. 
-Él no la está haciendo feliz-prosigo, mirando a Charles. 
-Mi buen amigo Darcy le pagó para que hiciera feliz a Lydia-me recuerda. 
-Le pagó para que se casara con ella. No quiso enmendar su falta después de lo que le hizo. Se casó con mi hermana por dinero. No por amor...Y me da miedo que ella esté sufriendo por culpa de ese miserable. 
-Estoy seguro de que Lydia es muy feliz. 
-¡Eso no hay quien se lo crea!
-Intenta pensar en lo bueno. Hacen una buena pareja. Se complementan mutuamente. 
                Me cojo del brazo de Charles para caminar. Puedo sentir su corazón latiendo al mismo compás en que late mi corazón. Lo puedo oír. Me mira y me sonríe. Y yo me derrito cada vez que él me sonríe. 

                 La noche...
                 La noche empieza a caer poco a poco sobre Jethou. Sospecho que nuestros días en esta apartada isla están contados. Antes o después, Charles y yo tendremos que regresar a Inglaterra. Hablamos de ello en el salón. Él lee el periódico mientras yo bordo. Pienso regalarle el mantel que estoy bordando con punto de cruz a Lizzie. 
-Siempre podremos regresar-me asegura Charles-La casa estará abierta para nosotros, Jane. 
-Me gusta este sitio-afirmo-Está tan lleno de paz. Tan lejos de todo...
-Pero no quieres separarte de Lizzie. Las dos estáis muy unidas. 
                Y vuelvo a recordar el día en que nos conocimos. Cómo su mirada se cruzó con la mía en aquel salón. Desde aquella tarde, mi corazón sabe que el destino de Charles está unido al mío. Que es imposible que nos separamos, porque los dos no podríamos vivir el uno sin el otro. 
-Quiero a mis hermanas-me cuenta. 
-¿A pesar de todo el daño que me han hecho?-le interrogo. 
-Son mis hermanas y las quiero. ¿Quieres a Lydia? 
-Es mi hermana. Está loca. Pero la quiero. Mataré a Wickham si me entero de que la hace infeliz. 
              Charles se ríe suavemente. 
-Estás hablando igual que Lizzie-observa. 
-Ella opina lo mismo que yo-corroboro. 
-Las hermanas Bennet...Unidas en lo bueno y en lo malo...
-La relación entre hermanos debe de ser así. 
-Mis hermanas y yo somos muy distintos entre nosotros. Pero estoy seguro de que me quieren. Y te aseguro que yo también las quiero. A pesar de que han estado a punto de destrozarme la vida. 
                  Cuando Charles y yo nos casamos, aún no me sentía preparada para nuestra primera vez. Él, pacientemente, decidió esperar. Nos fuimos de luna de miel a Jethou. La primera noche, yo decidí que había llegado el momento y así se lo hice saber. Charles entró en mi habitación y lo estaba esperando. Mi doncella se retiró. Y nos dejó solos. Supe que había llegado el momento. 
                Charles me hizo suya.
                Charles se desnudó del todo. Yo decidí conservar el camisón. 
                No sentí miedo alguno con los besos tan dulces y tan apasionados que me dio. No me dio pudor sentir sobre mi piel la caricia de sus manos. Sus labios que cubrieron mi cuerpo de besos. Sus labios que acariciaron cada centímetro de mi piel. El contacto de sus manos...Su manera de abrazarme. Me besó en el cuello. Llenó de besos mi rostro. Me besó muchas veces en los hombros. Y yo me entregué a él. 
              Me entregué a él sin sentir el dolor de la primera vez y con el corazón lleno de amor. 
             

             Así ha sido desde entonces.
            Ya no tengo miedo. Porque Charles nunca me hará daño.
             Mi doncella viene a mi habitación por las noches.
-¿No estáis cansada, señora?-me pregunta.
             Niego con la cabeza. Mi doncella me despoja del vestido que me he puesto para la cena.
-Habrá que lavarlo-comenta para sí.
               Me suelta el moño. Me cepilla el pelo. Me ayuda a ponerme el camisón. Me siento en el tocador a esperar a que venga Charles.
-El señor no tardará mucho-me dice mi doncella.
             Se retira en silencio. Charles no tarda en aparecer.
-Janie...-me dice.
             No me dice nada más.
             Sus ojos brillan cuando se posan en mí. Hay amor en sus pupilas. Mis ojos también brillan cuando le miro.
             Con mucho cuidado, me recuesta sobre la cama. No pienso en nada más. Sólo pienso en los besos que me da. Besos que le devuelvo. Pienso en que me está besando en el cuello. Que está desnudo. Y que yo llevo puesto el camisón. Pienso en que me está acariciando. Pienso en que me está abrazando.

             Ha llegado el momento de regresar a casa. Charles se despide de los pocos criados que cuidan la casa. 
              Hay una barca esperándonos en la playa. Nos llevará hasta Alderney. Espero que no ocurra ninguna tragedia. El barquero nos tranquiliza. Alderney está muy cerca. 
               Sé que vamos a volver a esta casa. Yo me subo en la barca. Charles me imita. Se sienta a mi lado. El barquero empuja la barca desde la orilla hasta tocar el agua.
-¡Nos vamos!-grita.
               Salta dentro. Coge el remo.
                Apoyo mi cabeza en el hombro de Charles. Él me abraza con dulzura.
-Te noto pensativa-observa.
-Voy a echar de menos esta casa-le confieso-He sido muy feliz aquí. Lejos de todo...
-No tardaremos mucho en regresar.
             Miro hacia atrás con pena.
-De Alderney, partiremos en dirección a Marsella-susurro-De Marsella, iremos a Portmouth. Y de Portmouth...Volveremos a casa.
              Me llena de alegría pensar que volveré a ver pronto a mis hermanas. Quiero estar cerca de Lizzie en estos momentos. Cree que podría estar esperando un hijo. Si es niño, quiere que se llame como su padre, Fitz. Si es niña, quiere que se llame Georgiana, igual que la hermana de Fitz. Yo sólo quiero que el nuevo miembro de la familia Darcy crezca sano y fuerte.
             Tengo que darle una sorpresa a Charles.
-Desde hoy, esta casa será nuestro refugio-me asegura él-Volveremos aquí siempre que podamos. Nadie nos molestará en esta isla. Haremos cuenta de que la Humanidad se ha acabado. Y que sólo quedamos en el mundo dos personas.
-Tú y yo...-susurro.
-Así es.
-A lo mejor, la Humanidad no se acaba en nosotros. Lizzie no es la única que va a ser madre, Charles.
                 Él me mira. Intenta descifrar lo que acabo de decirle. Yo me llevo las manos al vientre. Entonces, adivina lo que acabo de confesarle. Sonríe y me besa. Tiene los ojos llenos de lágrimas.
-Te amo, Jane-me confiesa-Te amaré siempre.
                 Me vuelve a besar con pasión. Con la misma ternura con la que me besa siempre.

FIN

                                                                 

lunes, 18 de febrero de 2013

¡CONSIGUE HILO ROJO DEL DESTINO!

Hola a todos.
Ya ha salido a la venta la novela Hilo rojo del destino. 
Cuenta la historia de amor que surge entre Caroline, una chica tranquila y buena estudiante, y Roberto, un joven rebelde con un duro pasado a sus espaldas, tras conocerse en el instituto.
Esta novela es como un Kinder Sorpresa. Cuando la leáis, descubriréis una curiosa y muy amena mezcla de distintos estilos literarios. Os preguntaréis el porqué.
¡Y es que han sido varias las autoras que han colaborado en este proyecto!
Cada una de ella ha puesto su granito de arena para conseguir una historia preciosa y llena de coherencia. Ha puesto su voz y su alma a los personajes. Y el resultado es altamente satisfactorio.
Bueno, no quiero seguir hablando.
Muchas felicidades a Hada Fitipaldi, a Nadia, a Dulce, a Mari y a todas las que habéis colaborado en este interesante proyecto. ¡Sois geniales!
En este link podéis conseguirla en papel (todos los links están copiados porque me hago un lío con los números):

 Éste es el link de descarga:

http://dc129.4shared.com/img/G8Rtmysr/hilo_rojo_versin_pdf.pdf Portada de Hilo Rojo del Destino. 

¿A qué estáis esperando para conocer mejor a Caroline y a Roberto? 

domingo, 17 de febrero de 2013

EL AMOR DEBE SER...

El amor debe ser pasión. Una pasión que te sacuda hasta las entrañas.
Debe de ser respeto. Saber que el otro te valora tal y como eres.
Debe de ser amistad. Saber que él es tu mejor amigo. Tu mayor aliado...
Debe de ser apoyo. Tener en quién apoyarte en tus peores momentos. Confiar en que la persona a quien amas no te va a fallar.
Debe de ser comprensión. Poder hablar con él. Y saber que te está escuchando. Que no finge oírte. Que te entiende.
Para mí, eso es el amor. El verdadero amor...
Lo demás...No son más que tonterías.



sábado, 16 de febrero de 2013

MICRORRELATO DE SAN VALENTÍN CON ALGO DE RETRASO

Hola a todos.
Si os creíais que no iba a escribir nada por San Valentín, estabais equivocados. He escrito un pequeño relato de época, como de costumbre. Lo que pasa es que la inspiración, esa víbora, no me ha venido hasta hoy. ¡Agh!
No es muy bueno, lo confieso. Aún así, espero que os guste.

TODAS LAS FLORES DEL MUNDO

                    En Cardiff a 14 de febrero del año de Nuestro Señor 1802

                     Mi querida Mary:

                    Te sorprenderá recibir esta carta. 
                    Hoy, me he puesto a escribir. He abierto las compuertas de mi corazón. Y me he dado cuenta de que soy todo tuyo. Tú eres la que tiene mi corazón. Le doy gracias a Dios por todos estos días que estamos pasando juntos. Le doy las gracias por muchas cosas. Pero, sobre todo, le doy las gracias porque tú estás en mi vida. 
                    Mary...
                   ¿Por dónde empezar?
                    Yo era un bala perdida antes de conocerte. Hubo alguna mujer antes de tu llegada. Pasaba las noches despierto y de juerga. No tenía ninguna perspectiva de futuro. En mi horizonte, no había nada. Miento. Sí había una cosa. Un gran vacío...No sabía qué hacer para llenarlo. 
                   Y, entonces, apareciste tú en mi vida. Y todo cambió. 
                   Cuando llegue esta carta a tus manos, vendrá acompañada por un gran ramo de flores. Pero tú eres la flor más hermosa del mundo. Te parecerán que mis palabras suenan huecas. Pero no es verdad. Gracias a ti, soy otro hombre, amada mía. 
                  Cuando te fui conociendo mejor, me propuse cambiar. Tú no ibas a ser una más en mi lista de conquista. Con los besos inocentes que me dabas, me fui enmendando poco a poco. Retomé el interés en los estudios. Los había dejado de lado. Sólo me interesaba beber y jugar partidas de naipes. Por cierto...
Siempre perdía. Creo que eso ya lo sabías, Mary.
                   ¿Qué fue lo que viste en mí, amor mío?
                  Ni yo mismo lo sé.
                 Me diste la mejor noche que puedo recordar. Una noche en la que nos dimos muchos besos. En la que nos acariciamos de manera mutua. Te entregaste a mí de manera ciega y total. En la estrecha cama de mi habitación...
                 Te escribo para decirte que tu entrega no fue en vano, Mary. Porque yo soy un hombre de palabra. Porque nos vamos a casar en cuanto consiga la licencia. He hablado con un párroco. Está dispuesto a oficiar la boda cuando tú quieras.
                ¿Qué me respondes, Mary? ¿Estás dispuesta a aceptar a este pecador como esposo?
               Espero ansioso tu respuesta. Ya no soy un pecador. Tú me has llevado al buen camino. Por ti, estoy estudiando. Por ti, quiero terminar la carrera de Derecho. Por ti, quiero trabajar. Por ti, quiero ser mejor persona.
                Te amor, Mary.
               No me dejes sin tu amor, que me perdería.


                           En Cardiff, a 15 de febrero de 1802

                    Amado mío...

                  ¿Crees que te iba a dejar yo?
                 ¿Has pensado que iba a abandonarte? ¡Qué poco me conoces!
               Soy yo, Mary. La misma Mary que te ama tal y como eres. La misma joven que te conoce mejor que nadie. Te valoro como lo que eres. Un joven bueno y honesto...Un muchacho que ha estado mal aconsejado. Pero que es sensato y sabio. Por todo eso, te quiero.
                No olvido aquella noche.
                No olvido cada uno de los besos que me diste. No olvido cada una de las caricias que me brindaste.
                 Quiero que nos casemos. Creo en tus palabras.
                 Huiremos lejos de aquí. Mis padres, ya lo saben, te ven con malos ojos.
                He intentado hablar con ellos. Hacerles ver que no eres malo.
                Pero no me hacen caso. Se me seca la garganta de intentar hacerles ver que se equivocan contigo. Es inútil.
                   No me rindo, amado mío. Dime dónde y cuándo nos vemos. Dime en qué Iglesia nos casaremos. No me importa lo que pase después. Sólo sé una cosa.
               Y esa cosa es que te amo. Te amo con la misma intensidad con la que tú me amas a mí. ¿No la notas? ¿No la percibes? Tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Quiero volver a estar entre tus brazos. Lo deseo con toda mi alma.
                 Huyamos. ¿Adónde? No lo sé. Ni me importa.
                Vámonos. Ahora...Vayámonos.
                Mi respuesta es sí. Quiero casarme contigo. Confío en ti.
               Quiero ser tu esposa. Quiero ser la madre de tus hijos. Quiero ser tu amiga.
              Quiero ser muchas cosas. ¡Lo quiero ser todo a la vez!
               Quiero ser tu compañera. Quiero ser tu confidente. Quiero ser tu mejor amiga.
              Quiero apoyarme en ti. Y quiero que tú, a tu vez, te apoyes en mí. Tu cambio es auténtico.
              Ya no eres el mismo joven arrogante que conocí. Sospecho que tu arrogancia fue sólo una especie de fachada. Querías esconder tus sentimientos de los demás. Pero el amor apareció en tu vida. No pudiste resistirte a él. Dime dónde nos vemos. E iré a tu encuentro.


                     En la noche del 16 de abril, en la habitación minúscula de una modesta posada, una joven pareja pasaba su noche de bodas. Se habían escapado para casarse. Se dieron muchos besos a lo largo de aquella noche. Se acariciaron mutuamente. Y se hicieron numerosos juramentos de amor eterno. Tenían todo el tiempo del mundo para ellos. El futuro se les aparecía ante sus ojos. Y era esperanzador. Y hermoso...

FIN

                     
                                          

jueves, 14 de febrero de 2013

NUEVOS NOMINADOS AL PREMIO DE LA CAMPAÑA DE INICIATIVA A LA LECTURA

Hola a todos.
El pasado mes de diciembre fui nominada al premio del blog Acompáñame al Premio de la Campaña Iniciativa a la Lectura.
Esta vez, vuelvo a ser nominada a este premio.
¡Muchísimas gracias por acordarte de mí, Tamara!
Ella es la administradora del blog Acompáñame y ha recibido el premio. Ha puesto decidido nominar a todos los que están participando en el reto del mes de febrero (¡aún estáis a tiempo de participar con vuestros relatos sobre el amor y la amistad!). ¡Y se ha acordado de mí!
Me voy a saltar el paso cuatro, que es responder qué libro aconsejaría a alguien que está empezando a leer. Dije en su momento que aconsejaba leer la saga de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. Es fácil que cualquier niño se sienta identificado con Manolito o con sus amigos Yihad, Orejones, Susana, Mostaza, etc.
La imagen de la campaña es ésta:


Y, ahora, paso a nombrar a los nominados, que son diez. No puedo repetir, lo cual me va a costar mucho trabajo. Allá vamos:
Miranda Kellaway.
Elizabeth Bowman.
Aglaia Callia.
Princesa Jazmín.
Lury Margud.
Bego.
Mimi.
Marili Acosta.
Amaya Evans.
Jennieh.
Y, ahora, paso a informar a los nominados.
Muchísimas gracias a Tamara por haber pensado en mí. Estoy muy contenta.
¡Hasta mañana!

miércoles, 13 de febrero de 2013

CIBERSERIES

Hola a todos.
Hoy me gustaría hablaros de las ciberseries. Habrá quién sepa lo que es. Incluso habrá quien haya hecho alguna ciberserie. Pero también habrá quién no haya oído hablar de ellas. No os preocupéis. Yo tampoco sabía de su existencia hasta hace poco.
Me gusta navegar por Internet.
Me gusta entrar en todas partes y poder enterarme de todo lo que se cuece. Lo confieso. Soy un poco cotilla.
Entonces, descubrí las ciberseries. ¿Y qué es una ciberserie? ¿Os acordáis de la entrada que hice hace unos meses hablando de las webnovelas? Son como telenovelas, pero que se publican en los foros. Acordaos de Úrsula y de su webnovela La noche del lago. 
Una ciberserie es un relato que intenta imitar a las series que vemos en la tele. Casi siempre, se intenta imitar a las series americanas. No sé porqué no se intenta imitar a las series españolas. Imaginaos una serie como Gran Hotel, pero emitida en Internet.
El caso es que el relato escrito no se puede llevar a la pequeña pantalla. ¿El motivo? La falta de medios para lograr ese fin. Para que vean la luz, se publican en Internet. Son una sucesión de capítulos o bien diarios o bien semanales. Con descansos veraniegos...¡Igual que las series que vemos por televisión!
Se agrupan en temporadas. Dependiendo del éxito que tengan, una ciberserie puede durar más de dos temporadas.
Pueden estar escritos en forma de guión. Pero también pueden aparecer narrados en primera o en tercera persona. Depende de quién lo escriba.
No se trata de una webnovela. Las webnovelas se inspiran en las telenovelas que vemos por la tarde después de comer desde la época de Cristal. Las ciberseries, por el contrario, y como he dicho, se inspiran en las series americanas. Las webnovelas y las ciberseries tienen su origen en los fanfics. Las ciberseries tienen su origen en Estados Unidos a finales de la década de los noventa. Pero esas primeras ciberseries han desaparecido de Internet.
En cambio, las webnovelas surgen en América Latina. No tardan mucho en llegar a España. El éxito que tienen aquí es brutal. O a mí me lo parece.
Las ciberseries tardan en llegar a nuestro país.
En concreto, hacen su aparición en los primeros años del tercer milenio. Una ciberserie española suele tener entre una o dos temporadas. Depende...
En cambio, una ciberserie estadounidense no se conforma con eso.
Puede tener entre cinco y siete temporadas. Sin embargo, en todo caso, siempre existen excepciones. Y aquí tenemos dos de ellas.
HIM: Tiene seis temporadas.
Maneras de vivir: Ha alcanzado su cuarta temporada.
Los argumentos van variando, dependiendo de la imaginación del guionista o de los guionistas. Sin embargo, todas las ciberseries presentan varias características que las asemejan entre sí:
-Una temporada larga no se diferencia de las temporadas de la tele. Pueden tener entre nueve y veintidós capítulos.
-Si la temporada es corta, puede tener seis capítulos.
-Se utilizan imágenes de actores que trabajan en televisión. Una práctica que se ha puesto de moda.
-Existen portales especializados en ciberseries. Se habla de ellas como si fueran una serie que se emite por televisión. Pueden publicarse noticias. Hacer promociones. Carteles...
-Cuentan con una banda sonora original.
Existen varias variantes de este género:
Una miniserie es un tipo de ciberserie que suele durar entre dos o tres capítulos. Se las presenta como una gran superproducción. Entre el reparto virtual cuenta con grandes actores.
¿Una radionovela ciberserie? Pues existen. ¿Os acordáis de las radionovelas? Los autores escriben un relato para la ciberserie o, bien, escriben un guión. Las graban en audio y la suben al canal donde la publican en formato MP3.
Una ciberserie puede abarcar toda clase de géneros. Puede ser una comedia romántica, un drama romántico, una serie de misterio, etc.
Un autor de ciberseries conocido es Gonzalo Rodríguez Abad. Es el autor de HIM. Se trata de un drama cuyos protagonistas son adolescentes.
Al igual que los fanfics, las ciberseries son infravaloradas por la mayoría de los críticos. Es cierto que algunas ciberseries no son buenas. Sin embargo, también es cierto que se pueden encontrar algunas que son bastante buenas en la red.
¿Y cómo promocionar una ciberserie? Es bastante sencillo.
Existen las productoras. Son portales de Internet en los que se afilian las webs donde se publican las ciberseries que quieren darse a conocer. EpiGuide es una conocida productora estadounidense. Aquí también existen productoras. Una de ellas es AMZ.
En resumen...
Si queréis ver algo nuevo en Internet, no lo dudéis.
Las ciberseries pueden ser una buena opción.
Ver una serie de televisión. ¡En Internet!
Engancharos a su trama. Encariñaros de sus personajes. ¡Igual que pasa con nuestras series de la tele favorita! Engancha.
Y con esto me despido de vosotros.
¡Hasta mañana!
 Nunca está de más conocer cosas buenas. ¡Para un futuro no muy lejano, je, je! Pero, de momento, escribir una ciberserie no entran en mis planes. Pero...Más adelante...¡Quién sabe!

martes, 12 de febrero de 2013

IRME DE VACACIONES

Hola a todos. 
He querido hacer hoy un pequeño inciso. 
Como ya sabéis, tengo varios blogs. 
Intento ocuparme de ellos el mayor tiempo posible. 
No es nada fácil. 
Con este blog llevo ya un año. 
Salvo unas pocas excepciones, se puede decir que publico entradas en él todos los días. 
A veces, me he preguntado el porqué no cojo unos días de vacaciones. 
He pasado por muchos baches a lo largo de este tiempo. 
He sufrido unos bajones impresionantes. No tenía ganas de nada. 
Pero siempre me he rehecho. Os tenía a vosotros, que me dais ánimos. Aunque no pueda veros, sé que puedo contar con vosotros. Os lo agradezco de corazón. Os voy a contar el porqué no me he ido de vacaciones. 
Tranquilos, que NO PIENSO IRME DE VACACIONES. 
Siempre me he considerado una persona muy activa. 
Tengo que estar haciendo algo porque, si no, me desespero. 
Cuando no estoy con el ordenador, estoy limpiando la casa. O estoy en la calle buscando trabajo. Por cierto, no lo encuentro. 
O estoy escribiendo a mano. O he salido a dar un paseo. O estoy intentando aprender manualidades. Lo del bordado con punto de cruz no se me da muy bien que digamos. He hecho dos manteles y los dos son horribles. 
Mil veces he pensado en cerrar todos mis blogs para cogerme unos días libres. Lo he intentado. Sin embargo, el mono ha podido conmigo. Siento que tengo algo que compartir con vosotros y así es como obro. Trato de tomarme las cosas con calma y quiero pensar que lo estoy consiguiendo. 
Por eso mismo, este año, en cuanto crea conveniente, me tomaré algunos días libres en los blogs. De momento, no pienso hacer eso. Puede que dentro de algún tiempo lo haga. 
Mis blogs van a seguir abiertos. 
Algunos de ellos van a sufrir remodelaciones. ¿Qué es lo que quiero decir? Lo vais a ir viendo con el paso de los días. Quiero que el 2013 sea un año inolvidable. No sé si será mejor o peor de lo que fue el pasado 2012. Pero sí quiero que perviva para siempre. ¡Que no se ha acabado el mundo! Las sorpresas las iréis viendo a medida que vaya avanzando el año. 
De momento, me gustaría seguir publicando relatos cortos. Me gusta. Creo que no te calientas tanto el coco como cuando escribes una novela. Al menos, así es como lo veo. ¡Ya iréis leyendo algunos relatos cortos míos! Habrá mucho más. 
¡Hasta mañana! 
 Una idea muy tentadora...