lunes, 30 de enero de 2012

CON EL CORAZÓN ROTO 37

ENTRADA ELIMINADA.
POR FAVOR, DISCULPEN LAS MOLESTIAS.
GRACIAS.

CON EL CORAZÓN ROTO 36

Querida Olivia:

            Te sorprenderá recibir esta carta que te llega desde Dublín. Te la escribe tu prima Estelle. Ésa a la que no conoces. Pero he oído hablar de ti.
            Te confieso que tengo muchas ganas de conocerte. ¡Vivimos tan lejos la una de la otra!
            Quiero conocerte mejor.
            Me doy cuenta de que no sé nada de ti. ¿Sabes tú algo de mí? Me temo que no. ¿Verdad? ¿Qué podría decirte yo de mí? ¡No sé por donde empezar! Y lo cierto es que soy muy parlanchina. Si algún día me conoces, te darás cuenta de que no puedo parar de hablar. Hablo y hablo y hablo…Y nunca me canso.
            Vives en Streetman. ¿Dónde está Streetman? No sé nada de Geografía. Me están educando para convertirme en toda una muñeca de salón.
            ¿Qué te puedo contar? Bueno...Tengo catorce años. Y me gusta mucho jugar.
            ¿Tienes muchos amigos? ¿Es cierto que vives en un rancho? ¿Es un rancho grande? ¿O es un rancho pequeño? ¿Cómo se llama el rancho en el que vives?
            Perdona que te haga tantas preguntas. Lo tienes que saber. Soy muy cotilla. Lo quiero saber todo de todo. ¿Verdad que no te molesta que te haga tantas preguntas? Dime una cosa. ¿Montas mucho a caballo? Yo soy una pésima amazona. Rara vez monto a caballo. Tenemos muchos caballos. Y no me atrevo a montarlos. Me vería de bruces en el suelo. Soy una cobarde. ¿Eres una buena amazona? ¿Tienes un caballo favorito? ¿Te gusta vivir en Texas? ¿Es cierto lo que se dice?
            Lo del oro…¿Hay oro allí? ¿O se trata tan sólo de un rumor?¿O es en otra parte? Tiene que ser en otra parte.
            Y…¿Y los buscadores de oro? ¿Están locos? ¿Cómo son? ¿Se mueren de hambre? ¿Se lavan? ¿Comen algo? ¿Han encontrado mucho oro? ¿Es cierto que toda California está hecha de oro? ¿Van siempre los buscadores de oro sucios? ¿Qué comen? ¿Dónde duermen? ¿Pasan mucho tiempo cavando?
            Dime…¿Me lo dirás? ¿Me lo contarás?
            Pero, antes, tienes que enterarte. Tú no vives en California. ¿Verdad que no? Tengo una institutriz. Está a mi lado. Pretende convertirme en una señorita. Tiene un libro de Geografía abierto. Me dice que Streetman está en Texas. Tú vives allí. California es otro Estado. Miro el libro. Veo que mi institutriz tiene razón. Donde se ha encontrado oro ha sido en California. ¿Verdad? Mi institutriz dice que hablo demasiado y que debería de estar calladita. Pero nunca le hago caso.
            Me imagino que dormirán a la intemperie. Me refiero a los buscadores de oro.
            Espero con impaciencia tu respuesta. Me contestarás en breve. ¿Verdad? Creo que sí.
            Nos vamos a ver muy pronto. Estoy segura de ello.
            Te quiere y desea conocerte,
            Tu prima Estelle.

CON EL CORAZÓN ROTO 35

Anne estaba planchando. Había lavado ropa aquel día. Puso carbón en la plancha. Comprobó que ésta estaba caliente. Cogió una falda de Lily y empezó a planchar.
Dos Nubes entró sin hacer ruido por la cocina.
Anne tarareaba una canción.
Ignoraba que Dos Nubes la estaba buscando. La mujer escuchó cantar a la otra.
Siguiendo el sonido de la canción, la buscó. Entonces, la encontró en el cuarto de la plancha. Había terminado de planchar la falda de Lily. Había empezado a planchar los pantalones de sir Kyle.
Anne se sobresaltó al darse cuenta de que no estaba sola.
Dos Nubes no habló. Pero la presencia de aquella mujer la asustaba y la incomodaba.
-¿Qué estás haciendo aquí?-le preguntó.
Anne levantó la plancha a modo de amenaza.
-He venido a buscar a Lily-respondió Dos Nubes.
Avanzó hacia la asustada Anne.
-La señorita Lily ha salido a montar a caballo, como hace todos los días-dijo la mujer.
-Puedes bajar esa plancha-le indicó Dos Nubes-Yo nunca te haría daño.
Hablaba con un tono amistoso y calmado. Anne tragó saliva. Dos Nubes percibió el miedo reflejado en los ojos de la otra mujer.
-He oído que varios de los míos te hicieron mucho daño-dijo-No todos somos así, igual que no toda tu gente es igual. Para bien o para mal, me vas a ver mucho por aquí porque tengo que hablar con Lily.
-Ella no es de los tuyos-replicó Anne.
-Tampoco es de los tuyos. Los míos podrían aceptarla si ella quiere. ¿Qué me dices de tu gente?
-Lily tiene la piel blanca. Es lo único que importa.
Dos Nubes negó con la cabeza.
-Lo que os importa es la sangre y el dinero-sentenció.
-¡No te la vas a llevar!-la amenazó Anne, levantando aún más la plancha.
Notó cómo le sudaba la palma de la mano. Si aquella comanche se acercaba, ella no respondería de sus actos. Por una fracción de segundo, creyó estar oyendo los gritos de su madre mientras era asesinada. ¡Le cortaron la cabellera aquellos malditos!
-No pienso llevarme a Lily a ningún sitio a menos que ella quiera-le aseguró Dos Nubes-Lamento mucho el dolor que te han causado los míos. Y te pido perdón. Pero Lily tiene derecho a conocer a su otra familia. Su abuela era comanche. Fue violada por un hombre blanco. De ahí, nació su padre. Ni él ni Lily tienen la culpa de lo que ocurrió. Su abuela tampoco tiene la culpa.
-¡Un hombre blanco no haría eso!-gritó Anne-¡Es mentira! ¡Estás mintiendo!
-Piensa lo que quieras. Pero si no asimilas la maldad de tu gente, estás condenada. He dicho lo que tenía que decir. Esperaré a que regrese Lily.
Dos Nubes salió del cuarto de plancha sin hacer el mínimo ruido, tal y como había entrado.
Anne se apoyó en la tabla de planchar para no venirse abajo.
Había creído que aquella comanche había ido allí para matarla.
Pero había hablado con mucha serenidad y en un tono muy dulce y amistoso. Quería pensar que estaba equivocada. Pero la propia Anne sabía que Dos Nubes tenía razón. Y que el hombre blanco era capaz de cometer las mayores atrocidades. No tenía ningún derecho a privarle a la señorita Lily de conocer sus raíces. Quizás era bueno para ella.
He mentido, pensó Anne. Los blancos no la aceptarán. ¡Y menos los que son como sir Kyle!
Por lo menos, había alguien que no era sir Kyle que se preocupaba por el bien de Lily.
Dejó la plancha y fue a buscar a Dos Nubes para decirle que Lily no había salido a montar caballo, sino que estaba en la biblioteca leyendo ensayos. Tal y como la estaba enseñando sir Kyle.

CON EL CORAZÓN ROTO 34

Jack vio a Greg cogiendo la mano de Olivia. Se la besó. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué Olivia no se defendía? ¿Por qué Greg se creía con derecho a hacer eso? ¿Por qué pensaba que Olivia era suya? No lo era. Nunca lo sería. Ni de Greg. Ni siquiera de Jack.
Olivia era libre. Siempre lo sería. Pero intentaban enjaularla. Pluma Roja lo había dicho. Veía a Olivia muriendo dentro de una jaula.
Todo eran sonidos a su alrededor. Los oía. Sabía de dónde venían. Los mugidos de los toros...El relincho de "Yasmina"...Cencerros...Los mugidos de las vacas...Ruidos de cascos de caballos...Risas...Carcajadas...La voz de Olivia...La risa de Olivia...
Vio polvo.
Una nube de polvo...Le impedía ver a Olivia. Podía ver su silueta desapareciendo en la distancia.
-Miras demasaido a la hija de Sean-observó "EL MUELAS-Te conozco, Jack. Tú no eres un sinvergüenza. Te casaste con Danielle. Le eres fiel. La respetas. Yo jamás le he sido fiel a ni una sola mujer. Pero Sean...Rezo para que no te descubra. Ni él ni tu mujer. Sean podría pegarte un puñetazo. Pero no pasaría de ahí. ¡Por la cuenta que le trae! Piensa en la relación que tienes con Kim. La gente...Habla mucho últimamente. De Sean...Y de tu hermana...Pero eso es otra historia. Ya la oirás más adelante.
-¡Ni hablar!-se rebeló Jack-¡Quiero oírla ahora! Si tengo que partirle la cara a Sean, lo haré. No dejaré que le haga daño a mi hermana.
-Lo que importa ahora es Livie.
-¿Livie?
-Sean sería capaz de ir él solo a pegarte.
-No puede hacerme nada. En todo caso, se lo haría yo a él.
-Sean te conoce. Nunca te has propasado con Olivia.
-Pero él sí ha hecho otras cosas. Y con mujeres que no eran la suya. Lo que pasó en Irlanda no me importa porque no estaba casado. Pero llegó a Streetman ya casado con Sarah. La engañó con otra mujer, con la tal Dawn. Y le hizo dos hijos. Lo sabe todo el pueblo. Ethan no quiere ni ver a su padre. Y Freddie quiere hacerse sacerdote para purgar los pecados de sus padres.
-En fin...Además...Olivia no te hace caso. Tiene a alguien metido entre ceja y ceja. O eso dicen. Yo...No sé nada. Te digo lo que oigo. Vivimos poca gente en este pueblo. Y vivimos todavía menos gente desde la guerra. Los cotilleos nos sirven de distracción. Y de una forma de olvidar los horrores vividos. La mayor parte de mis dientes los perdí en los rodeos. Pero también los perdí en el campo de batalla. Estadounidenses...Mexicanos...¡Todos son unas bestias!
-Pero...¿Qué es lo que pasa? Entre Olivia...Y el que sea...
-¿El que sea? No lo sé. Son amigos. Se llevan bien. Nada más.
-¿Nada más?
-Greg tiene fama de picaflor. Lo sabe todo el pueblo. Pero jamás se propasaría con Olivia. La respeta mucho. Y al patrón le pasa lo mismo.
Jack se puso rígido.
-¿El patrón?-murmuró.
-No hay nada-le aseguró "EL MUELAS"-Pero él también mira mucho a Livie. Igual que Greg. Igual que tú. ¡Jack!-le llamó la atención-Te has puesto pálido.
-Yo...-balbuceó Jack.
-¿Qué pasa?-intervino Marty-¿Es que hoy no trabaja aquí nadie o qué? ¡Venga! ¡Seguro que hay algún caballo que domar!
-Sí...-contestó Jack-Ahora mismo voy. Ya voy. Ya voy. Me...Me...He... Distraído...
Piensa en las reses que tienes que marcar, pensó Jack. No pienses en coger tu Colt y liarte a tiros.
No pienses en ir detrás de Olivia. No pienses en cogerla en brazos. No pienses en llevártela lejos de aquí.
No pienses en besarla. No pienses en acariciarla. No pienses en abrazarla. No pienses en hacer eso. Estarías perjudicando a Olivia. Y ella jamás será tuya. Ni de Greg. Ni de nadie.
Jamás.