jueves, 10 de diciembre de 2015

EN EL RÍO SENA

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros esta historia que voy a subir de un tirón.
Es un poco más larga de los fragmentos que suelo subir porque pienso subirla entera.
Os ruego que perdonéis los fallos que tiene. La escribí cuando tenía trece años. Y no hace mucho que la encontré.
Le agradezco de corazón a Encarta que me permitiera conocer esta hermosa isla, la isla de la Cité, donde transcurre esta tierna historia de amor.
Transcurre en el París de los años 20, en concreto, en la Isla de la Cité, y tiene como protagonista a la joven Marie Margheritte, una joven de su tiempo. Su historia de amor será el eje principal de este relato.
Se titula En el río Sena. 
Deseo de corazón que os guste.

EN EL RÍO SENA

ISLA DE LA CITÉ, A SU PASO POR EL RÍO SENA, EN PARÍS, 1920

                           He salido a dar un paseo por el Puente Nuevo en compañía de mi prima Odette. 
                           Algunas veces, deseo que llegue el día en el que se celebre su boda con Jean, su prometido. Lo único que hace es hablar de ese día. 
-Vuestro compromiso aún no es oficial-le recuerdo. 
                           Me da mucha pena que Odette se vaya a casar más pronto que tarde. Vivimos en una casa enorme. Tíos, abuelos, primos, mis padres, mis hermanos. Todos vivimos allí. 
                           Odette no hace caso de mi queja. 
-Cuando te enamores, entenderás lo que siento-me asegura. 
                          Me encojo de hombros. Odette es como una hermana mayor para mí. Sé que se alegra de que Jean quiera casarse con ella. 
                          Se conocieron en el Mercado de las Flores. Jean posee una floristería que lleva a medias con su hermano menor, Pierre. Se encuentra enfrente del Palacio de Justicia. 
                          Para ganar más dinero, Jean y Pierre tienen un puesto en el Mercado de las Flores. Odette acudió a visitar el Mercado. 
                          Jean quedó prendado de ella nada más verla. Y decidió que iba a ser sólo para él. La enamoró cuando le entregó una rosa naranja. Odette regresó del mercado en una nube. Afirmó que había encontrado al hombre con el que quería pasar el resto de su vida. 
                         Se conocen desde hace muy poco. Jean lleva cortejando a Odette apenas unas semanas. Sin embargo, las cosas están yendo muy deprisa entre ellos. Cuando salen juntos, he de ir de ellos como carabina. Sé que a Jean le molesta mi presencia. Odette me pide, en ocasiones, que me vaya a dar una vuelta. 
-¿Quieres quedarte a solas con él?-me escandalizo. 
-Es mi novio-me contesta. 
-Pero está mal. 
-Sólo quiero darle un beso. 
-¡Odette! 
                           Les he visto darse un beso en más de una ocasión. 
                           Odette ha tenido una idea. Quiere emparejarme con Pierre. Yo estoy atónita. ¿De verdad quiere que me enamore del que podría ser su futuro cuñado? 
                            Pienso que se ha vuelto loca. Lo cierto es que está muy enamorada de Jean. Cuando una persona se enamora, parece volverse tonta. 
                            Odette no es así. Sólo que Jean hace que su criterio se nuble. 
                            No me puedo negar a lo que me pide. Tengo dieciocho años. Odette está a punto de cumplir treinta. 
                            Mi tío dice que tendría que haberse casado hace mucho tiempo. 
                            Por eso, está tan decidida a casarse con Jean.
                            Piensa que es su última oportunidad para no quedarse soltera. ¿Acaso no está enamorada de él? Odette y yo compartimos habitación. Nos pasamos toda la noche hablando, cada una acostada en su cama.
                            En realidad, pasamos mucho tiempo juntas. Por ese motivo, me da pena que se case.
-¿Por qué no sales con Pierre?-me pregunta Odette.
                            Estamos sentadas en el sofá del salón. Estamos bordando manteles que formarán parte de mi ajuar de novia. ¡Y ni siquiera hay un hombre en mi vida del que pueda decir que estoy enamorada!
                            Me quedo mirando a mi prima con estupor. Los ojos negros de Odette brillan de entusiasmo con la idea que acaba de tener.
-Creo que sería un gran error-respondo-¡Casi no le conozco!
                           He visto a Pierre en varias ocasiones. Siempre lo he visto en el Mercado de las Flores.
-No le has dado una oportunidad-me recuerda mi prima.
-¡Sería un error!-protesto.
-Marie Margheritte, piénsalo. Es un chico estupendo. También él quiere tener novia. Y creo que tú le gustas. Está interesado en ti.
-¿Qué estás diciendo? ¡Si casi no hemos hablado!
-No es lo que Jean dice.
                            Mamá entra en el salón en ese momento.
                            Odette me lanza una mirada suplicante. Pienso que, definitivamente, se ha vuelto loca. ¡Ahora, le ha dado por hacer de casamentera! No sé qué hacer. Creo que estaría bien conocer mejor a Pierre.



                              Finalmente, accedo a ver a Pierre el domingo. Dado que tenemos teléfono y Jean y Pierre también tiene teléfono, Odette telefonea a su novio. Le cuenta que he aceptado encontrarme con Pierre.
                              La cita es a las cuatro de la tarde. Yo estoy muy nerviosa.
                              Nos vemos en la Plaza de Vert-Galant. Apenas he tratado a Pierre.
                             Debo de reconocer que es un joven muy atractivo.
                             ¡Me ha besado en la mano nada más verme!
                             Mi corazón late a gran velocidad. No sé lo que me pasa cuando estoy cerca de él. Nos hemos puesto a caminar.
                              Rodeamos la placa conmemorativa que recuerda la ejecución de Jacques de Molay. Allí mismo...
                              Hay un cisne en el río Sena. No tarde mucho en unírsele otro cisne.
                              Pierre me explica que los cisnes son monógamos. Sólo se aparean una vez en la vida. Con la que será su pareja para siempre. Yo le miro sorprendida.
-Es una pena que la gente no sea como los cisnes-afirma.
                              Odette lo ha pasado mal en la vida, recuerdo. Sus padres nunca se quisieron. Hubo muchas infidelidades por ambas partes durante el tiempo que estuvieron casados.
-Yo quiero un cisne en mi vida-le confieso.
                           Pierre me sonríe. Dice que lleva algún tiempo fijándose en mí. Sin embargo, no se atrevía a dar ningún paso. Le daba mucha vergüenza hacerlo.
-¿Por qué lo dices?-le pregunto.
-Una joven como tú nunca querría estar como un patán como yo-me confiesa con tristeza.
-¿Y cómo soy yo?
-Eres muy hermosa, Marie Margheritte. Siempre tienes una palabra amable para todo el mundo. Y yo...
                          Guarda silencio. Pienso en lo distinto que es de Jean. Su hermano mayor es más lanzado.
                          Empezamos a vernos. Creo que Pierre me está cortejando.
                          Nos vemos todas las tardes en la Plaza de Vert-Galant. Odette no quiere hacer de carabina con nosotros. En su lugar, va a encontrarse con Jean. Cuando nos quedamos solas en casa, quiere saber todo lo que he hecho con Pierre. A cambio, me cuenta lo que ha hecho con Jean.
                          Pierre es un joven muy caballeroso. Ha empezado a regalarme flores. También a mí me gustan las rosas de color naranja. Es una pasión que he heredado de Odette. Mis padres me preguntan por el joven que está interesado en mí.
                         Yo no sé cómo explicarles lo que me pasa con Pierre. ¡Me siento otra!
                         Cuando camino, siento que estoy flotando. El tiempo desaparece cuando estoy con él.



                          Desde entonces, mi mayor deseo es poder gritarlo a los cuatro vientos. Me he convertido en lo que Odette es. ¡Me he convertido en una mujer enamorada! Me encanta ahora poner la gramola. Bailar al son de las canciones que escucho. La Marie Margheritte que era antes ya no existe.
                        Existe otra mujer. Una mujer distinta...
                        Cuento las horas que me faltan para volver a ver a Pierre. ¿Le pasará a él lo mismo que me pasa a mí? Los momentos más felices del día son cuando estoy con él. Me siento muy a gusto en su compañía. No se trata de eso sólo.
                         No...
                         Ha sido Pierre el primer hombre que ha besado mis labios.
                         Nuestro lugar favorito para encontrarnos es la Plaza de Vert-Galant. Nos sentamos a la sombra de uno de los castaños que allí crecen. Nos apartamos un poco de la gente que pasea por allí. Veo a parejas que acuden allí para estar solos. Veo a niños jugando. Veo a hombres hablando de muchos temas. Todos ellos quieren olvidar. No recordar la pasada guerra. Olvidar los horrores que todos vivimos. Encarar el futuro.
                         Y pienso en que es muy difícil dejar atrás el pasado. Es imposible de olvidar.
                         Pierre quiere hablar hablar de su etapa como soldado en el frente. Jean y él estuvieron combatiendo, pero en distintos contingentes. Igual que su padre...Lo mataron en los últimos días de la guerra.
                         Yo lucho por no pensar en los edificios en llamas. En los gritos de dolor...
                         Sólo quiero mirar hacia delante. Sólo quiero pensar en cosas alegres. Quiero pensar que el verano ha llegado.
                         Que luce un Sol radiante. Que las aguas del río Sena son claras. Son frescas. No las tiñe el rojo de la sangre. Ya no...
                           Quiero pensar en todo eso. Mientras, le sonrío con amor a Pierre. ¿Es posible que lo ame tanto?
                           Es un poco tarde.
                           Me inclino a beber agua de la fuente.
-Quiero casarme contigo-me confiesa Pierre.
-¿Qué estás diciendo?-me sorprendo.
-Marie Margheritte...Sin ti, yo no soy nada.
                          Empieza a hablar. Todo lo que me cuenta confirma lo que yo ya sospechaba.
-Te necesito en mi vida-añade.
                          Me mira. Sus ojos hablan de todo el amor que siente por mí.
                         Un amor que es sincero. Un amor que es puro. Mi corazón late a gran velocidad. Pienso que estoy soñando. ¡Pero lo que está ocurriendo es verdad! Siento ganas de ponerme a gritar. Quiero saltar de alegría.
                         Me repito a mí misma que debo de contenerme. No está bien que una señorita se comporte como una loca. Y yo soy una señorita. He recibido una educación esmerada. Soy hija de un próspero comerciante. Debo de comportarme como la señorita que soy.
                         Pierre empieza a hablar. Quiere ir a hablar con mi padre. Jean no sabe cuándo se va a casar con Odette. Le cuesta trabajo fijar la fecha de la boda. Y veo a mi prima un poco triste en ese aspecto.
                         Lo prometido es deuda. Pierre acude a visitar a mi padre. De este modo, me demuestra que su amor por mí es real. Me ama de verdad. Yo los escucho mientras hablan en el despacho de mi padre. Odette me regaña porque está mal escuchar las conversaciones ajenas con el oído pegado a la madera de la puerta.
-¡Sólo quiero saber lo que dicen!-insisto.
                       No dejo de dar saltitos de alegría.
-Me alegro mucho por vosotros-me dice Odette.
-Jean te quiere-le aseguro.
                       Me siento mal por estar tan contenta. Porque veo que Odette está sufriendo mucho. ¡Y eso no es justo!



                            Esa noche, Pierre se cuela en mi habitación. Y yo no dudo en entregarme a él.
                            Vamos a casarnos. ¡Qué importa que le entregue mi virginidad! Es el único hombre que va a haber en mi vida.
                             No siento pudor alguno cuando queda desnudo ante. Cuando me quita el camisón. Le tiemblan las manos.
                             Le devuelvo cada beso que me da. Me estremezco cuando me besa en el cuello. Cuando sus labios recorren cada porción de mi piel.
                             He oído que perder la virginidad es doloroso. No he sentido apenas dolor al entregarle a Pierre mi virginidad.
                            Lo amo. Y él me ama.
                           Ya hemos fijado fecha para la boda.
                           ¿Es mucho pedir casarnos en la Catedral de Notre Dame? Yo pienso que no. Seguimos viéndonos todas las tardes. Seguimos encontrándonos en la Plaza de Vert-Galant. Seguimos con nuestros paseos. Intercambiamos confidencias. Nos reímos juntos. No ha cambiado nada entre nosotros. Somos conscientes de que estaremos siempre juntos. Que nos amaremos eternamente.
                          Nos robamos besos a escondidas de la gente, detrás de un castaño.
                          Nos abrazamos con fuerza.
                          ¿Y Odette? ¿Y Jean? ¿Serán felices?
                         Yo creo que se casarán. Serán muy felices.
                         Lo sé. Yo soy feliz. Y siempre seré feliz mientras Pierre y yo nos amemos.

FIN

lunes, 7 de diciembre de 2015

MUY CIERTO

Hola a todos.
La entrada que hago hoy va a ser más bien cortita.
Sobran las explicaciones cuando se habla de Pablo Picasso. El genio malagueño...El gran pintor del siglo XX...Con permiso de Salvador Dalí, por supuesto.
Su manera de hacer cuadros. De retratar la vida cotidiana. Alguien que vivió en Francia durante la mitad de su vida, pero que nunca olvidó sus raíces.
No sólo dejó grandes cuadros para la posteridad. También nos dejó frases que son muy ciertas.
Aquí os dejo con una.

"Todo lo que puedes imaginar es real".

Se aplica a los escritores.
Nosotros empezamos imaginando la historia que queremos contar. Poco a poco, la vamos desarrollando en nuestra cabeza.
Finalmente, damos rienda suelta a nuestra imaginación. Esa historia deja de ser pura imaginación nuestra. Se convierte en algo que es real. Y lo hemos creado nosotros mismos.
Esta frase es una gran verdad. Picasso tenía toda la razón del mundo cuando la pronunció.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

SIN FACEBOOK SE ES MÁS FELIZ (EN TEORÍA)

Hola a todos.
Mi experiencia en las redes sociales se remonta a hace cinco años, cuando creé mi cuenta en Facebook. No obstante, Facebook lo tuve de adorno hasta hace dos o tres años. Empecé a tener más actividad allí. Ignoro el porqué no quería estar tanto tiempo en Facebook. O, a lo mejor, sí que lo sé. No quería convertirme en una adicta. Una adicta a Facebook...¿Se puede ser adicto a una red social? Por lo visto, esas cosas pueden llegar a ocurrir. No lo digo yo.
Lo dicen los psiquiatras.
Lo he visto en dos informativos. Lo vi en el Informativo de Telecinco, el que dan después de Pasapalabra. Y, al día siguiente, lo vi en el Telediario de las tres. Salieron en ambos psiquiatras que hablaban de Facebook como algo nocivo.
Según un informe de no recuerdo qué Universidad, las personas que dejaban Facebook eran más felices. Sí, lo sé. Me quedé de piedra cuando escuché la noticia.
Varias personas habían dejado Facebook a modo de experimento. Según ellas, eran más felices desde que abandonaron las redes sociales. Es verdad que Facebook ha sido, en ocasiones, objeto de numerosas críticas.
Pero nadie duda de que la red social que Mark Zuckerberg creó allá por el año 2005 es muy útil. Te permite conocer a otras personas. Mantener contacto con dichas personas. Puedes hacer amigos. Jugar a juegos.
Puedes relacionarte con gente que forma parte del mismo grupo en el que estás. Es una herramienta útil si eres escritor y quieres darte a conocer.
Lo malo viene cuando empiezas a publicar todo lo que haces durante el día, desde que te levantas hasta que te acuestas. Uno es libre de subir a su muro de Facebook lo que quiera. Sin embargo, hay cosas que deben de quedarse, en mi humilde opinión, en la intimidad de las personas.
Por algún motivo, nos gusta que nuestras publicaciones tengan muchos Me gusta. Es como una forma de levantarnos del ánimo. De alimentar nuestro ego.
¿Somos más felices en Facebook? ¿Somos más felices alejándonos de Facebook? Eso lo dejo a la elección de los usuarios.
De momento, hago pocas publicaciones en Facebook. Suelo hace una publicación al día. Y no todos los días...
De momento, tampoco tengo nada que promocionar. Sin embargo, me gusta meterme en Facebook para comentar en publicaciones. Para relacionarme con la gente.
Y, a mi modo, sí. Lo reconozco. Me gusta.

martes, 1 de diciembre de 2015

MICRORRELATO: "AL MÁS PURO ESTILO CHICK-LIT"

Hola a todos.
Aquí os traigo un microrrelato.
Tiene un corte más bien chick-lit. Es un género que no termina de entusiasmarme. He leído muy poco chick-lit y las dos únicas novelas de este género que me han entusiasmado han sido Sexo en Nueva York (buenísima la adaptación televisiva) y El Diablo viste de Prada (no he visto la adaptación al cine con la grandísima Meryl Streep).
Sin embargo, me he animado a escribir este microrrelato con algo de chick-lit. O, al menos, eso espero.
Deseo de corazón que os guste.

                                    ¡Hola!
                                    Me llamo Gail. Vivo en la ciudad de Taunton, en el condado de Somerset. Y quiero hablaros un poco de mí.
                                   Tengo veinticinco años y digo de corazón que me encantaría poder ejercer mi carrera. Estudié Derecho y fantaseo con abrir mi propio bufete de abogados.
                                  Desgraciadamente, no he podido ejercer mi carrera. Diría que estoy en el paro, pero estaría mintiendo. Trabajo como cocinera en un restaurante que se encuentra en Fore Street. Tengo el turno de noche.
                                 Todos los días escucho a mi mejor amiga, Alex, lamentándose de su suerte. Se queja de que no ha aparecido en su vida el hombre adinerado que la sacará de pobre.
-Confórmate con ser camarera-le digo, mientras empiezo a preparar la cena.
-¡Pero yo no he nacido para ser pobre!-protesta Alex-¿Acaso no quieres ser rica?
-¡Por supuesto que quiero ser rica!
                                No tiene el caso mentir. Sobre todo, cuando estoy limpiando una col de Bruselas.
                                Sin embargo, el chico del que me he enamorado no es rico. Se llama Carlos y es español. Sabe hablar algo inglés y yo estoy aprendiendo a hablar español. Me ha contado que vino a trabajar a Taunton tras haber estado trabajando en Londres como jardinero en el parque de Hampstead Heath.
                                Lo despidieron y decidió ir a otra ciudad a buscar trabajo. Me explica que no encontraba trabajo en España, pese a que estuvo pateándose las calles de todo el país buscando un trabajo.
                               Carlos es natural de una ciudad llamada Aspe, en la provincia de Alicante. He buscado información en Internet sobre esa ciudad.
                                Carlos y yo empezamos a salir juntos hace unas semanas. Tanto él como yo vivimos de alquiler en el mismo edificio, enfrente de Vivary Park.
                                Este parque se ha convertido en nuestro lugar favorito para encontrarnos. No ganamos mucho dinero ni él poniendo mesas y sirviendo platos ni yo preparando dichos platos.
-Al menos, venir aquí es gratis-me dice con su inglés aprendido mientras paseamos alrededor de la fuente.
-Respirar es gratis-sonrío-Hasta que lo prohíban.
-¡No creo que caiga esa breva!
                              Carlos me enseña a hablar español. Yo, a mi vez, le ayudo a perfeccionar su inglés. Se le da mal el inglés y no duda en admitirlo.
-¡Me cuesta trabajo entender los pedidos!-se lamenta cuando entra en la cocina con la bandeja cuando se equivoca.
                              Alex no entiende que Carlos y yo estemos saliendo juntos. Me pregunta, con horror, si es que vamos en serio. La verdad es que no lo sé. Sólo sé que Carlos me gusta mucho.
                             Y también sé que yo le gusto a él. Queremos disfrutar de este momento mientras dure.
                            No sólo nos hemos besado.
                            También he pasado la noche entre sus brazos. Abrazada a él...
                            ¡Qué cursi me he puesto! Mi problema es que he leído demasiada novela romántica. Sé que Carlos no se parece en nada al millonario con el que sueño. Con el que Alex sueña.
                             Pero he de reconocer que besa bien.
                            Al menos, me besa como se supone que un tío ha de besar a la mujer que le gusta.
                            Lo que me jode (con perdón de la palabra) es que hable mucho de su ex novia, de Macarena. No conozco a esa tía, pero me cae mal. Macarena es, según me ha contado Carlos, una pija. Estuvieron saliendo durante mucho tiempo y todavía desconozco quién dejó a quién.
                           Me repatea que me cuente cómo se la chupaba. O cómo le comía las tetas.
                           Tiene una forma de hablar un tanto brusca. Pero me asusta, por el tono de voz que utiliza, que todavía siga enamorado de ella. No es problema de Carlos. Todos los tíos que conozco suelen expresarse así. Incluso, los pocos pijos con pasta que he conocido. No sé qué pensar.



                                 Puede que a Carlos le guste yo. Pero también sigue sintiendo algo muy fuerte por Macarena. O, al menos, eso creo.
                                 Sólo sé que me gusta que me acaricie con las manos. Los besos que me da.
                                Puede que no sea amor verdadero. Puede que sólo sea una mera atracción física. Pero, al menos, disfruto estando con él.
                                Abrazándole.
                               Eso es algo.

FIN

lunes, 30 de noviembre de 2015

¿EXISTE ALGO QUE SEA IMPOSIBLE?

Hola a todos.
Todos tenemos una meta en nuestra mente.
Una meta que puede antojarnos imposible de conseguir en muchas ocasiones. Sobre todo, cuando todo va cuesta arriba.
¿Es una meta imposible de conquistar? ¿O el hecho de que la veamos como algo imposible tenga que ver con nuestro estado de ánimo?
Puede que sea eso.
Puede que decir que algo es imposible de conseguir sea cuestión de ánimo. Las metas son difíciles de alcanzar. Llevan su tiempo. Tienes que luchar duro.
Tienes que trabajar hasta lograr tus objetivos. Tienes que pelear para alcanzar lo que te propones. Eso no es nada fácil de conseguir.
Te pueden tirar al suelo. Me han enseñado a que, cuando te tiran al suelo, tienes que ponerte de pie. La vida se asemeja a un combate de boxeo. Y has de salir ganador.
He pensado en más de una ocasión en tirar la toalla. Veía que lo que deseaba lograr era un imposible. ¿Y si era mi mente la que me decía que era imposible? Quizás, era eso lo que me pasaba. Mi cabeza me decía que estaba loca.
¿Y qué era lo que mi corazón me decía? Mi corazón me animaba a continuar. A seguir adelante.
Me doy cuenta de que no existe nada imposible. Me doy cuenta de que ese imposible estaba en mi cabeza. Soy yo la que se ha puesto trabas a sí misma para lograr sus metas.
Soy yo la que ahora sabe que ese imposible no existe. Soy la que desea alcanzar su meta. ¡Ésa soy yo!

domingo, 29 de noviembre de 2015

PRÓLOGO ELIMINADO DE "LA PETICIÓN"

Hola a todos.
Aquí os traigo el prólogo de mi relato La petición. 
Ya sé que es un relato que lleva bastante tiempo terminado. Sin embargo, siempre quise escribir un prólogo sobre esta historia cortita y llena de romanticismo que transcurre en el siglo que fue mi primer amor en el sentido literario: el siglo XVIII.
Aquí os dejo con el prólogo que he escrito.

__ Puede que su primo sea el hombre que mejor le convenga como esposo.
            Christine no terminaba de creerse lo que acababa de oír. Pensó que lo había entendido mal.
            El padre de Christine la adoraba. La consideraba su ojito derecho.
            Al menos…En vida…Se había portado bien con ella.
            Christine se podía considerar a sí misma como una joven feliz. Su doncella le decía que debía de pensar en otras cosas. Como buscar un marido. ¿Acaso no fantaseaba con hacer su reverencia ante los Reyes?
            Podía entrar en la Corte. Disfrutar de una vida llena de lujos.
            Era cierto que Christine no pasaba penurias. Pero podía aspirar a tener algo mejor. 
__Señorita Christine…__la llamó su doncella.
__He dejado de escucharte cuando me has sugerido que me case con Ian__replicó Christine.
            Le parecía una idea abominable.
            Estaba en la biblioteca buscando un libro que leer. Su doncella no la dejaba sola ni a Sol ni a sombra.

            La doncella se abstuvo de recordarle a Christine que su primo era un hombre viudo.

     

lunes, 23 de noviembre de 2015

SABÍAS QUÉ...

Hola a todos.
Es verdad que todavía falta algún tiempo hasta que se celebre el Día de San Valentín.
Pero navegando por Internet he encontrado esta curiosa información que no he podido resistir compartir con vosotros.
Las primeras tarjetas de San Valentín datan del año 1842. En Estados Unidos, empezaron a venderse los primeros valentines, nombre con el que son conocidas esta tarjetas. Incluso, ya tenían su característica forma de corazón o de Cupido. Se regalaban también rosas a las personas amadas.
Es verdad lo que se suele decir.
¡Nunca te acostarás sin saber algo nuevo!