Hola a todos.
Mientras navegaba por Internet ayer por la tarde, me encontré con esta acertada frase de Carl Sandburg.
¿Y quién es Carl Sandburg?
Es un escritor y poeta estadounidense del siglo XX. Escribió la biografía del matrimonio Lincoln, compuso canciones y cultivó la narrativa adulta así como la narrativa infantil.
Una de las biografías que escribió sobre Abraham Lincoln le valió el respetado Premio Pullitzer.
Colaboró en el guión de la que posiblemente es, posiblemente, la película más colosal (cuatro horas y pico de duración, casi todo Hollywood participando en ella) de todos los tiempos: La Historia más grande jamás contada, una muy completa biografía de Jesús de Nazaret.
Y aquí os dejo con esta frase de Carl Sandburg sobre el tiempo:
"El tiempo es la divisa de tu vida. Es la única divisa que tienes, y solo tu puedes determinar como sera gastada. Se cuidadoso y no permitas que otras personas la gasten por ti."
Un blog sobre la novela romántica histórica. Escritores románticos, personajes conocidos, historias apasionadas...¡Un mundo lleno de romanticismo! Viaja en el tiempo hasta una época inolvidable.
domingo, 21 de junio de 2015
sábado, 20 de junio de 2015
UNA FRASE DE MARK TWAIN
Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros esta acertada frase del escritor Mark Twain.
En su día, se comparó a Mark Twain con Charles Dickens. Mientras Dickens realizaba un retrato descarnado de la sociedad inglesa, Twain hacía lo propio con la sociedad estadounidense. A él le debemos el grandísimo personaje de Tom Sawyer.
Esta frase es un canto a la tolerancia, demasiado olvidada después de la espantosa masacre cometida por un asesino sin entrañas en una Iglesia hace unos días movido por el odio sin sentido.
Esta frase debería de ser más tenida en cuenta.
"Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente."
Portada de la novela de Mark Twain Un yanqui en la Corte del Rey Arturo. Una de las primeras novelas escritas sobre viajes en el tiempo.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros esta acertada frase del escritor Mark Twain.
En su día, se comparó a Mark Twain con Charles Dickens. Mientras Dickens realizaba un retrato descarnado de la sociedad inglesa, Twain hacía lo propio con la sociedad estadounidense. A él le debemos el grandísimo personaje de Tom Sawyer.
Esta frase es un canto a la tolerancia, demasiado olvidada después de la espantosa masacre cometida por un asesino sin entrañas en una Iglesia hace unos días movido por el odio sin sentido.
Esta frase debería de ser más tenida en cuenta.
"Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente."
jueves, 18 de junio de 2015
CARTAS A BIBI
Hola a todos.
Hacía algún tiempo que no publicaba en este blog una de las cartas que Jorge, en teoría, le escribe a Bibi.
Aquí os dejo con una de esas cartas, que ya iba tocando.
¡Veamos qué le escribe!
Mi amada Bibi:
Vives dividida entre el cuidado de tu madre, el cuidado de tu hermano, tus estudios y el estar conmigo.
Han dado el alta a tu madre. Ya ha vuelto a casa. Pero ha cambiado y tú lo notas.
Nos reunimos en el bosquecillo todas las tardes cuando cae el Sol.
-Mi madre parece un fantasma-me has comentado en más de una ocasión.
Damos un paseo mientras hablamos.
-Y Germán nunca está en casa-has añadido-¡Ese cabrón! No me fiaba de él. ¡Mira que se lo dije! Pero no me hizo caso. Lo último que debo de hacer es reprocharle.
Pero estás furiosa con tu madre.
Estás furiosa con ella porque sientes, por un lado, que todo lo que le está ocurriendo es por culpa de ella. No te hizo caso cuando le advertiste sobre Germán. Está pagando las consecuencias de sus actos.
-Debes de creer que soy una hija de perra por mi comportamiento-te lamentaste, mirándome a los ojos-¡Te juro que adoro a mi madre! Lo único que deseo es que se recupere.
Las dos estáis luchando juntas. Pedrito y vuestra abuela os ayudan en vuestra lucha. Las amigas de tu madre vienen a verla.
Le dicen que lo mejor que puede hacer en estos momentos es descansar. Has empezado a trabajar en la boutique que tiene tu madre. Trabajas por las tardes durante dos horas. Son las amigas de tu madre las que se encargan de sacarla adelante. La boutique está aquí mismo, en Toralla.
-¿Acaso quieres seguir los pasos de tu padre?-te he preguntado-Se te daría muy bien el diseño.
-No creo que sirva para ser diseñadora-me has respondido-Pero no quiero que la boutique se cierre. Quiero ayudar. Mi madre lo necesita. ¡Me necesita, Jorge!
Tu madre necesita de tu fortaleza, mi adorada Bibi. La he ido a visitar en varias ocasiones y tengo la sensación de que la Silvia que conocí no es la mujer demacrada y esquelética que he visto.
Se siente fracasada. ¡No debería de sentirse así!
Se siente sola. Y no comprende que hay a su alrededor muchas personas que la adoran. Que la necesitan.
¡Pedrito y tú la necesitáis, Bibi! No deja de ser vuestra madre.
Escribo estas líneas de madrugada. Te he acompañado a tu casa hace un rato. Yo he regresado a mi casa. Estoy sentado ante el escritorio de mi cuarto.
Todavía siento tu cuerpo pegado a mi cuerpo cuando estábamos desnudos y abrazados, acostados sobre el suelo del bosque. Sintiendo las hojas que se nos pegaban a la piel.
Besándonos con ardor.
Tú y yo...
Mi boca devoró uno de tus pechos, besándolo con frenesí. Recorrí con mi lengua tu esbelto cuello, mi adorada Bibi. No me cansé esta noche de chupar tus pezones. De recorrer con mis manos tu cuerpo. De llenar de besos cada porción de tu piel.

Soy tuyo. Eres mi alma, Bibi. Me destroza verte tan triste cuando sólo quiero que sonrías. Que brilles como la más hermosa estrella que eres.
Mi corazón late al compás que late tu corazón, amor mío.
Hacía algún tiempo que no publicaba en este blog una de las cartas que Jorge, en teoría, le escribe a Bibi.
Aquí os dejo con una de esas cartas, que ya iba tocando.
¡Veamos qué le escribe!
Mi amada Bibi:
Vives dividida entre el cuidado de tu madre, el cuidado de tu hermano, tus estudios y el estar conmigo.
Han dado el alta a tu madre. Ya ha vuelto a casa. Pero ha cambiado y tú lo notas.
Nos reunimos en el bosquecillo todas las tardes cuando cae el Sol.
-Mi madre parece un fantasma-me has comentado en más de una ocasión.
Damos un paseo mientras hablamos.
-Y Germán nunca está en casa-has añadido-¡Ese cabrón! No me fiaba de él. ¡Mira que se lo dije! Pero no me hizo caso. Lo último que debo de hacer es reprocharle.
Pero estás furiosa con tu madre.
Estás furiosa con ella porque sientes, por un lado, que todo lo que le está ocurriendo es por culpa de ella. No te hizo caso cuando le advertiste sobre Germán. Está pagando las consecuencias de sus actos.
-Debes de creer que soy una hija de perra por mi comportamiento-te lamentaste, mirándome a los ojos-¡Te juro que adoro a mi madre! Lo único que deseo es que se recupere.
Las dos estáis luchando juntas. Pedrito y vuestra abuela os ayudan en vuestra lucha. Las amigas de tu madre vienen a verla.
Le dicen que lo mejor que puede hacer en estos momentos es descansar. Has empezado a trabajar en la boutique que tiene tu madre. Trabajas por las tardes durante dos horas. Son las amigas de tu madre las que se encargan de sacarla adelante. La boutique está aquí mismo, en Toralla.
-¿Acaso quieres seguir los pasos de tu padre?-te he preguntado-Se te daría muy bien el diseño.
-No creo que sirva para ser diseñadora-me has respondido-Pero no quiero que la boutique se cierre. Quiero ayudar. Mi madre lo necesita. ¡Me necesita, Jorge!
Tu madre necesita de tu fortaleza, mi adorada Bibi. La he ido a visitar en varias ocasiones y tengo la sensación de que la Silvia que conocí no es la mujer demacrada y esquelética que he visto.
Se siente fracasada. ¡No debería de sentirse así!
Se siente sola. Y no comprende que hay a su alrededor muchas personas que la adoran. Que la necesitan.
¡Pedrito y tú la necesitáis, Bibi! No deja de ser vuestra madre.
Escribo estas líneas de madrugada. Te he acompañado a tu casa hace un rato. Yo he regresado a mi casa. Estoy sentado ante el escritorio de mi cuarto.
Todavía siento tu cuerpo pegado a mi cuerpo cuando estábamos desnudos y abrazados, acostados sobre el suelo del bosque. Sintiendo las hojas que se nos pegaban a la piel.
Besándonos con ardor.
Tú y yo...
Mi boca devoró uno de tus pechos, besándolo con frenesí. Recorrí con mi lengua tu esbelto cuello, mi adorada Bibi. No me cansé esta noche de chupar tus pezones. De recorrer con mis manos tu cuerpo. De llenar de besos cada porción de tu piel.
Soy tuyo. Eres mi alma, Bibi. Me destroza verte tan triste cuando sólo quiero que sonrías. Que brilles como la más hermosa estrella que eres.
Mi corazón late al compás que late tu corazón, amor mío.
martes, 16 de junio de 2015
LA VIEJA ESCUELA
Hola a todos.
Es evidente que las cosas ha cambiado mucho en los últimos tiempos. No hablo sólo de los avances tecnológicos. Tampoco estoy hablando de los avances sociales. Quiero pensar que la sociedad ha avanzado mucho en estos años.
Estoy hablando de la Educación. Es evidente que se han cambiado los nombres de algunas asignaturas. Aunque el contenido no ha variado mucho. Seguimos estudiando los aparatos que componen nuestro organismo. Seguimos aprendiendo los distintos tipos de palabras que existen en función de dónde llevan la tilde. Seguimos aprendiendo las tablas de multiplicar.
En el fondo, no ha cambiado mucho. Salimos al recreo a jugar. Intentamos estudiar al máximo para sacar buenas notas. Los horarios sí que han cambiado.
Antes, recuerdo que salíamos del colegio a la una de la tarde. Y volvíamos a las tres y media.
Las jornadas duran desde las nueve hasta las dos. Antes, estaba partida en dos jornadas.
Mis padres no jugaban con plastilina. Yo sí recuerdo haber jugado con plastilina. Haber intentado recortar con punzones chiquititos un dibujo en Preescolar. Haber intentado dormir la siesta con la cabeza apoyada en una de las mesas con forma de hexágono que había en mi clase. Y pasar toda la tarde con dolor de cabeza, no sólo porque era imposible dormir la siesta con la cabeza apoyada en la mesa.
Tampoco soy muy de dormir la siesta. En el fondo, muchas cosas no han cambiado. Los niños siguen saliendo al recreo a jugar. Siguen haciendo gimnasia. Siguen dibujando. Siguen saliendo a la pizarra a decir la lección.
En el fondo, las cosas siguen igual, aunque los temarios hayan variado un poco. Los temarios se han ido adaptando a los nuevos tiempos. La sociedad, quiero pensar, ha ido evolucionando. Y esa evolución, espero, es para mejor.
Es evidente que las cosas ha cambiado mucho en los últimos tiempos. No hablo sólo de los avances tecnológicos. Tampoco estoy hablando de los avances sociales. Quiero pensar que la sociedad ha avanzado mucho en estos años.
Estoy hablando de la Educación. Es evidente que se han cambiado los nombres de algunas asignaturas. Aunque el contenido no ha variado mucho. Seguimos estudiando los aparatos que componen nuestro organismo. Seguimos aprendiendo los distintos tipos de palabras que existen en función de dónde llevan la tilde. Seguimos aprendiendo las tablas de multiplicar.
En el fondo, no ha cambiado mucho. Salimos al recreo a jugar. Intentamos estudiar al máximo para sacar buenas notas. Los horarios sí que han cambiado.
Antes, recuerdo que salíamos del colegio a la una de la tarde. Y volvíamos a las tres y media.
Las jornadas duran desde las nueve hasta las dos. Antes, estaba partida en dos jornadas.
Mis padres no jugaban con plastilina. Yo sí recuerdo haber jugado con plastilina. Haber intentado recortar con punzones chiquititos un dibujo en Preescolar. Haber intentado dormir la siesta con la cabeza apoyada en una de las mesas con forma de hexágono que había en mi clase. Y pasar toda la tarde con dolor de cabeza, no sólo porque era imposible dormir la siesta con la cabeza apoyada en la mesa.
Tampoco soy muy de dormir la siesta. En el fondo, muchas cosas no han cambiado. Los niños siguen saliendo al recreo a jugar. Siguen haciendo gimnasia. Siguen dibujando. Siguen saliendo a la pizarra a decir la lección.
En el fondo, las cosas siguen igual, aunque los temarios hayan variado un poco. Los temarios se han ido adaptando a los nuevos tiempos. La sociedad, quiero pensar, ha ido evolucionando. Y esa evolución, espero, es para mejor.
lunes, 15 de junio de 2015
ESTUDIAR
Hola a todos.
Aunque parezca mentira, ya estamos a 15 de junio.
El mes se está pasando deprisa. Los exámenes están tocando a su fin.
Hace mucho que dejé de estudiar. Sin embargo, estos días me traen recuerdos. Recuerdos de algo que me parece lejano en el tiempo.
Me da por pensar. Y me pongo triste. Lo que más recuerdo de mi época de colegio son los estudios. Los exámenes...
Se evalúa cada trimestre los conocimientos del alumno. Si aprueba los exámenes, todo está bien. La cosa cambia cuando suspende un examen. Siente cómo algo se tuerce.
Confieso que me mataba a estudiar. No me gustaba. Lo digo públicamente.
Pero no me quedaba otra que estudiar. Y eso hacía.
Eran noches en vela releyendo una y otra vez lo que ponía en los libros. Repitiéndolo para mis adentros.
No paraba hasta que no me lo sabía todo de un tirón.
Me quedaba despierta hasta altas horas de la madrugada estudiando. Quería esforzarme en sacar una buena nota. Mi madre se quedaba conmigo levantada. Me tomaba la lección. Entonces, era el momento de más tensión. Yo me ponía nerviosa cuando no lograba saberme la lección.
Mi madre se ponía nerviosa. Terminábamos discutiendo. No era nada agradable de presenciar. Las lecciones me perseguían hasta en sueños.
Poco importaba la clase de examen que era. Si era oral. O si era escrito. Me obsesionaba con él.
Soñaba con el examen.
Mi madre me ha contado que recitaba la lección en sueños. ¿De verdad hacía yo eso? Posiblemente...
Ella me ha contado que me ha oído repetir una y otra vez las tablas de multiplicar. Recuerdo a la perfección las tablas de multiplicar.
Era imposible no sabérselas. Mi profesora nos las preguntaba todos los días. Nos mandaba a copiarlas no recuerdo las veces. ¿50 veces? ¿25? ¿30? ¿100?
¡Así era imposible no aprendérselas de memoria! Yo no quería terminar copiando las tablas.
De modo que intentaba aprenderlas. Me quedaba levantada hasta la madrugada.
Y mi madre se quedaba levantada conmigo. La pobre tenía que trabajar al día siguiente. No me explico cómo pudo hacer ambas cosas. Estábamos las dos solas.
Nunca me alcanzará la vida para agradecerle todos los desvelos que tuvo. Que todavía tiene. No sé porqué me ha dado por recordar las tablas. En realidad, sí que lo sé.
Estoy recordando mi niñez. La época donde más feliz fui. Quiero pensar que tuve una infancia feliz. Incluso, en esas noches en vela estudiando, a pesar de los nervios y de la tensión, era feliz. Porque sentía que podía con todo.
¿Siento ahora que puedo con todo? Ahora, siento una paz que me inunda.
No puedo explicarlo. Siento que estoy tranquila. No soy feliz. Pero me siento bien.
Aunque parezca mentira, ya estamos a 15 de junio.
El mes se está pasando deprisa. Los exámenes están tocando a su fin.
Hace mucho que dejé de estudiar. Sin embargo, estos días me traen recuerdos. Recuerdos de algo que me parece lejano en el tiempo.
Me da por pensar. Y me pongo triste. Lo que más recuerdo de mi época de colegio son los estudios. Los exámenes...
Se evalúa cada trimestre los conocimientos del alumno. Si aprueba los exámenes, todo está bien. La cosa cambia cuando suspende un examen. Siente cómo algo se tuerce.
Confieso que me mataba a estudiar. No me gustaba. Lo digo públicamente.
Pero no me quedaba otra que estudiar. Y eso hacía.
Eran noches en vela releyendo una y otra vez lo que ponía en los libros. Repitiéndolo para mis adentros.
No paraba hasta que no me lo sabía todo de un tirón.
Me quedaba despierta hasta altas horas de la madrugada estudiando. Quería esforzarme en sacar una buena nota. Mi madre se quedaba conmigo levantada. Me tomaba la lección. Entonces, era el momento de más tensión. Yo me ponía nerviosa cuando no lograba saberme la lección.
Mi madre se ponía nerviosa. Terminábamos discutiendo. No era nada agradable de presenciar. Las lecciones me perseguían hasta en sueños.
Poco importaba la clase de examen que era. Si era oral. O si era escrito. Me obsesionaba con él.
Soñaba con el examen.
Mi madre me ha contado que recitaba la lección en sueños. ¿De verdad hacía yo eso? Posiblemente...
Ella me ha contado que me ha oído repetir una y otra vez las tablas de multiplicar. Recuerdo a la perfección las tablas de multiplicar.
Era imposible no sabérselas. Mi profesora nos las preguntaba todos los días. Nos mandaba a copiarlas no recuerdo las veces. ¿50 veces? ¿25? ¿30? ¿100?
¡Así era imposible no aprendérselas de memoria! Yo no quería terminar copiando las tablas.
De modo que intentaba aprenderlas. Me quedaba levantada hasta la madrugada.
Y mi madre se quedaba levantada conmigo. La pobre tenía que trabajar al día siguiente. No me explico cómo pudo hacer ambas cosas. Estábamos las dos solas.
Nunca me alcanzará la vida para agradecerle todos los desvelos que tuvo. Que todavía tiene. No sé porqué me ha dado por recordar las tablas. En realidad, sí que lo sé.
Estoy recordando mi niñez. La época donde más feliz fui. Quiero pensar que tuve una infancia feliz. Incluso, en esas noches en vela estudiando, a pesar de los nervios y de la tensión, era feliz. Porque sentía que podía con todo.
¿Siento ahora que puedo con todo? Ahora, siento una paz que me inunda.
No puedo explicarlo. Siento que estoy tranquila. No soy feliz. Pero me siento bien.
domingo, 14 de junio de 2015
EL VIEJO TERROR
Hola a todos.
Hoy, me gustaría hablaros del cine de terror. Todos hemos visto alguna vez una película de este género. Y todos nos hemos asustado cuando ha aparecido el asesino y ha atacado. El cine de terror ha cambiado mucho. ¿Ha cambiado para bien?
El miedo surge con el inicio de la vida en nuestro planeta. Es algo que nos advierte de que estamos en peligro.
Es como una señal que nos envía el cerebro de que debemos de ponernos a salvo. Que algo horrible puede pasarnos. El miedo nace de lo más profundo del ser humano. Todos tenemos miedo a algo. Quizás, nuestro mayor temor sea morir asesinados. El cerebro crear monstruos.
Hace que pensemos que hay seres extraños viviendo en nuestros armarios. O que se esconden debajo de nuestras camas. Miedo que puede hacer que no podamos conciliar el sueño por las noches. Que debamos dormir con las luces encendidas. Nos ha pasado a todos. El género de terror surge de esos miedos.
Ya se escribían relatos de terror antes. El siglo XIX fue el siglo de este género en el campo literario. Mary Shelley...Bram Stoker...
Ésos son los dos más conocidos. Mary Shelley llegó a helar la sangre con su famosa novela Frankenstein. La ciencia estaba empezando a avanzar de manera apresurada.
Se hacían experimentos con la electricidad. Y se especulaba que la electricidad sería capaz de revivir a los muertos. Ya se hizo un experimento en el que un delincuente recién ahorcado pareció revivir durante unos segundos después de serle aplicada una corriente eléctrica. Todos los que asistieron al acto se asustaron muchísimo.
¿Se podía ser capaz de crear un ser humano? ¿Sería éste un monstruo? ¿O es el hombre el que crea sus propios monstruos?
Mary Shelley se decanta por esta última opción. El ser humano es el que tiene el poder de crear monstruos. Ya sea siendo uno de ellos. O ya sea con su mente. La criatura que creó Frankenstein no era ningún monstruo cuando abrió los ojos por primera vez. Su creador la despreció porque era deforme.
La sociedad de su tiempo la juzgó con crueldad. Y se convirtió en lo que no era: un asesino.
Bram Stoker mezcla las leyendas de vampiros con la realidad. De una leyenda urbana la convirtió en algo real. Los vampiros no dejan de ser una leyenda urbana.
Pero es la leyenda urbana que más nos ha fascinado. El cine de terror ha contribuido a hacer más famoso el género de vampiros.
Y hablo del terror clásico. No de las películas de ahora...
Nosferatu era un personaje que inspiraba terror y lástima a la vez. Max Schreck era un grandísimo actor.
Supo hacer suyo el personaje hasta el punto de que la gente llegó a creer que estaba ante un vampiro de verdad. Lo cierto es que también ayudó la excelente caracterización. El juego de sombras del impresionismo alemán contribuyó a darle realismo a la película. Nosferatu tiene 93 años. Y, sin embargo, sigue asustando. Sigue impresionándonos. ¿Por qué? ¿Es sólo por la brillante actuación de Max Schreck?
Nosferatu asusta. Pero, al mismo tiempo, inspira lástima. Lo único que pide es que Helen lo ame. Aún siendo un monstruo, ha llegado a amarla. El amor no correspondido inspira ternura hacia el que lo padece. Aunque sea un vampiro.

En esa época, las escenas de asesinatos no se veían. Uno podía percibir que algo espantoso estaba a punto de ocurrir. La sangre brillaba por su ausencia. Todo lo que uno podía sentir era que había alguien detrás de uno de los personajes. Que debía de salir corriendo. Sufrías al ver cómo la vida de ese personaje estaba en peligro.
Hace 115 años que apareció el terror. En concreto, la primera película de este género data del año 1910 y es una adaptación de Frankenstein. Desde entonces, el miedo ha sido llevado al cine en numerosísimas ocasiones.
Ha jugado con nuestros temores de la niñez. Nos ha hecho sufrir muchas veces.
Pero, de algún modo, hemos disfrutado pasando miedo. No puedo dormir cada vez que veo Nosferatu. Pero quiero verla de nuevo. Quiero volver a vibrar con este personaje tan inolvidable. Quizás, de ser yo Helen, habría actuado de otro modo con respecto a él.
El cine ha hablado de monstruos creados por el hombre. De monstruos que pueden venir del espacio exterior, como la saga de Alien. De monstruos que quieren destruirnos. Colonizar nuestro planeta. O de los peligros que nos acecha cuando salimos de casa de noche. Cuando atravesamos un bosque en la oscuridad de la noche. ¿Estamos en peligro?
Habla de lo que puede ocurrir si alguien se nos cuela en nuestro hogar. De lo que podemos encontrar si bajamos a un sótano sumido en la penumbra.
Ése es el miedo con el que más disfrutamos. Nos sentimos atraído hacia el lado oscuro de todo. Es difícil, aunque parezca mentira, no admirar a Freddy Krugger. ¿Por qué?
Freddy Kruger rompe el mito del psicópata silencioso, que tan en boga se puso en la década de 1970. Tiene un sentido del humor muy particular. No para de hablar. Y te tienes que reír en algunas ocasiones con él. Además, se le añade el carisma que aporta el actor que lo encarna. Y una excelente caracterización...
La pena es que se está perdiendo poco a poco el sentido de terror clásico. Las películas que se suponen que son de miedo son una mera excusa para revolvernos el estómago.
De acuerdo que haya sangre en los asesinatos. Pero, ¿es necesario un festival de vísceras?
La gente disfruta pasando miedo. Pero no disfruta ya viendo tripas al aire. Eso está bien en el género gore.
Sin embargo, hay veces en las que el terror y el gore se cruzan. Y son más las veces en las que el gore eclipsa al terror. No debería de ser así. Está bien que haya gore en el género de terror, pero que no nos quite el miedo.
Queremos seguir disfrutando, aunque pueda parecer contradictorio, de reencontrarnos con nuestro instinto primario de supervivencia. Con sentir todos nuestros sentidos alerta. El miedo nace de ahí. De lo más profundo que hay en nuestro interior. Queremos pasar un buen rato con una buena película de miedo. Con algo que nos conecte a cuando sólo dependíamos de nosotros mismos para protegernos.
Queremos tan sólo vibrar con el género de terror.
Y queremos que los vampiros sean como siempre han sido: seductores, letales y solitarios.
Lon Chaney en una escena de la película El fantasma de la Ópera.
Magnífica la caracterización.
Hoy, me gustaría hablaros del cine de terror. Todos hemos visto alguna vez una película de este género. Y todos nos hemos asustado cuando ha aparecido el asesino y ha atacado. El cine de terror ha cambiado mucho. ¿Ha cambiado para bien?
El miedo surge con el inicio de la vida en nuestro planeta. Es algo que nos advierte de que estamos en peligro.
Es como una señal que nos envía el cerebro de que debemos de ponernos a salvo. Que algo horrible puede pasarnos. El miedo nace de lo más profundo del ser humano. Todos tenemos miedo a algo. Quizás, nuestro mayor temor sea morir asesinados. El cerebro crear monstruos.
Hace que pensemos que hay seres extraños viviendo en nuestros armarios. O que se esconden debajo de nuestras camas. Miedo que puede hacer que no podamos conciliar el sueño por las noches. Que debamos dormir con las luces encendidas. Nos ha pasado a todos. El género de terror surge de esos miedos.
Ya se escribían relatos de terror antes. El siglo XIX fue el siglo de este género en el campo literario. Mary Shelley...Bram Stoker...
Ésos son los dos más conocidos. Mary Shelley llegó a helar la sangre con su famosa novela Frankenstein. La ciencia estaba empezando a avanzar de manera apresurada.
Se hacían experimentos con la electricidad. Y se especulaba que la electricidad sería capaz de revivir a los muertos. Ya se hizo un experimento en el que un delincuente recién ahorcado pareció revivir durante unos segundos después de serle aplicada una corriente eléctrica. Todos los que asistieron al acto se asustaron muchísimo.
¿Se podía ser capaz de crear un ser humano? ¿Sería éste un monstruo? ¿O es el hombre el que crea sus propios monstruos?
Mary Shelley se decanta por esta última opción. El ser humano es el que tiene el poder de crear monstruos. Ya sea siendo uno de ellos. O ya sea con su mente. La criatura que creó Frankenstein no era ningún monstruo cuando abrió los ojos por primera vez. Su creador la despreció porque era deforme.
La sociedad de su tiempo la juzgó con crueldad. Y se convirtió en lo que no era: un asesino.
Bram Stoker mezcla las leyendas de vampiros con la realidad. De una leyenda urbana la convirtió en algo real. Los vampiros no dejan de ser una leyenda urbana.
Pero es la leyenda urbana que más nos ha fascinado. El cine de terror ha contribuido a hacer más famoso el género de vampiros.
Y hablo del terror clásico. No de las películas de ahora...
Nosferatu era un personaje que inspiraba terror y lástima a la vez. Max Schreck era un grandísimo actor.
Supo hacer suyo el personaje hasta el punto de que la gente llegó a creer que estaba ante un vampiro de verdad. Lo cierto es que también ayudó la excelente caracterización. El juego de sombras del impresionismo alemán contribuyó a darle realismo a la película. Nosferatu tiene 93 años. Y, sin embargo, sigue asustando. Sigue impresionándonos. ¿Por qué? ¿Es sólo por la brillante actuación de Max Schreck?
Nosferatu asusta. Pero, al mismo tiempo, inspira lástima. Lo único que pide es que Helen lo ame. Aún siendo un monstruo, ha llegado a amarla. El amor no correspondido inspira ternura hacia el que lo padece. Aunque sea un vampiro.
En esa época, las escenas de asesinatos no se veían. Uno podía percibir que algo espantoso estaba a punto de ocurrir. La sangre brillaba por su ausencia. Todo lo que uno podía sentir era que había alguien detrás de uno de los personajes. Que debía de salir corriendo. Sufrías al ver cómo la vida de ese personaje estaba en peligro.
Hace 115 años que apareció el terror. En concreto, la primera película de este género data del año 1910 y es una adaptación de Frankenstein. Desde entonces, el miedo ha sido llevado al cine en numerosísimas ocasiones.
Ha jugado con nuestros temores de la niñez. Nos ha hecho sufrir muchas veces.
Pero, de algún modo, hemos disfrutado pasando miedo. No puedo dormir cada vez que veo Nosferatu. Pero quiero verla de nuevo. Quiero volver a vibrar con este personaje tan inolvidable. Quizás, de ser yo Helen, habría actuado de otro modo con respecto a él.
El cine ha hablado de monstruos creados por el hombre. De monstruos que pueden venir del espacio exterior, como la saga de Alien. De monstruos que quieren destruirnos. Colonizar nuestro planeta. O de los peligros que nos acecha cuando salimos de casa de noche. Cuando atravesamos un bosque en la oscuridad de la noche. ¿Estamos en peligro?
Habla de lo que puede ocurrir si alguien se nos cuela en nuestro hogar. De lo que podemos encontrar si bajamos a un sótano sumido en la penumbra.
Ése es el miedo con el que más disfrutamos. Nos sentimos atraído hacia el lado oscuro de todo. Es difícil, aunque parezca mentira, no admirar a Freddy Krugger. ¿Por qué?
Freddy Kruger rompe el mito del psicópata silencioso, que tan en boga se puso en la década de 1970. Tiene un sentido del humor muy particular. No para de hablar. Y te tienes que reír en algunas ocasiones con él. Además, se le añade el carisma que aporta el actor que lo encarna. Y una excelente caracterización...
La pena es que se está perdiendo poco a poco el sentido de terror clásico. Las películas que se suponen que son de miedo son una mera excusa para revolvernos el estómago.
De acuerdo que haya sangre en los asesinatos. Pero, ¿es necesario un festival de vísceras?
La gente disfruta pasando miedo. Pero no disfruta ya viendo tripas al aire. Eso está bien en el género gore.
Sin embargo, hay veces en las que el terror y el gore se cruzan. Y son más las veces en las que el gore eclipsa al terror. No debería de ser así. Está bien que haya gore en el género de terror, pero que no nos quite el miedo.
Queremos seguir disfrutando, aunque pueda parecer contradictorio, de reencontrarnos con nuestro instinto primario de supervivencia. Con sentir todos nuestros sentidos alerta. El miedo nace de ahí. De lo más profundo que hay en nuestro interior. Queremos pasar un buen rato con una buena película de miedo. Con algo que nos conecte a cuando sólo dependíamos de nosotros mismos para protegernos.
Queremos tan sólo vibrar con el género de terror.
Y queremos que los vampiros sean como siempre han sido: seductores, letales y solitarios.
Magnífica la caracterización.
sábado, 13 de junio de 2015
EL FUTURO
Hola a todos.
Creo que fue en mi blog "El blog de una chica del siglo XIX" donde hablé, hace algún tiempo, en una de sus entradas acerca del futuro. De cómo se veía el siglo XXI a principios del siglo XX. De cómo lo veíamos nosotros. La gente de nuestra generación...
La verdad es que el siglo XXI dista mucho de lo que se pensó hace tiempo que sería. Es cierto que hay cosas en las que se han avanzado mucho.
Por ejemplo, están los móviles. Ya no necesitas el papel para poder leer un libro. Lo puedes leer con tu e-book.
O lo puedes leer en tu tablet. Aunque sigue habiendo muchísima gente que prefiere sujetar el libro con sus manos y leerlo. Los coches son más seguros. También se puede decir que son más rápidos.
Pero nos imaginábamos coches voladores. De acuerdo que existe el tunning.
Tú puedes ver coches que van muy bien decorados por las calles. Más o menos, así se pensaban que serían los coches del futuro. Pero los coches tuneados no pueden volar. Los coches que nosotros imaginábamos de ese modo sí podían volar.
Es cierto que los edificios son más altos. Es otra idea que teníamos cuando imaginábamos el futuro.
Los edificios debían de llegar a traspasar las nubes. El Empire State Building ya no es el edificio más alto del mundo.
También está el asunto de los robots. Todos imaginábamos que los robots nos ayudarían en casa. Nos prepararían la comida.
Nos lavarían la ropa. Nos encerarían el coche. Sería como tener un criado, pero convertido en robot. El problema es que los robots de ahora no se parecen en nada a los robots que habíamos imaginado que aparecerían en el siglo XXI. No se dirigen a nosotros como un sirviente se dirige a su señor.
Es más. La tecnología avanza a marcha forzadas. Pero están esos robots en fase de pruebas. Tenemos al famoso robot Asimo.
Ha sido capaz de dirigir una orquesta. ¿Cuántos hogares tienen un Asimo? Muy pocos...¿No?
Existen robots que tienen rasgos humanos. ¿Se han vendido robots así en las tiendas? Yo creo que no.

El hombre sería capaz de volar igual que los pájaros. Bastaría con colocarse unas alas, como las que llevan los bomberos de la imagen.
Otro aspecto del futuro que no se ha terminado de cumplir es la clonación de seres humanos. Se hablaba, después de la clonación de Dolly, la famosa oveja, que se podrían clonar seres humanos. Como una persona...
Sin embargo, Dolly tuvo muchos problemas y no vivió muchos años. Tras el éxito de su clonación, diversas enfermedades se cebaron sobre ella.
Lo cierto es que, antes de Dolly, se llevó a cabo la primera clonación en ranas en el año 1952. Después, se clonaron entre los años 1970 y 1996, ranas, terneros y corderos. Dolly fue la primera oveja clonada a partir de una célula adulta. Tuvo un total de seis corderos. No sabemos nada acerca de cómo se desarrollan los descendientes de Dolly.
Y no sabemos gran cosa de los otros animales que fueron clonados a partir de ella. Lo cierto es que todavía no se ha clonado a ninguna persona. En el 2015, no se habla tanto de clonación.
Pero sí se están desarrollando medicamentos que pueden combatir ya muchas enfermedades contra las que era imposible luchar hace unos años. La calidad de vida de personas con VIH ha mejorado considerablemente. Otra cosa que no hacemos es viajar en un teletransportador. Éste sería más rápido que los coches.
Te permitiría llegar en segundos al lugar al que quieres. Pero me temo que no existe ningún teletransportador a la venta.
El futuro es distinto a como se imaginaba en la popular serie de Los Supersónicos. ¿Os acordáis de ella? Eran muy similares a los famosos Los Picapiedra. Nos contaban cómo sería el año 2062. Todavía queda algún tiempo hasta llegar a esa época. ¿Viajaremos en aeroautos? ¿Tendremos casas suspendidas en el aire?
Era otra idea que se tenía sobre el futuro. Las casas estarían suspendidas en el aire. A fecha de hoy, casi todas las casas están construidas en el suelo, a ras de tierra. También se pensaba que habríamos colonizado todos los planetas del Sistema Solar. Estamos hablando de instalar una colonia terrícola en Marte.
¿Cuándo ocurrirá eso? Posiblemente, dentro de unos cien años. El siglo XXI apenas ha comenzado. Tienen que ocurrir muchas cosas en los siguientes años que se asemejen a cómo se veía este siglo hace cien años.
O sea, que hay que tener paciencia. La ciencia avanza poco a poco si quiere hacer las cosas bien. Ya llegaré el tiempo de las casas suspendidas en el aire. De los robots que hacen las tareas del hogar.
De la clonación de personas...O no...Eso no se sabe a ciencia cierta.
Posiblemente, en esta escena de Los Supersónicos, Súper y Ultra estén vaticinando el futuro Skype.
Creo que fue en mi blog "El blog de una chica del siglo XIX" donde hablé, hace algún tiempo, en una de sus entradas acerca del futuro. De cómo se veía el siglo XXI a principios del siglo XX. De cómo lo veíamos nosotros. La gente de nuestra generación...
La verdad es que el siglo XXI dista mucho de lo que se pensó hace tiempo que sería. Es cierto que hay cosas en las que se han avanzado mucho.
Por ejemplo, están los móviles. Ya no necesitas el papel para poder leer un libro. Lo puedes leer con tu e-book.
O lo puedes leer en tu tablet. Aunque sigue habiendo muchísima gente que prefiere sujetar el libro con sus manos y leerlo. Los coches son más seguros. También se puede decir que son más rápidos.
Pero nos imaginábamos coches voladores. De acuerdo que existe el tunning.
Tú puedes ver coches que van muy bien decorados por las calles. Más o menos, así se pensaban que serían los coches del futuro. Pero los coches tuneados no pueden volar. Los coches que nosotros imaginábamos de ese modo sí podían volar.
Es cierto que los edificios son más altos. Es otra idea que teníamos cuando imaginábamos el futuro.
Los edificios debían de llegar a traspasar las nubes. El Empire State Building ya no es el edificio más alto del mundo.
También está el asunto de los robots. Todos imaginábamos que los robots nos ayudarían en casa. Nos prepararían la comida.
Nos lavarían la ropa. Nos encerarían el coche. Sería como tener un criado, pero convertido en robot. El problema es que los robots de ahora no se parecen en nada a los robots que habíamos imaginado que aparecerían en el siglo XXI. No se dirigen a nosotros como un sirviente se dirige a su señor.
Es más. La tecnología avanza a marcha forzadas. Pero están esos robots en fase de pruebas. Tenemos al famoso robot Asimo.
Ha sido capaz de dirigir una orquesta. ¿Cuántos hogares tienen un Asimo? Muy pocos...¿No?
Existen robots que tienen rasgos humanos. ¿Se han vendido robots así en las tiendas? Yo creo que no.
El hombre sería capaz de volar igual que los pájaros. Bastaría con colocarse unas alas, como las que llevan los bomberos de la imagen.
Otro aspecto del futuro que no se ha terminado de cumplir es la clonación de seres humanos. Se hablaba, después de la clonación de Dolly, la famosa oveja, que se podrían clonar seres humanos. Como una persona...
Sin embargo, Dolly tuvo muchos problemas y no vivió muchos años. Tras el éxito de su clonación, diversas enfermedades se cebaron sobre ella.
Lo cierto es que, antes de Dolly, se llevó a cabo la primera clonación en ranas en el año 1952. Después, se clonaron entre los años 1970 y 1996, ranas, terneros y corderos. Dolly fue la primera oveja clonada a partir de una célula adulta. Tuvo un total de seis corderos. No sabemos nada acerca de cómo se desarrollan los descendientes de Dolly.
Y no sabemos gran cosa de los otros animales que fueron clonados a partir de ella. Lo cierto es que todavía no se ha clonado a ninguna persona. En el 2015, no se habla tanto de clonación.
Pero sí se están desarrollando medicamentos que pueden combatir ya muchas enfermedades contra las que era imposible luchar hace unos años. La calidad de vida de personas con VIH ha mejorado considerablemente. Otra cosa que no hacemos es viajar en un teletransportador. Éste sería más rápido que los coches.
Te permitiría llegar en segundos al lugar al que quieres. Pero me temo que no existe ningún teletransportador a la venta.
El futuro es distinto a como se imaginaba en la popular serie de Los Supersónicos. ¿Os acordáis de ella? Eran muy similares a los famosos Los Picapiedra. Nos contaban cómo sería el año 2062. Todavía queda algún tiempo hasta llegar a esa época. ¿Viajaremos en aeroautos? ¿Tendremos casas suspendidas en el aire?
Era otra idea que se tenía sobre el futuro. Las casas estarían suspendidas en el aire. A fecha de hoy, casi todas las casas están construidas en el suelo, a ras de tierra. También se pensaba que habríamos colonizado todos los planetas del Sistema Solar. Estamos hablando de instalar una colonia terrícola en Marte.
¿Cuándo ocurrirá eso? Posiblemente, dentro de unos cien años. El siglo XXI apenas ha comenzado. Tienen que ocurrir muchas cosas en los siguientes años que se asemejen a cómo se veía este siglo hace cien años.
O sea, que hay que tener paciencia. La ciencia avanza poco a poco si quiere hacer las cosas bien. Ya llegaré el tiempo de las casas suspendidas en el aire. De los robots que hacen las tareas del hogar.
De la clonación de personas...O no...Eso no se sabe a ciencia cierta.
Posiblemente, en esta escena de Los Supersónicos, Súper y Ultra estén vaticinando el futuro Skype.
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