viernes, 8 de noviembre de 2013

FRAGMENTO ADELANTADO DE "LA VIUDA DE LA ATALAYA" Y VARIOS ANUNCIOS

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo fragmento de mi blog novela La viuda de la atalaya. 
Ya sé que hoy no es sábado, pero mañana también habrá un nuevo fragmento de La viuda de la atalaya. Mi idea es dedicarle todo el fin de semana, desde hoy hasta el domingo. Una especie de especial que me habría gustado haber llevado a cabo la semana pasada, que pegaba más, por ser Halloween y el Día de Todos los Santos.
En este trozo, conoceremos una parte de la historia de la misteriosa Nicole Bascomb, la joven cuyo espíritu se encuentra atrapado en el castillo donde vive Vanessa.

ISLA DE SAINT PATRICK, 1812

                  Lord Duncan Hazzard, conde de Berwick, era un asiduo visitante del castillo de Saint Patrick. El principal motivo por el cual realizaba aquellas visitas tenía nombre de mujer. Se llamaba Nicole Bascomb y tenía veintiún años. Vivía en el castillo haciéndole compañía a su solterona tía Phoebe. La pequeña isla de Saint Patrick era el refugio favorito de lord Duncan. Le permitía escapar de todas aquellas mujeres que estaban obsesionadas en convertirse en su esposa. Mujeres viudas...Jovencitas en edad casadera...Lord Duncan tenía una fama terrible. Una fama a la que Nicole era ajena. 
                   Lo amo, decidió Nicole. 
                   Y llegó a la conclusión de que lord Duncan también la amaba. Aquella tarde, él la acompañó en su paseo por la atalaya. Era el lugar favorito de Nicole. De algún modo, allí se escondía de las numerosas exigencias de su tía Phoebe. 
                    Lord Duncan estaba al tanto de su historia. 
                   La madre de Nicole había escandalizado a la alta sociedad al quedarse embarazada siendo soltera. La enviaron a vivir al castillo de la isla de Saint Patrick, junto con su solterona prima Phoebe. Nicole nació allí y su madre apenas vivió unos días después del parto. 
-Es una historia muy vulgar, como habéis podido escuchar-le comentó a lord Duncan-No soy más que una vulgar bastarda. No sé quién pudo ser mi verdadero padre. Y, para ser sincera, tampoco es algo que me importe mucho. 
-Seré sincero con vos-dijo el conde-A mí tampoco me interesan vuestros orígenes. Vos sois la que me interesáis. Sois muy fascinante. 
                  Nicole se sintió halagada al escuchar aquellas palabras. Lord Duncan era todo un experto en el arte de seducir mujeres. Había seducido a la mayoría de las mujeres del lujoso barrio londinense de Mayfair. 
-Hay algo que me gustaría hacer-dijo el conde. 
                      Se acercó mucho a Nicole. 
-Lo que queréis hacer es besarme-sugirió la joven. 
                       Lord Duncan podía percibir cómo el cuerpo de Nicole temblaba de manera ligera, a pesar de que le hablaba con cierto descaro. Veía amor en los ojos de la joven. Se acercó mucho a ella hasta el punto de que la estaba rozando. 
-Y vos queréis que os bese-corroboró lord Duncan. Nicole carecía por completo de experiencia. Sonrió para sus adentros. Deseaba con toda su alma enamorarse de ella-Y sospecho que no os han besado. 
-Os equivocáis en ese aspecto-replicó Nicole-He besado muchas veces a mi tía Phoeba cuando me voy a la cama. 
                        Una carcajada salió de la garganta de lord Duncan. Nicole le miró con las cejas arqueadas y se preguntó qué era lo que le había hecho tanta gracia. 
-No me refiero a esa clase de besos-le explicó. 
-No sé a qué os referís-le aseguró Nicole. Intentó no ruborizarse-He visto a parejas besarse. Pero...Hago de carabina con las pocas amigas que tengo. Y...Las he visto besarse con los hombres que las cortejan. 


-Estoy refiriéndome a la clase de beso que se dan un hombre y una mujer-le contó lord Duncan. 
-No me gustan. Una vez...Hace algún tiempo, un joven de por aquí intentó besarme. De hecho, consiguió besarme. Y quería hacerme algo más. Pero...
                      Lord Duncan se puso tenso al escuchar la confesión que le hizo Nicole. Desde luego, no se lo esperaba. 
-¿Qué me estáis contando?-se indignó-¿Intentaron abusar de vos? ¡Buen Dios! ¿Y qué pasó? 
-Él...-titubeó Nicole-Me besó de un modo muy violento. Fue en la playa. Estaba muy borracho. Me tocó con manos muy rudas. El miedo se apoderó de mí. Él...Quería hacerme cosas. Y yo...Me defendí como pude. De no ser por un pescador que venía de faenar. Aquel hombre...Me...
-Aquel hombre no quería besaros, sino haceros daño. No es lo mismo. Y no vale la pena que sigáis pensando en él. No lo merece. 
-Y, por lo visto, vos sí queréis sólo besarme. 
                     El recuerdo había puesto nerviosa a Nicole. Procuró mostrarse retadora con lord Duncan. ¿A quién pretendía engañar? Aquel hombre estaba empeñado en derribar todas sus defensas. Y eso la asustaba. 
                      El amor no debía de asustar. Nicole estaba locamente enamorada del conde de Berwick. Y estaba convencida de que, antes o después, él acabaría casándose con ella. 
-No haré eso ahora-le prometió lord Duncan-Pero me gustaría enseñaros, cuando estéis lista, lo que es un beso de amor. 
                       Se inclinó sobre Nicole y le dio un beso en la mejilla. Entonces, la joven se convenció así misma de que el amor que sentía por lord Duncan era correspondido. 

Y, ahora, vienen otros anuncios. 
El primero tiene que ver con una buena amiga de este blog, Laidy Turquesa. 
Como ya sabéis, está de aniversario en su maravilloso blog "La guarida de los libros". Para celebrarlo, ha decidido tirar la casa por la ventana, como quien dice. 
Va a organizar un concurso en el que se sortean los siguientes libros:
-Cuando pase la tormenta, de Lucía de Vicente, 
-La prometida rebelde, de Jo Beverly. 
-Mentiras de hielo, de Marta Andrés. 
Las bases del concurso son las siguientes:
-El sorteo es dentro del territorio español. 
-Tenéis hasta el 16 de diciembre para apuntaros. 
-Los libros son de papel, no en formato E-Book. 
Habrá dos ganadores. 
El primer ganador se llevará un lote compuesto por Cuando pase la tormenta y Mentiras de hielo. 
El segundo ganador se llevará La prometida rebelde. 
Tiene que haber un mínimo de 32 concursantes para que el concurso se lleve a cabo. De lo contrario, se retrasará. 
Se asignarán números a los que se vayan apuntando para el concurso. Entre los días 17 y 18 de diciembre se conocerán a los ganadores. 
El sorteo se llevará a cabo mediante Ramdon.org. 
Para más información acerca del concurso, os dejo con este link, donde se os explicarán los requisitos que debéis cumplir:


Yo os animo a que participéis porque tiene muy buena pinta. ¡Cuántos más seamos, más divertido será! 
Por cierto, éste es el banner, del concurso:


Es muy chulo. ¿Verdad que sí? 

El segundo tiene que ver con mi blog "Romántica Lilith". Si os gustó mi relato Nunca te enamores de un hombre lobo, aquí os dejo una especie de epílogo que está dividido en dos partes. La primera la he subido hace un rato. En este link, la podéis leer. 


La segunda parte la subiré en los próximos días. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

FRAGMENTO DE "FIESTA DE COMPROMISO" Y EL PORQUÉ ME GUSTAN LOS LUGARES PEQUEÑOS

Hola a todos.
Hoy, tenemos un nuevo fragmento de Fiesta de compromiso. 
La vida de Nell no volverá a ser la misma después de que tome una decisión que atañe a su futuro. Por supuesto, su fiel prima Catriona permanecerá a su lado en todo momento.
Es un fragmento un poco más corto que de costumbre. Y es que hay algo que me gustaría explicaros.

                     Estuvo lloviendo durante todo el día siguiente.
                     Nell no quiso salir de su habitación. Sólo Raisie y Catriona pudieron entrar.
-¿Has hablado ya con mis padres?-le preguntó Catriona a su prima.
-No sé cómo contárselo-respondió Nell-Me muero de la vergüenza. ¡Me odiarán! Si me echan de aquí. ¿Adónde iré?
                     Nell llevaba suelto su largo cabello de color oscuro. Llevaba puesto el camisón. No había probado bocado durante todo el día.
-Niña, tus tíos son muy comprensivos-intervino Raisie.
                   La doncella y Catriona se sentaron en la cama, junto a Nell. La joven tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Catriona se preguntó el porqué la vida estaba siendo tan injusta con su prima. Nell se había enfrentado a una orfandad temprana. Y, ahora, se enfrentaba al desamor.



                     Raisie retorcía sus manos con nerviosismo.
-Puedes huir, mi niña-le sugirió.
-¿Y adónde iría?-le preguntó Nell.
                    Catriona se puso de pie. No podía responder a la pregunta que había hecho su prima. Se acercó a la ventana. Las gotas de lluvia golpeaban el cristal.
                    Percibía la desesperación en la que estaba sumida Nell. Era una situación nueva para ella. Su prima siempre había sido una joven alegre y con mucho carácter. Pero estaba sumida en el dolor que causa el desamor. Sólo podía compadecerse de ella.
-¿Mi tía tenía familia?-quiso saber.
-Ya lo sabes-contestó Nell-Por lo que sé, mi madre no tenía familia. Era hija única. Tenía un primo. Pero no llegué a conocerle. No sé si todavía vive. Ni siquiera sé dónde vive.
                   Nell rompió a llorar. Catriona se dio la vuelta y se dirigió corriendo a su lado.
                   Nunca antes la había visto tan hundida. Nell había decidido romper su compromiso con Douglas. Había tomado esa decisión, amándole como lo amaba, porque sabía que aquel amor no era correspondido por él. Nell no quería vivir un matrimonio sin amor.
                    Se imaginó así misma compartiendo cama con Douglas. Por supuesto, no se negaría a yacer con él. Tenía una ligera idea de cómo eran las relaciones entre un hombre y una mujer. Pero se le revolvía el estómago al imaginar que Douglas habría estado con otras mujeres antes de acudir a ella. No la buscaría como mujer, sino como esposa. Como la única mujer con la que podía engendrar un hijo legítimo.
                    Podía poseerla y Nell se dejaría hacer. Era lo que se esperaba de ella. Guardar silencio. Recibiría las caricias que le brindarían las manos de Douglas. Recibiría los besos que le daría Douglas. Pero no le daría su amor. Y eso la mataba por dentro. No podía acostarse con Douglas sabiendo que él no la amaba como ella le amaba a él. De nada servía hacerse falsas esperanzas al respecto.
-No puedo huir-decidió Nell-Me moriría fuera de aquí.
-Habla con mis padres-le aconsejó Catriona.
-Tu prima tiene razón, hijita-intervino Raisie-Tus tíos son muy comprensivos.
                   Catriona sintió angustia al pensar en la conversación que sus padres y su prima iban a mantener.
-Todo irá bien-le aseguró.

                     Por la tarde, Nell abandonó su habitación en compañía de Raisie y de Catriona. Las dos la acompañaron hasta el salón. Su tío Gilroy estaba leyendo el periódico. Su tía Evanna estaba tejiendo una manta.
                     Catriona observó cómo su prima palidecía de un modo casi mortal.
-Habla con ellos-le susurró.
                      Nell carraspeó. Sus tíos alzaron sus cabezas. Posaron sus miradas en ella.
-Tío Gilroy...-titubeó Nell-Tía Evanna...
-¿Ocurre algo, querida?-inquirió Evanna.
-Tengo que hablar con vosotros-contestó Nell. Empezó a temblar de un modo visible-¡Os lo ruego! ¡No me odiéis!
-Nosotros nunca te odiaríamos, hijita-le aseguró Gilroy-Sea lo que sea lo que nos tienes que contar, no puede ser tan grave como para que pase eso. Acércate a nosotros. Háblanos. Tu tía y yo te escuchamos.
-Yo...
-Hazle caso a mi padre, prima-le aconsejó Catriona-Habla con el corazón. Te entenderán.
                    Un nudo se formó en la garganta de Nell. Catriona la abrazó con cariño. A su prima le costaba trabajo hablar. Entonces, de algún modo, Catriona encontró la voz para poder hablar por ella.
-Nell ha decidido romper su compromiso con Douglas Crane-explicó-Ese hombre no la ama.
-¿Qué estás diciendo, Cathy?-se asombró Gilroy.
-Mi prima no puede casarse con un hombre que no la ame. Tan sólo os pide a vosotros dos que la comprendáis. Si está llorando, es por miedo a vuestra reacción.

Mañana, si puedo, continuaré con esta historia. Confieso que se trata de una de mis historias favoritas, aunque esté mal decirlo.
No sé si os habréis fijado. La mayoría de mis relatos, ya sean corto o largos, transcurren en lugares pequeños. En su mayoría, son islas.
La idea de vivir en una isla siempre me ha parecido atractiva. Porciones de tierra que son rodeadas por el mar. Pero siempre me han atraído más las islas pequeñas, donde viven pocas personas. Me gustan los lugares pequeños en los que viven pocas personas, sobre todo, las islas. Le dan un ambiente más acogedor, más íntimo. Intento que mis personajes sean los esenciales. Que intervengan cuando tengan que intervenir. Que hagan lo que tengan que hacer. El tamaño de una isla y el hecho de que viva poca gente en ella es bueno porque, de este modo, hay pocos personajes, pero son suficientes como para que cumplan su papel.
Después de leer numerosas novelas que estaban ambientadas en el Londres de la Regencia y también numerosas novelas de highlanders, acabé harta de Londres y de libertinos. Y confieso que también un poco harta de highlanders. ¿Acaso no hay vida más allá de las Tierras Altas? ¿Qué pasa con archipiélagos como las Shetland o las Orcadas?
Lo bueno de escribir es inventar personajes y crear una historia. Pero también es bonito ir a otros lugares. Investigar sobre ellos (aunque tengas que estar traduciendo páginas de Google porque te vienen en ingles). Salirse un poco de la norma.
Las islas, todas las islas pequeñas de todas las partes del mundo, son un lugar precioso para descubrir. Y del que enamorarse. Pequeñas, románticas, misteriosas...

 Un hermoso atardecer sobre Innis Chonain, la pequeña y preciosa isla escocesa donde transcurre Fiesta de compromiso. 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

UN ADELANTO DE "SEGUNDAS OPORTUNIDADES"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros el inicio de Segundas oportunidades. 
Segundas oportunidades cuenta la historia de Jonathan Lennon, el hijo de Mary Wynthrop, la hermana de Sarah, protagonista de Cruel destino. 
Ya os di a conocer a Jonathan no hace mucho.
Y hoy quiero mostraros el inicio de su historia.
¡Empecemos!

CHEDWORTH, EN LA CAMPIÑA INGLESA, 1845

                  Jonathan Lennon regresó a Lennon Cottage, la casa familiar solariega, donde había nacido y donde había crecido. 
                          Regresaba del cementerio montado a lomos de su caballo Trueno. 
                         Había pasado la mañana en el cementerio. Tal y como hacía desde hacía ya tres años, cuando su esposa Abby murió. 
                         Su madre, Eliza Lennon, le esperaba sentada en el sillón del salón haciendo calceta. Le sonrió a su hijo nada más entrar en el salón. 
-Se pasa el día haciendo calceta, madre-le sonrió a su vez Jonathan.
-Es lo único que hago-afirmó Eliza-Tu padre te está esperando en el despacho. 
                     Jonathan era el único hijo de Adam y Eliza Lennon. La mujer todavía recordaba cómo su hijo vino al mundo. Había llegado a pensar que no viviría más allá de unas horas. Le vio salir del salón en dirección al despacho. Eliza suspiró con gesto cansado. 
-¿Cómo pudiste, Mary?-se preguntó en voz baja-¿Por qué lo hiciste? 
                     Pero había cosas de las que era mejor no hablar. Jonathan sabía la verdad acerca de su origen. Adam y ella se la habían contado tiempo atrás, cuando tuvo edad para entender. 
                     Jonathan no odiaba a Mary. De algún modo, entendía el sufrimiento que aquella pobre mujer había pasado. 
                       Quería conocerla. Quería averiguar quién le había hecho aquella atrocidad. Y quería hacerle justicia. 

-¿Quería verme, padre?-le preguntó Jonathan a Adam nada más llegar. 
-Siéntate-respondió el hombre-Me gustaría comentarte una cosa. 
-¿Algo va mal?
-Me temo que eres tú el que está mal. 
                   Adam se puso de pie. Miró con preocupación a su hijo. Desde que murió Abby, Jonathan había cambiado mucho. Y eso era algo que angustiaba a sus padres. 
-Tu madre y yo estamos muy preocupados por ti-dijo Adam-Han pasado ya tres años desde que murió Abby. Y vemos que aún no lo has superado. 
-Nunca lo superaré, padre-admitió Jonathan-Abby era toda mi vida. Al imaginar mi futuro, me veía a su lado. Teniendo hijos con ella. Envejeciendo juntos. 


-Pero la vida continua, hijo. Y no es bueno que vivas sumido en el dolor. 
                     Adam entendía por lo que estaba pasando su hijo. En realidad, no podía entenderlo. 
                     Quién sí podía hablar era Eliza. Antes de casarse con Adam, había estado casada en primeras nupcias con un primo de él. La muerte de su primer marido le afectó mucho, ya que estaban muy enamorados. Adam se preguntaba si Eliza lo amaba de la misma manera en la que había amado a su primo. Se dijo era estúpido sentir celos de una persona que ya no estaba. Veía a Jonathan más delgado. Profundas sombras oscuras surcaban sus ojos. 
-A pesar de tu corta vida, has sufrido demasiado-se lamentó Adam. 
-Ya no soy joven, padre-le recordó Jonathan-Tengo veintisiete años. 
-Eres aún joven. El modo en el que fuiste concebido. La manera en la que viniste al mundo. La muerte de tu mujer...
                        Jonathan sintió un nudo en la garganta. Adam y Eliza Lennon no eran sus verdaderos padres. Hacía años, cuando era un adolescente, supo por boca de éstos que su verdadera madre se llamaba Mary Wynthrop. Y él había sido concebido a raíz de la violación que ésta sufrió a manos de alguien cuya identidad Mary guardaba por miedo a posibles represalias. 
                    También supo las circunstancias que motivaron su llegada prematura a este mundo. Jonathan intentaba entender el porqué de ciertas cosas. 
-Quiero conocer a mi verdadera madre-afirmó-Tengo que hablar con ella. Quiero saber quién fue el hijo de perra que le destrozó la vida. 
-Ese hombre sería tu verdadero padre-aseveró Adam. 
-¡Después de eso, sólo sentiría asco por él! Mi verdadera madre, por lo que sé, tenía un padre. ¿Por qué no le hizo justicia? 
-Después de lo que sabes, ¿aún sigues deseando encontrarla? ¿De verdad quieres conocerla?
-Quiero conocerla. Y desearía no sentir este dolor que siento por dentro. Perder a Abby ha sido lo peor que me ha pasado en la vida, padre. No podré volver a enamorarme nunca más. Todo se ha terminado para mí. 
                      Adam guardó silencio. De la misma manera que Eliza se había enamorado de él, Jonathan también podía volver a enamorarse. Una idea empezó a abrirse paso en su cerebro. Se preguntó si Jonathan estaría de acuerdo. Su hijo no quería salir a la calle. Desde la muerte de Abby, se negaba a visitar a los vecinos. Se negaba a ver a la gente. Vivía encerrado en sí mismo. Y eso no era bueno. Eliza se lo había dicho en muchas ocasiones. 
-Este sitio te trae recuerdos muy dolorosos-opinó Adam-Todo lo que te recuerda a Abby está aquí. No tengo queja alguna de ella. Fue muy buena nuera. 
-¿Qué me está sugiriendo, padre?-inquirió Jonathan. 
-Deberías de hacer un viaje. Salir de aquí sería una buena idea. Te alejarías de todo. De tus preocupaciones...De tus desvelos...
                       Jonathan frunció el ceño al escuchar las palabras de su padre. ¿Hacer un viaje? No se veía así mismo abandonando Chedworth. 
                       Había pasado toda su vida allí. ¿Adónde iba a ir? 
-¿En qué está pensando, padre?-quiso saber. 
-Deja que yo me ocupe de todo-contestó Adam-Acabarás dándome las gracias. 
                     Jonathan se preguntó que estaba planeando su padre. 
-No se le ocurra pensar en emparejarme con alguien-le advirtió-Me recuerda mucho a mi bisabuela. Estaba obsesionada con hacer de casamentera con todo el mundo.
-Era una excelente casamentera-le aseguró Adam-Debo de agradecerle que me hiciera casarme con tu madre. Y, descuida, que no te pienso buscar pareja. 
                      Al menos, no se lo iba a decir directamente a Jonathan.
                     Adam pensó en su abuela. Ésta sabía quién era la mejor pareja para quien ella conocía. De aquel modo, había logrado unir la vida de su nieto con Eliza Turner. Y también fue la sabiduría de su abuela la que le salvó la vida a Jonathan. Con poco más de un kilo que había pesado, la vida de su hijo había estado a punto de extinguirse.
                   Restos de infusión de ruda hecha en la cocina. Mary yacía inconsciente en el suelo de su habitación. Había sangre por todas partes. Eire, la doncella de Eliza, chillaba. 
                  Había algo en el suelo. Una especie bulto sanguilonento...
                  Eire lo tenía cogido. Adam y Eliza vieron que aquel bulto estaba unido a Mary mediante un hilo. Eire lo estrechaba contra su cuerpo. Eliza vomitó al ver la escena. Se preguntó qué había hecho Mary. ¿Por qué lo había hecho? No lo entendía. 



                       De vuelta al presente, Adam se dijo así mismo que tenía que hacer algo por Jonathan. Su hijo, con la ayuda de Dios, había crecido hasta convertirse en un joven educado e inteligente. Gozaba de una salud de hierro. Poseía un carácter afable y sociable. Hasta la muerte de Abby, Jonathan había sido un joven alegre y extrovertido. De vivir su bisabuela, ésta habría decidido que debía de volver a enamorarse. 

martes, 5 de noviembre de 2013

FIESTA DE COMPROMISO

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo fragmento de Fiesta de compromiso. 
Este trozo va a estar centrado en las figuras de Nell y Catriona. Cada una se enfrenta a su futuro en el terreno sentimental. Además, conoceremos un poco más el pasado de Nell.
¡Ojala os guste!
En este link, para los que habéis empezado a leer ahora esta historia, podéis empezar a leerla desde el principio:

http://unblogdepoca.blogspot.com.es/2013/10/fiesta-de-compromiso.html


                        Catriona no pudo conciliar el sueño aquella noche. Permaneció despierta mirando al techo con expresión risueña. Recordaba la conversación que había mantenido con Devin en la posada. Me ama, pensó con alegría.
                     Y se sentía la mujer más feliz del mundo.
                     También amaba a Devin. No había querido casarse con él en un principio porque pensaba que él no la amaba.
                       ¡Qué tonta había sido! Devin no se parecía en nada a Douglas. Y el saberlo la llenó de dicha.

                        Elaine Campbell había nacido en el pueblo de Galloway. Su infancia había transcurrido feliz durante sus primeros años. Apenas había notado la ausencia de su madre, muerta cuando Elaine era muy pequeña. Había disfrutado bañándose en el arroyo que estaba cerca de su casa. Había disfrutado dando saltos bajo la lluvia. Se había subido a los árboles. Disfrutaba cogiendo flores. Subiéndose a los árboles para robarles su fruto. De Elaine decían que era una especie de pequeña ninfa. Cuando murió su padre y se marchó a vivir con sus tíos a Innis Chonain, el ver que la isla era demasiado pequeña como para dar un largo paseo montada a lomos de su caballo la destrozó. El caballo de Nell fue vendido.


 
                 Raisie, la doncella personal de Nell, estaba en su habitación con ella. El armario estaba abierto. Sacó uno de los vestidos nuevos de la joven.
-Ahora, tienes que pensar en tu nueva vida, cariño-le dijo con la confianza que dan los años-Vas a casarte con un hombre muy rico.
-Douglas no me ama-se lamentó Nell-No siente nada por mí.
                  Raisie dejó el vestido que había sacado encima de la cama. Era un vestido de color violeta, que hacía juego con los ojos de Nell. Se acercó a ella con gesto preocupado.
-¿Por qué dices eso, niña?-le preguntó.
-Lo he visto en sus ojos, Raisie-respondió Nell con pesar-He visto que no me ama. Y no me quiero casar con él si no me ama.
                   La mujer guardó silencio. Para ser sincera, no veía a Douglas muy enamorado de Nell.
-No entiendo el porqué ese necio no siente nada por ti-opinó Raisie-¡Eres muy bella, cariño!
-Raisie, no tiene sentido que siga adelante con el compromiso-se sinceró Nell-Pero tengo miedo de provocar un escándalo. Sólo pido ser amada.
-Tienes razón, Nelly. Tus tíos, tu prima y yo queremos que seas feliz. Y me temo que ese hombre no te hará feliz. Entonces, mi consejo es que rompas el compromiso. Los escándalos pasan y se olvidan cuando estalla otro escándalo más fuerte. ¿Me entiendes? Superaremos esto. Eres muy fuerte, mi niña.

                     Nell bajó a desayunar al comedor, donde se reunió con sus tíos y con su prima Catriona.
                     Nell miró con asco su plato de huevos fritos con bacon.
                     Le sorprendió ver a Catriona dar cuenta de su plato de huevos fritos con bacon con entusiasmo.
-Te veo muy contenta-observó Evanna-¿Ha ocurrido algo que debamos saber?
-Me he despertado de buen humor-contestó Catriona-Sólo eso...
                      Nell arqueó las cejas. Sospechaba que el motivo por el cual Catriona estaba tan contenta tenía que ver con Devin. No sabía a ciencia cierta lo que había pasado entre ellos.
-¿Y tú por qué tienes esa cara tan triste?-le preguntó Gilroy a su sobrina.
-No tengo mucha hambre-respondió Nell.



                    Catriona miró a su prima. Había algo en Nell que le preocupaba.
-Me gustaría hablar contigo a solas-le dijo la joven-Si no te importa.
-Por supuesto...-dijo Catriona-Cuando quieras.
-¿De qué queréis hablar?-inquirió Evanna-Vosotras dos hablando. Me da miedo.
                     Catriona se preguntó qué era lo que quería decirle su prima. Mojó un trozo de pan en el huevo. Le dio un mordisco al trozo mojado de pan.
                      Pero notaba que Nell estaba algo rara. Se preguntó si debía de confiarle lo que había pasado entre Devin y ella. A lo mejor, sospecha algo, pensó Catriona. Se dijo que lo iba a averiguar más tarde.

-No me voy a casar con Douglas-le anunció Nell a Catriona nada más encerrarse con ella en la habitación. Se sentó en la cama con gesto cansado-Lo he estado pensando. No soy tonta, Cathy. Douglas no está enamorado de mí.
-¿Cómo has llegado a esa conclusión?-inquirió su prima.
-Lo he visto en sus ojos. No me ama. No sirve de nada que me siga engañando.
                       Nell tenía ganas de echarse a llorar. ¿Cómo podía explicarle a su prima lo dolida que se sentía? Amaba a Douglas con toda su alma. Y su corazón lloraba de amargura al saber que aquel amor no era correspondido.
-Devin te ama, Cathy-afirmó Nell con rotundidad.
-¿Cómo lo sabes?-se asombró su prima.
                      No salía de su estupor.
                     Lo sabe, pensó Catriona.
                     Se sentó en la cama junto a Nell. Su prima tenía los ojos llenos de lágrimas. Nell empezó a hablar de lo que sentía. Romper su compromiso con Douglas le desgarraba el alma. Amaba a aquel hombre con todas sus fuerzas.
-¿Cómo lo has adivinado?-inquirió Catriona-No te lo he contado. No quería preocuparte con mis problemas.
-¡Deberías de habérmelo contado!-contestó Nell-Soy tu prima. Estoy aquí para ayudarte. Eres como una hermana pequeña para mí, Cathy.
-Es verdad, Nelly. Devin y yo nos amamos.
-Anoche, lo vi en los ojos de Devin. Brillaban cuando se posaban en ti. No existía nadie más en todo el salón que tú, prima. Luego, busqué los ojos de Douglas. Quería verme reflejada en ellos. Pero...No me vi. No le importo nada a Douglas.
                    Un sollozo se escapó de la garganta de Nell. Conmovida, Catriona la besó en la mejilla.
                    Nell estaba asustada.
-Si rompo con Douglas, provocaré un gran escándalo-se inquietó-Mis tíos me echarán.
-¡Eso no va a pasar!-le prometió Catriona-Mis padres te apoyarán en todo. Ellos te quieren mucho. Eres como una hija para ellos.
                      Nell rompió a llorar. Catriona la abrazó con fuerza. No sabía lo que pasaría en el supuesto de que Nell rompiera con Douglas. Sólo sabía una cosa. No pensaba abandonar nunca a su prima.
                 

lunes, 4 de noviembre de 2013

FRAGMENTO DE "FIESTA DE COMPROMISO" Y UN ANUNCIO RELACIONADO CON MI BLOG "ESTRELLA MARINA"

Hola a todos.
Hoy, voy a subir un nuevo trozo de Fiesta de compromiso. 
Esta semana, se acaba y conoceremos el desenlace.
¿Cómo convencerá Devin a Catriona de que la ama realmente? ¿Se casarán Nell y Douglas?
¡Vamos a descubrirlo!

                              Los Campbell habían asistido a la pequeña fiesta que habían organizado los Beltair.
-¿A cuántas fiestas hemos de asistir?-le preguntó Catriona a Nell nada más entrar en la casa de los Beltair.
                              Su prima se echó a reír. Sabía que Douglas acudiría a aquella fiesta. Y no sabía si quería verle. Catriona se sorprendió así misma buscando a Devin con la mirada. Finalmente, lo divisó en un rincón del salón. No sabía qué pensar. ¿Y si Devin se acercaba a ella? ¿Y si no se acercaba a ella?
-He visto a Douglas-le susurró Nell-Voy a saludarle.
-Te acompaño-se ofreció Catriona.
-No sé si seguir adelante con este compromiso es una buena idea.
-Me arrepiento de haberte animado a que sigas adelante. Me siento culpable.
-¡Oh, Cathy! ¡No te sientas culpable! Tengo que averiguar si Douglas me ama o no me ama. Entonces, tomaré una decisión.
                        Douglas sonrió cuando vio acercarse a Nell. Le dio un beso suave en los labios. Besó la mano de Catriona.
-Celebro veros a las dos-dijo Douglas.
                        Devin cogió la mano de Catriona y se la besó.
-Yo también celebro veros-corroboró el joven-Sobre todo, celebro verte, Cathy.
                        Esto último lo dijo en voz baja.
                             Catriona hizo un esfuerzo sobrehumano para mantener la mirada fija en Devin. Douglas besó a su prometida en la frente.
                             Empezó a sonar una nueva pieza.
-¿Me concede este baile, señorita Campbell?-le preguntó Devin a Catriona.
-Ve con él-la instó Nell-Yo me quedo aquí con mi futuro marido.
-Por supuesto...-respondió Catriona.
                          Miró con nerviosismo a Nell. Aún así, avanzó junto a la pista de baile con Devin. Aceptó la mano que el joven le ofreció. Tenía la sensación de que todo le daba vueltas. Es una locura, pensó. Devin y yo...¡Es de locos!



                         Vio cómo Douglas rodeaba con su brazo la cintura de Nell. En la pista de baile, Catriona notó cómo Devin rodeaba su cintura con el brazo. Se puso rígida. Estaba muy cerca de él.
                       Devin insistió en el mismo tema. Quería casarse con ella. Pero Catriona se negaba en redondo. Estaba convencida de que Devin quería casarse con ella por lo ocurrido entre ellos aquella noche de la tormenta. Catriona no quería casarse sin amor. Tenía que admitir para sus adentros que, muy a su pesar, estaba enamorada de Devin. Se había entregado a él porque lo amaba.
                        Pero ignoraba si Devin sentía lo mismo por ella.
-Estás pensando en tu honor-observó Catriona.
-Estoy pensando en los dos-replicó Devin.
-Soy una mujer deshonrada. No tienes ningún derecho hacia mí. No espero ningún hijo tuyo. No me amas.
-¿Y quién te ha dicho que no te amo, Cathy? ¡Eres la mujer más terca que jamás he conocido! ¿Quién te ha dicho que no te amo? Te fijas mucho en el comportamiento que tiene mi hermano hacia tu prima. Douglas es el ser más odioso que jamás he conocido, aunque llevemos la misma sangre-Giraron sobre la pista de baile. Catriona se quedó atónita al escuchar las palabras de Devin. Se aferró a sus brazos mientras bailaban-Pero te juro que no soy así.
                          La casa de los Beltair no era el mejor lugar para entablar una conversación. Sobre todo, una conversación como la que estaban teniendo. Innis Chonain era una isla muy pequeña en la que vivían pocas familias. Y la señora Beltair era la mujer más chismosa de la isla. Lo sabía todo de todos.
                       De manera disimulada, Devin sacó a Catriona de la casa de los Beltair. La muchacha sintió frío cuando salió a la calle.
                      Los labios de Devin se apoderaron de su boca. Catriona, muy a su pesar, se sorprendió así misma correspondiendo a aquel beso. Rodeó con sus brazos el cuello de Devin. Y abrió la boca para facilitar el acceso a la lengua ansiosa del joven. Pero fue Catriona quien cortó aquel beso al darse cuenta de lo que estaba haciendo.
-¡No ha debido de pasar!-exclamó la muchacha, con voz sofocada.
                     Devin llevó a Catriona hasta la posada de la isla. Se trataba de un lugar pequeño. Tomaron asiento en una mesa aparta del fondo. Pidieron cada uno una taza de café. La posadera se lo sirvió enseguida.
                         Devin bebió un sorbo de su taza de café.
-Yo quiero casarme contigo, Cathy-le contó a la joven-Y no tiene nada que ver con lo que ocurrió la otra noche entre nosotros. Fue la noche más maravillosa de mi vida. Cathy, escúchame. Estoy enamorado de ti. Me tienes rendido ante ti.
                         Catriona se quedó muerta al escuchar aquellas palabras.
-¡No te creo!-afirmó.
                         Devin empezó a hablar. Desde que conoció a Catriona, su vida había cambiado.
-Te has colado en mi vida-le confesó-Sólo puedo pensar en ti. Eres todo lo que he estado buscando. Te preocupas por la gente que quieres. Eres dulce, pero también tienes carácter. Puedo apoyarme en ti y tú puedes apoyarte en mí.
                        Los ojos de Catriona se llenaron de lágrimas. ¿Acaso Devin le estaba confesando que la amaba?
-Tú eres toda mi vida, Cathy-se sinceró Devin.
-¿Me estás diciendo lo que creo que me estás diciendo?-se asombró la chica.
-Te amo más que a mi propia vida, Cathy.
                       Luchó por contener las lágrimas que pugnaban por salirse de sus ojos.
                   


                              Devin quería saber si Catriona también lo amaba. La escrutó con la mirada. Había un brillo en la mirada de Catriona.
-Yo también te amo-se sinceró la joven.
                            Devin lanzó un gritito de felicidad.
-¿Qué estás haciendo?-le preguntó Catriona, atónita.
                            Había poca gente en la posada. Las pocas personas que estaban en la posada miraron escandalizadas a Devin. El joven no podía controlar su júbilo. ¡Catriona le amaba! ¡Catriona correspondía al amor que le profesaba!
-¿Por qué chillas?-le preguntó la chica-¡Te están mirando!
-¡No me importa!-respondió Devin, poniéndose de pie y saltando-¡Me amas! ¡Y yo también te amo! ¿Por qué hemos de seguir negándolo?
-Devin...
                         El joven la besó con entusiasmo y Catriona, sonriendo, le devolvió el beso de manera golosa.
                         ¿Tenía sentido seguir negando lo que sentían el uno por el otro? No...Ya no...

-¿Te encuentras bien, querida?-le preguntó Douglas a Nell-Te veo algo distraída.
-No es nada-respondió la joven.
                       Estaban dando cuenta cada uno de un vaso de limonada.
-Debemos de fijar fecha para la boda-le sugirió Douglas.
-¿Qué te parece que nos casemos en verano?-contestó Nell-Ya falta poco. Y yo no veo la hora de casarme contigo.
-No lo creo. El verano lo tengo ocupado. Tengo que viajar a Edimburgo.
-Viajas mucho a Edimburgo.
-Tengo que ocuparme de los negocios que tengo allí.
-¿Seguro?
                             Nell se dijo así misma que no debía de desconfiar de Douglas. Pero su cabeza le decía que su prometido no estaba siendo sincero con ella. Lo veía en sus ojos. No había amor en ellos cuando se posaban en ella. Douglas le cogió la mano. Nell recordó cómo su futuro cuñado había mirado a su prima Catriona. No era tonta. Había amor en los ojos de Devin cuando miró a Catriona. No existía en el salón mujer alguna más que ella. Su prima...Nell no se veía reflejada en los ojos de Douglas. No me ama, pensó con desazón.

Y tengo que haceros un anuncio.
Mi blog "Estrella Marina" va a sufrir algunos cambios el año que viene. De momento, no voy a hacer nada, pero tengo que pensar muy bien en cómo quiero que vayan encaminados esos cambios.
Quiero que sean para bien.
Tienen que ver con la historia que estaba subiendo al blog, mi fanfic de Olivia y Jai. En cómo quiero que sean esos cambios.
Prestad atención a partir del año que viene.
Mañana, un nuevo trozo de Fiesta de compromiso. 
¡Hasta mañana!

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA VIUDA DE LA ATALAYA

Hola a todos.
El fragmento de hoy de La viuda de la atalaya es un poco más corto de lo habitual.
Mañana, no podré hacer ninguna entrada en ninguno de mis blogs porque me marcho a Cartagena a pasar el día.
Se lo dedico a una buena amiga de este blog y apasionada seguidora de esta historia, Judith Álvarez, más conocida como Citu. Citu no se encuentra bien y le pido a Dios que se recupere lo antes posible. Ella es fuerte y fijo que se pone enseguida bien. ¡Citu, amiga, cuídate mucho!
De ahí, que haya adelantado el fragmento de mi relato La estrella que pensaba subir mañana.
Vamos a ver lo que pasa hoy entre Stephen y Vanessa.

                               Stephen le escribió una nota a Vanessa. En ella le pedía que se reuniera con él en la catedral.
                                Lucille frunció el ceño al ver a su hija poniéndose una capa encima del vestido.
-No me gusta que te veas a solas con Stephen-le comentó.
-Los dos somos amigos desde que éramos pequeños, mamá-le recordó Vanessa.
-Pero el tiempo pasa. Ni tú eres una niña. Ni Stephen es un niño. La gente os ve mucho juntos y solos. Y ya sabes lo que le gusta murmurar.
-Stephen quiere ayudarme con Erin. Mi prima no está bien. Necesita toda la ayuda del mundo.
                             Vanessa se puso el sombrero. Abrazó con cariño a su madre. Y salió de casa.
-Volveré antes de la hora de la cena-le anunció.
                              Stephen la estaba esperando fuera, frente al castillo. Sonrió al verla salir. Le dio un beso accidental en los labios cuando fue a saludarla. Su intención real era darle un beso en la mejilla.
-No has debido de hacer eso-le regañó Vanessa, toda sofocada.
                              Se dirigieron a la catedral. A pesar de que estaba en ruinas, la gente seguía acudiendo allí los domingos a escuchar la Misa. De vez en cuando, se hacían confesiones allí.
                               El vicario Laurens estaba en su despacho cuando oyó dos golpes en la puerta. Para su sorpresa, entró una joven pareja a la que él conocía de verles por la isla y por la catedral.
-Vicario Laurens...-dijo Stephen-Venimos a hablar con usted.
-Pasad, hijos-les invitó el hombre-¿De qué se trata?
                            El vicario les invitó a que tomaran asiento frente a él. Estaba arreglando unas gestiones para casar a una pareja de la isla. La mesa del despacho de la catedral estaba repleta de papeles.



 -Queremos que si, es usted tan amable, nos dé cierta información-contestó Vanessa-Va a parecerle una locura. Se trata de una vecina de esta isla que vivió aquí no hace mucho. Unos treinta años o así...Nicole Bascomb...
                         El vicario Laurens frunció el ceño al escuchar el nombre de Nicole Bascomb. Como todos los habitantes de la isla, conocía la historia de la pobre Nicole de haberla oído. No había tenido el honor de conocerla en persona, ya que llevaba algunos años ejerciendo de vicario en Saint Patrick.
                          Vanessa y Stephen intercambiaron una mirada cargada de preocupación.
-¿Por qué queréis saber de esa mujer?-inquirió el vicario.
-Es sólo simple curiosidad-contestó Stephen.
                          El vicario no terminaba de creérselo. Recordó, entonces, que Vanessa vivía en el castillo donde había vivido Nicole tiempo atrás. Y se preguntó si era cierto lo que se decía. El espíritu de Nicole permanecía atrapado en aquel castillo. Convertido en un ánima en pena...Atormentando a las jóvenes que, como ella, habían sido abandonadas por los hombres que amaban.
-No suelo hacer esto a menudo-dijo el vicario Laurens.
                     Se puso de pie. Stephen y Vanessa le vieron salir del despacho. Casi sin darse cuenta, Vanessa le cogió la mano a Stephen y se la oprimió con fuerza. Stephen se llevó la mano de la muchacha a los labios. Quería calmarla.
                       El vicario Laurens regresó al cabo de un rato. Traía un viejo libro en las manos. Se lo tendió a Stephen. En aquel libro, según les explicó, estaba recogida toda la historia de la desdichada Nicole Bascomb. Aquel libro podía servirles de ayuda. Era un libro viejo y algunas hojas estaban pegadas las unas a las otras. Había sobrevivido al paso del tiempo.
-Está en el sótano de la catedral desde la muerte de esa pobre mujer-le explicó a Stephen y a Vanessa-Por lo visto, lo entregó un familiar suyo. Su tía...Si queréis saber algo de ella, toda la información viene aquí. Yo nunca me he atrevido a abrirlo. Pero conozco su historia. Lo que se cuenta de ella.
-¡Muchísimas gracias, vicario Laurens!-exclamó Vanessa.
-Iros en paz, hijos míos. Y rezad mucho. Rezad por vosotros. Es lo que yo haré.

Por cierto, una amiga nuestra que llevaba algún tiempo desaparecida de la blogsfera, la Princesa Jazmín, administradora del blog "Quisiera ser Amanda", ¡ha vuelto!
La entrada que hizo el pasado miércoles no tiene desperdicio. ¡Adoro a Johnny Depp!
Éste es el link de la entrada:

http://loschicosdelaprincesajazmin.blogspot.com.es/2013/10/una-caricia.html

viernes, 1 de noviembre de 2013

MIS RELATOS PARA HOY

Hola a todos.
Hoy, es la Festividad de Todos los Santos. La gente va hoy al cementerio a honrar a sus muertos y a recordarles.
Para celebrar el día de hoy, he subido dos relatos míos a dos de mis blogs.
El primero se llama El ánima y está colgado en mi blog "Berkley Manor".
Aquí tenéis el link donde podéis leer esta historia:

http://blogdeepoca.blogspot.com.es/2013/11/el-anima.html

Se trata de una historia de época llena de romanticismo y de misterio. Está dividida en dos partes.
A lo largo del fin de semana, subiré la otra parte.
La segunda historia está colgada en otro de mis blogs, "Romántica Lilith". Este blog lo tengo algo descuidado, pero me gustaría darle vidilla más adelante, cuando pueda.
Se llama Nunca te enamores de un hombre lobo. Es una historia de suspense con algo de romanticismo y, sí, tiene que ver con los hombres-lobos. Pero desde una perspectiva más clásica, más alejada de los héroes y de los clanes, y más cercana al hombre-lobo que popularizó Lon Channey, un hombre atormentado por la terrible maldición que le obliga a convertirse en bestia en las noches de Luna llena.
Éste es el link de la historia, que está subida entera:

http://romanticalilit.blogspot.com.es/2013/11/nunca-te-enamores-de-un-hombre-lobo.html

Mañana, Día de Todas las Almas, subiré un nuevo trozo de La viuda de la atalaya. 
¡Hasta mañana!